―Nos estas siguiendo ―afirmo mientras el rostro aun moreteado de Sebastian queda frente de nosotros. ―Estoy disfrutando de un helado ―justifica como si habláramos del clima y no de su presencia en una zona que estoy segura ni por asomo vendría. ―Sí seguro ―acota Don, mientras Sebastian lo mira entre cerrando los ojos. ―No es tu asunto, es el nuestro ―indica mientras nos señala. ―Bueno, en fin, solo te diré que no sirve de nada ya que no hablare contigo hasta que yo quiera ya te lo dije y que solo vengas hasta acá empeora mi humor restando mis ganas de escucharte. ―Por qué ―consulta desconcertado. ―No quiero que me presiones, te escucharé lo prometí, y yo cumplo mis promesas ―aseguro y me giro para alejarme de su lado en realidad me molesta su tonta actitud. Camino hacia Don, q

