Siento la calidez de su boca sobre mi pecho y sus manos apretando mi piel, jadeo y muevo mis manos hacia su cabello húmedo y jalo suavemente pero haciendo notar mi agarre sus dientes se hacen presente dejando leves mordiscos sobre ellos y enviando esa corriente deliciosa que solo activa mi carga de deseo al máximo.
Cuando se separa un poco cambio de posición dejándolo a él ahora contra la pared; mientras muerdo levemente sobre su clavícula para luego marcar sobre la mordida succionando fuerte sobre su piel, lo que dejara seguramente un moretón o chupón como le dicen, levanto mi vista y sonrío dejando ver mi travesura.
―Estás marcándome como al ganado ―Consulta.
―Dígale a todo ese ganado que vaya donde sus madres que ya llego la dueña del rancho.
Su risa ronca llena el espacio y sin dejar perder más tiempo con mis planes deslizo mis labios dejando besos en mi recorrido hasta que llego a mi destino y con toda la intención de darle placer con mi boca; me dejo caer de rodillas y me deleito con mis acciones.
Nuestro encuentro termina conmigo enredando mis piernas en su cintura y conectados en nuestro placer hasta llegar al clímax; sincronizados.
*/*/*/*
Luego de nuestra entrega estamos ya duchados y en la sala, Sebastián verifica su correo mientras yo preparo algo para cenar, dentro de poco menos de una hora tengo que realizar una llamada a mi paciente Em, la hermana amiga de Cristóbal, así que me apresuro a realizarnos unas ensaladas y complementarlo con pechuga de pollo al grill, preparo unos batidos y en pocos minutos tengo todo lo listo, camino con la bandeja en mis manos y me acerco a su lado, me gusta que no seamos tan meticulosos para una cena entre nosotros son un poco más de las ocho , me siento luego de dejar la bandeja sobre la mesita ratonera del medio y me acerco para ver que lo tiene tan absorto.
―¿Qué estamos viendo? ―Pregunto con tono cariñoso.
―Ah, cielo ―murmura al notarme y pasando su brazo derecho por sobre mis hombros acercándome más a él ―leo los requisitos para optar por el cargo.