El beso de Sebastian aumenta en intensidad y en algún momento se va deslizando desde mis labios hacia mi quijada, cuello y perderse entre mis senos, se deleita con cada centímetro de mi piel hasta que se prende de mi pecho dándole la misma atención a ambos, lo que me lleva a la nube de deseo, me siento lujuriosa y la ansias por sentirlo crecen a cada segundo, mientras él se toma su tiempo en recorrerme.
―Sebas ―jadeante lo llamo ―se supone que yo soy la que te probaría.
―Ajá , pero me gusta más probarte a ti, y tu estas convaleciente por unos tres días así que nada de sexo contigo ―murmura sobre mi pecho derecho antes de succionar fuerte y hacerme jadear de placer.
―Esto no se ve mucho como convaleciente.
―Para mí sí, además mientras no lo llevemos a otro nivel no será tener sexo.
Jadeo fuerte cuando su mano desciende desde mi obligo hacia abajo y encuentra camino en mi intimidad y se instala con mimos y caricias dedicadas al centro de mi placer que en pocos segundos se hace presente con ansias exigiendo la cúspide de su satisfacción.
Mis manos encuentra ocupación una va hacia su cintura y la otra se prende de su cabello en pocos minutos sin darnos cuenta las ansias por sentirnos predominan el ambiente.
―No te muevas ―murmura con voz ronca.
―Q ué ―jadeo desconcertada.
―No te muevas, estas moviendo tus caderas y eso puede hacerte mal, así que quieta.
Cuando la nebulosa de la lujuria pasa un poco y mi mente está más nítida veo a que Seba, solo tiene el pantalón y este se encuentra totalmente desabrocho su erección muy fuera de este y nos encontramos en una posición distinta a como iniciamos pero sin dejar la comodidad de las almohadas para mí.
―Cómo ―desconcertada le pregunto.
―Bueno mi futura esposa es una mujer lujuriosa exigente con manos rápidas ―responde sin dejar sus atenciones que me ofrecen su mano izquierda lo que hace que mi mente se pregunte desde cuando es zurdo. ―solo disfruta no te muevas tu quédate quieta que yo me moveré todo lo que sea necesario.
Sebastian murmura sobre mi oído con vos ronca lo que me eriza la piel, mi centro ansioso llora por sui atención y mi mano que al parecer tiene vida propia acaricia su erección con conciencia y en segundos nuevamente estamos perdidos en la lujuria del momento, con sus dedos entra en mi interior y con movimientos lentos pero profundos me transporta a un mundo lleno de placer, uno donde exijo más y más hasta que suplico porque no se detenga y vaya con fuerza a la cúspide del recorrido, logrando que grite su nombre una y otra vez mientras se mezcla con el mío que sale de su boca en el aire impregnado de ese dulce aroma de entrega.
―Mierda ―jadeante Sebastian deja reposar su cabeza en el medio de mis pechos y con su lengua acaricia mi piel a su alcance ―nunca me cansaría de esto.
Noto nuestras respiraciones aceleradas su mano aun en mi interior mientras su palma reposa sobre toda mi intimidad apretando un poco la misma lo que extiende la sensación de placer que acabamos de experimentar. Y la humedad que existe en mi mano izquierda al notar que ambos hemos usado nuestro lado izquierdo del cuerpo para amarnos no puedo evitar reír por lo irreal de la situación.
―Estamos locos, parecemos dos adolescentes recién entrados en el sexo.
―Bueno un muy buen sexo nos espera.
―Realmente fue algo totalmente satisfactorio, aun así me sorprende nuestras capacidades ambidiestras en esta área.
―Mierda, sí, aunque puedo decir que las tuyas como siempre no decepcionaron, ahora a limpiar este desastre.
―Que pena, las sabanas están hechas un desastre.
―No te preocupes dejaremos que se sequen en el baño y luego la mandaremos a la lavandería, además que crees que se puede esperar con unos jefes activos y que pronto se casarán.
―No lo sé y ahora no quiero averiguarlo.
―Entonces vamos a limpiarnos y busquemos esa deliciosa comida que traje para complacer a mi futura esposa.
―Ya no me complaciste ―juguetona consulto.
―No, solo es parte de todo lo que quiero consentirte y sobre todo lo que mereces te consienta.
Me ayuda a levantarme y fuera de un poco de incomodidad no siento dolor, llegamos al baño y nos duchamos; es reconfortante sentir sus brazos solo abrazarme y disfrutar de la calidez del agua y cuando estamos listos salimos para alistarnos y bajar a cenar.
Entre risas bajamos, obviamente me baja cargada como la vez anterior y sabiendo el esfuerzo que amerita el movimiento de subir o bajar escalones no pongo resistencia, cuando llegamos al final de esta, deja un beso sobre mis labios y nos encaminamos hacia el comedor donde ya se encuentra puesta la mesa y el delicioso olor de todos los platillos que hay en la mesa y aunque hay una gran variedad de platillos la porción es pequeña es más como de degustación.
―No sabía si traer solo dos o tres platillos; entonces pedí varios y solo en cantidad para dos.
―Bueno, realmente me has sorprendido, y con lo de las porciones es grato saber que no haces desperdicio.
―Nunca, cariño ―se inclina y deja un beso en mi frente me ayuda a sentarme sobre el cojín especial y retomamos la conversación sobre los detalles de la boda mientras me sirve la comida.
Realmente todo es delicioso y no hay ni una perdida en la comida, gracias a que las porciones son pequeñas acabamos con todo lo servido y logramos hablar de todos los puntos de la lista de pendientes de la boda, ansiosos por conocer la fecha disponible, sin darnos cuenta son más de las once de la noche y me toca la medicación por lo que subimos de la misma manera en que me ha bajado a la habitación.
Al llegar me acerco a la mesa y leo el mensaje de Laura que ya ha llegado a su casa le respondo deseándole buenas noches, y voy al baño para alistarme e irme a dormir.
Sebastian esta al teléfono en el balcón y por su postura sé que es algo sobre el trabajo por lo que con cuidado me acuesto el cansancio y la medicina me generan sueño y una vez estoy metida en la cama y arropada me pierdo en el sueño.
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Me despierto un poco desconcertada como otra veces mira a mi alrededor y me percato donde estoy levanto mi mirada y entoces lo veo a mi prometido recostado del marco de la puerta del balcón con los pies descalzo sus manos dentro de los bolsillos del pantalón deportivo que lleva y una sudadera blanca con el cuello en v, su cabello despeinado y su mirada fija en mi.
―Que hora es.
―Aun no amanece son como las tres de la mañana.
―Y que haces allí parado y no estás aquí conmigo durmiendo.
―Pensaba luego de atender algunas cosas del trabajo y no quería despertarte.
―Mmm, ven ―lo digo mientras le tiendo mi mano, con pasos lentos se mueve hacia mí y se acuesta al borde de la cama de mi lado, quedando de frente a mí.
―Eres tan hermosa, perfecta…
―No lo soy, tengo defectos… me he equivocado muchas veces en mí y afectado la de otros con mis decisiones erradas.
―Y eso es lo que te hace perfecta para mí que eres humana, que te equivocas pero sobre todo que nunca bajas la mirada y que para reconocer tus errores es cuando mas alta la mantienes.
―Solo me hace valiente, reconocer que me equivoque es parte del proceso de nuestra identidad.
―Y para mi eres perfeccion
―Por qué no estás durmiendo, que hay en la fiscalía que te quita el sueño.
―Cosas del trabajo, no son funciones fáciles, la ciudades están creciendo y modernizandoses cada dia mas rápido y siempre hay gente que quiere tener mas que los demás, hay una ausencia de sentido de correcto que se extiende y que debemos atacar pronto porque si no nos va a tragar vivos en segundos.
Acaricio su cabello con mi mano derecha mientras con la izquierda sostengo su mejilla miro la determinación en su mirada en cuanto habla de su pasión y visión y temo que en oportunidades esta pueda ser una amenaza para otros, el mal crece en donde menos nos esperamos y la gente con poder lo absorbe como indispensable, joderle la vida al que piensa diferente a ellos es parte de su existencia.
―Vamos a descansar que agotado no puedes contra todo el mal del mundo.
―No, ojala pudiera contra todo el mal del mundo.
―Con lo que hagas será un buen aporte.
Lo atraigo hacia mí y lo abrazo, lo siento aspirar sobre mi cuello y apretar un poco más su abrazo.
Nos quedamos así en silencio hasta que veo que su respiración se tranquiliza y mi cuerpo se acopla al de él sincronizando también mi respirar, perdiéndonos en el descanso por lo que resta de madrugada.
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El canto de las aves se filtra en la habitación y me remuevo un poco pero no logro mucho ya que un pesado cuerpo se encuentra sobre el mío, me duele un poco la espalda y un teléfono comienza a sonar en la mesita de noche.
Me preparo para despertar a Sebas, pero al escuchar el teléfono lo hace de golpe mientras murmura:
―Te toca el remedio, mierda, me quede dormido.
―Tranquilo, el teléfono acaba de sonar ―le digo mientras lo veo detenerse de su abrupta levantada y pasarse las manos por su rostro para quitar los rastro del sueño.
―No debí quedarme dormido sobre ti de esa forma eso no te hace bien,
―No te preocupes, cariño, no me hace daño solo tengo un poco adormecida la espalda sin embargo en lo que me levante se me pasará me alcanzas la pastilla y me ayudas a levantarme.
Raudo me ayuda con lo que he pedido y luego vamos al baño él se mete a tomar una ducha mientras yo me atiendo del otro lado, me quito la pijama y corro la puerta hacia la ducha se encuentra con sus manos extendidas hacia adelante y la lluvia de agua cálida cae sobre su cabeza inclinada hacia abajo, con mucho cuidado de no resbalar me acerco y con mis manos acaricio su cintura, al sentir el contacto se tensa pero luego mueve una de sus manos para sostener las mías y mantenerlas unidas.
―Estaba pensando en ti ―murmura mientras reduce la salida de agua y se gira sin soltar mis manos.
―Y que pensabas.
―Lo hermosa que te verás caminando hacia mí con tu vestido de novia, lo feliz que me siento sobre eso.
―Entonces tenías buenos pensamientos.
―Siempre los tengo, porque siempre pienso en ti.
Y con esas palabras me enamora más de él, esto es lo que amo de nosotros podemos estar enfocados en nuestras metas individuales pero siempre mantenemos la común en mente, nuestro anhelo del uno por el otro y los deseos de ser mejor persona cada día.
―Vamos a salir, porque podemos resfriarnos ―digo mientras él se gira, activa la salida de agua completa y nos duchamos entre besos y caricias que nos dan esa sensación de amor y paz que necesitamos a veces.
Salimos de la ducha y nos secamos, él me ayuda con el secador para quitar el exceso de humedad de mi cabello y luego elegimos la ropa entre risas ya que toma las prendas de mi lado y se las coloca sobre el como si se las midiera, sin querer solo empaque vestidos sencillos, de tela fresca, anchos y largos; por lo que en estos momentos me vienen de maravilla.
Como la casa tiene alfombrado en muchos espacios por donde caminamos no me coloco zapatos ahora, aunque en realidad me pondría sandalias bajas que van más con el estilo de los vestidos.
Salimos de la habitación habiendo chequeado la hora, son las nueve quince minutos de la mañana y vamos a desayunar por mi petición en el jardín hace un dia maravilloso y quiero poder tomar el sol un rato antes de que la organizadora llegue, anoche mientras nos organizábamos le envíe la dirección y confirmación de la hora, Laura me escribe que viene en camino y en pocos minutos dos chicas nos atienden dejando variedad de comida pero al igual que como en la cena solo en cantidad justa, me decido por el típico desayuno americano y me tomo el batido de fresa que me ponen en mi lado.
Vamos conversando sobre algunas cosas de la semana y también sobre que trabajare desde casa, es decir, desde aquí y que puedo atender a los paciente de esta semana si deseo acá, no obstante no lo haré la atención será por videoconferencia ya que no es ético que los pacientes sepan tu dirección y mucho menos seguro.
Entre la sobremesa llega mi amiga y solo deseando buenos días se sienta a mi lado consultando por mi salud.
Hablamos sobre lo que el medico dijo una vez más y también nos ayuda a reforzar algunos temas de la boda.
―Voy a subir por tu agenda y la portátil, aprovechare de hacer unas llamadas y chequear unos detalles que solo me llevarán algunos minutos.
Se levanta de su silla se acerca a mí y deja un beso sobre mi cabeza mientras se encamina hacia la casa.
―Qué ―le digo a Laura, mientras la veo hacer mueca
―Nada ―no he dicho nada, yo no he dicho nada.