{Me alegro que hayas venido} //segunda parte

996 Palabras
—Me alegro que hayas venido, Asier. — Se sentó sobre el regazo de éste, sonriendo ampliamente y dejando sus piernas a los costados del cuerpo del otro y luego de inclinarse hacía delante volvió a besar al rizado con hambre y brusquedad. El castaño movía sus caderas contra las del rizado, provocando fricción en sus erecciones por sobre la ropa hasta que de repente Mael se levantó de encima del de rizos y le dio la mano indicándole que debía levantar, cuando así lo hizo, luego de que Asier se quitara la camiseta, lo empujó sobre la cama y se acomodó sobre él.  Continuó moliéndose contra él pero esta vez sin el beso, ya que el castaño estaba intentando quitarse la camiseta también, cuando lo logró volvió a juntar sus labios con los ajenos en un beso de ritmo más lento que los anteriores pero continuaba siendo brusco. Las manos del castaño vagaban por el cuerpo de el de rizos buscando la cinturilla de su pantalón, cuando la encontraron lo desprendió y bajó rápidamente. Asier estaba en un estado de trance, nunca había visto así a Mael, mucho menos lo había sentido. Él sabe ser un chico un tanto introvertido y muy cerrado, Asier pensaba que era adorable por tener ese tipo de personalidad y aunque ahora se daba cuenta que no era tan así le seguía gustando. El de ojos azules cortó el beso, separándose un poco, para poder hablar. —Asier ¡¿puedes ayudarme?! Mi mamá nos llamará en cualquier momento o volverá a entrar. —-La voz del castaño sonó más aguda de la normal, el otro chico creyó morir en cuanto la escuchó, aunque solo como respuesta atinó a asentir levemente, moviendo la cabeza. Segundos después, Asier demostró que lo había escuchado cuando comenzó a bajarle el pantalón hasta llegar a descubrir por completo el trasero del castaño, le resultaba difícil en la posición en la que se encontraban, por lo que volteó al de ojos azules sobre la cama, quedando él encima. El rizado separó sus labios de los del otro chico para bajarlos por el cuerpo de esté, dejando besos húmedos y pequeñas mordidas por su cuello y abdomen. Al mismo tiempo que terminaba de quitar su pantalón, dejándolo solo en ropa interior. El de ojos verdes se detuvo en uno de los pezones del castaño, acariciando la piel del rededor de esté con su lengua, con su mano apretó el bulto del otro y comenzó a acariciarlo, subiendo y bajando su mano por el m*****o de éste, logrando sacarle agudos y fuertes gemidos con sus acciones.  Asier se posicionó entre las piernas del castaño cuando por fin lo tuvo completamente desnudo frente a él, anteriormente solo se encontraba encima con sus piernas ligeramente entrelazadas, él todavía tenía sus pantalones y ropa interior puesta. El rizado buscó el lubricante en la mesa de luz que se encontraba al lado de la cama y cuando lo encontró comenzó a acariciar con sus manos los muslos del otro chico, subiendo una de estás por sus piernas, la metió por la parte interior, buscando con sus dedos la entrada del castaño, esté se encontraba soltando suspiros y jadeos, tenía la espalda arqueada sobre el colchón y los labios ligeramente abiertos. Asier dejo de acariciar su pierna para tomar el lubricante, lo abrió y vertió de esté sobre dos de sus dedos, los acercó a la entrada del otro chico de forma decidida y introdujo uno de estos por completo. Se escuchó un fuerte gemido proveniente de la boca del castaño, el de rizos cuando sintió las paredes del ano del otro chico cerrarse contra su dedo. así que comenzó a moverlo dentro, sacándolo y volviéndolo a meter. Cuando notó que estaba listo para otro de sus dedos introdujo un segundo de forma lenta y empezó a moverlo dentro también conjunto al otro. Lo preparó lo suficiente para no lastimarlo, sabía que seguramente no era la primera vez del otro (aunque a Asier le hubiera encantado que lo sea) pero igual quería evitarle el dolor lo más que pudiera. El de ojos verdes se separó un poco para terminar de desnudarse, se quitó el pantalón y luego el bóxer, el castaño disfrutó gustoso del show. El rizado se volvió a acomodar entre las piernas del otro, esta vez mejor, cuando estuvo en las mismas condiciones que el castaño ubicó la cabeza de su pene en la entrada del otro chico y lentamente fue penetrándolo, comenzó a moverse lentamente en el momento en que sintió que el castaño se acostumbraba a él pero fue acelerando la velocidad de sus embestidas a la vez que los minutos pasaban. Para que el de ojos azules disfrutara mejor el de rizos decidió masturbarlo, deslizando su mano lentamente de arriba hacia abajo por el m*****o ajeno, dándole cierta énfasis a la punta de éste.       Asier terminó por c******e dentro del castaño y esté en su abdomen y en parte del de Asier. — ¡Mael, baja a comer con tu amigo! ¡La comida esta lista! —Se escucharon los lejanos gritos de Jay, la mamá de Mael. Ellos soltaron unas risitas, tales como las de unos niños al finalizar alguna travesura, y se miraron sonrientes y cuando estuvieron completamente vestidos de nuevo bajaron a almorzar, la mamá de Mael les había preparado pastas con una salsa blanca exquisita.  ... —Gracias por la comida, Sra. Tomlinson. —Asier se despidió de ella con un beso en la mejilla y un movimiento de mano. Fue acompañado hasta la puerta de la propiedad por un sonriente Mael.  —Adios, Asier. ¡Nos vemos mañana! —El castaño estaba por cerrar la puerta cuando se vio interrumpido por el de rizos, quien lo tomó por la cintura, pegando sus cuerpos (esta acción era para que el de ojos azules no intentara escapar, aunque a los segundos le dejó claro que no lo haría), y lo beso lenta y tiernamente.
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