Cuando salimos del baño en la cama había dos cambios de ropa para mujer, uno era un vestido sencillo, color rosa pálido, de línea recta y tirantes gruesos, sencillo pero elegante, al lado de este debajo unas sandalias bajas cruzadas en color caramelo. Del lado contrario había un pantalón ancho con estampado de hojas en azul y verde con cinta en la cintura, una blusa ancha blanca, de largo sobre la cintura. ―Esta ropa parece sacada de una pasarela ―comento mientras tomo las sandalias blancas bajas cruzadas en la parte delantera con pedrería en uno de los lados. ―Mi madre amaba, estar a la moda, y mi hermana la seguía, amabas eran delgadas por lo general desde los doce recuerdo que mi hermana podía usar la ropa de mi madre y viceversa. ―Bueno ciertamente las mujeres de la familia eran

