Cedric se acercó a las gemelas, intentando calmarlas, pero una de ellas, con una mirada intensa, le cortó la mano con un movimiento rápido y preciso. —Jamás subestime a una de nosotras —dijo, su voz firme y su mirada desafiante. Cedric se quedó sorprendido, sin entender qué había pasado. Se miró la mano, que estaba empezando a sangrar, y luego miró a las gemelas, que lo estaban observando con una mirada intensa. Se alejó de ellas, sin decir nada, y las princesas se secaron sus lágrimas y se acercaron a su padre, que estaba observando la escena con una mezcla de sorpresa y orgullo. Cael, que había estado observando la escena, ignoro su alrededor, esperando que hablarán, pero las princesas se acercaron a él. —Ni se les ocurra tocarme. Porque a mí no me va a interesar si son mujeres. La

