*/*/*/* Nuevamente ni me doy cuenta que me quedo dormida, solo que me despierto cuando me mueven delicadamente acomodándome en la cama, para luego sentir unos cálidos brazos abrazarme y reducir el frio que no sabía tenia para ese momento. El sonido de los pájaros revoloteando en la ventana me despierta, la claridad en la habitación deja todo más que visible, me estiro y sonrío por dos cosas, la primera no sentir el malestar fuerte al moverme aunque aún hay molestia y la segunda los brazos de Sebastian dándome la sensación de calidez y protección que tanto me gustan. ―Buenos días ―susurra sobre mi oreja con su voz ronca. ―Buen día ―respondo bajo al ver varios de los pajaritos revolotear en el piso de la habitación, curioseando el espacio a su alrededor. ―Qué hora es ―pregunta mientra

