Devoramos todo en minutos, luego tomamos café y té para otros, reímos por los cuentos de las vacaciones donde descubrieron estos platos típicos del país donde fueron y las anécdotas de las locuras de ambos hermanos, también nos dicen que siempre tienen en casa de este tipo de comidas ya que quedaron tan encantados que no pudieron contenerse en probarlos nuevamente. Decidimos pasar el día en la playa y disfrutar de esta antes de partir, nos iremos mañana ya que no tenemos prisas ninguno de los cuatros. Tendidas en la arena tratamos de broncearnos, la soledad del lugar es perfecta, los chichos juegan al voleibol un uno a uno y se ríen cada tanto de sus locuras, los escuchamos a los lejos, con mi mano libre le coloco, lo mejor que puedo protector solar a Laura para luego ella hacer lo mis

