Después de una muy gustoso sesión de alimentación, nos encontramos desayunando mientras él toma su café yo me deleito con las tortitas, margarina y miel de maple. Unos huevos revueltos con tocino se encuentran al lado de mi tortitas, jugo de naranja y un café con leche espumoso que él mismo me preparó, esta es una de las cosas que adoro de Sebastian y es que siempre me consiente y que sepa cocinar es lo mejor del mundo levantarse, deleitarse con su presencia y degustar ese cuidado cuerpo es lo más que se puede pedir en la vida o quizás parte de lo que se puede esperar a su lado. Mientras desayunamos hablamos sobre los pendientes, busco mi laptop junto a mi agenda impresa y hacemos una digital para que él pueda llevarla consigo. Recojo todo lo de la cocina, y mientras el revisa y comenta

