Valery yacía en la cama del hospital, rodeada de sábanas blancas. Estaba dormida, pero su mente estaba llena de pensamientos y recuerdos de Cael. En su sueño, veía su sonrisa, sus ojos brillantes y su cabello despeinado. De repente, la puerta de la habitación se abrió y una enfermera entró con un carrito lleno de suministros médicos. Se acercó a Valery y comenzó a revisar sus signos vitales. Mientras lo hacía, notó que Valery estaba hablando en voz baja, aunque no parecía estar despierta. —Cael... Cael...— susurraba Valery, su voz llena de anhelo. La enfermera se detuvo y se inclinó hacia Valery, escuchando con atención. —¿Cael?— repitió la enfermera, confundida. —¿Quién es Cael?— Valery siguió hablando en su sueño, pero la enfermera no pudo entender nada más. Se enderezó y miró a Vale

