Me levanto con cuidado al baño y me refresco el rostro con agua fría, frente el espejo me miro y me quedo perdida en mi rostro sonrojado y mi respiración acelerada pero nada tiene que ver con tener calor o porque me sienta agotada; todo es culpa del sueño, del jodido sueño donde un hombre que apenas conozco, ese que no he visto en persona en mi vida, el que mi amiga quiere devorarse y el mismo que me ha demostrado lo importante que es para él las personas que están a su lado. Ese intruso que ahora invade mis sueños que me hace sentir sus caricias, que me devora en mis sueños, el que me nombra jadeante mientras me lleva al más maravilloso clímax y me hace llamarlo pidiéndole que no se detenga, que en ese instante se detenga el tiempo y nunca dejemos de estar así. Mientras el lavado se lle

