Cojo la mano de Lina, mi esposa, me gusta como suena esa palabra cuando se trata de ella, mi esposa, mi dulce y sexy esposa. La dirijo de nuevo al convite, nos esperan los invitados, mi familia, nunca olvidaré la cara de mi madre cuando llegamos tan tarde, por el rubor en las mejillas de Lina, puede imaginar el porqué de nuestra tardanza. Nos sentamos de nuevo, observo con atención a la gente que come y ríe celebrando mi matrimonio, siento cierta rabia, a algunos ni los conozco, son gente de negocios conocidos de mis padres, otros no me caen bien, son amigos también de ellos, si fuera por mí, solo habría cuatro invitados. Erica ha venido también, imagino que la habrá invitado mi madre, yo no pude, no sabiendo que me jugaba un año de enemistad con mi esposa, salí furioso del piso cuando

