Capítulo 08 "Cadenas"

2131 Palabras
Pov. Charlotte. No suelo dormir demasiado, son suficientes para mi unas cinco horas de sueño en ocasiones menos, hoy es el día que solo he ocupado cinco horas de descanso para estar de vuelta en la realidad. 10:50 am. Dejo a un lado las sabanas a media pila de energía, cepillo mis dientes y sin batallar mucho con mi cabello salgo de mi habitación, como de costumbre el silencio me permite escuchar perfectamente el latido de mi corazón que retumbar en mis oídos, me siento diferente al recordar que Axel se quedó conmigo hasta el amanecer… lo esperamos juntos, me parecieron tétricos los primeros rayos de sol, esos que me anuncian que una noche más no ha vuelto…la espera es insoportable, algunas veces desgarradora, su compañía ha hecho algo de contrapeso, quiero decir su mano ayudándome a salir del agua ha sido un tanto reconfortante. Al final de las escaleras me obligo a sacarlo de mi cabeza, admito que fui algo hostil, cuando regresamos a casa no me moleste en al menos intercambiar alguna palabra con él, frustrada subí a mi habitación dejándolo solo en la sala de estar, me he vuelto toda una asocial. —Justo a tiempo, pensé que tendría que desayunar solo—Su voz tan vibrante hace que casi caiga sobre mi trasero, asombrada mis ojos enfocan velozmente su figura, de pie en medio de la cocina se bambolea sirviendo hábilmente dos platos sobra la isla, pestañeo un par de veces repasando en mi cabeza si he salido de la cama realmente— ¿Archer? — ¿Cómo es que sigues aquí? — Ha sonado más rustico de lo que imagine pero, no concibo su presencia en mi cocina y menos tan feliz. —No me has dicho que debiera irme, es más, no has dicho nada en realidad—Su astuta respuesta no carece de carisma dejándome sin una salida fácil, me siento acorralada y no entiendo muy bien la razón, ¿Qué debo decir ahora? — ¿Estarás allí todo el día? —Ehh—Las palabras se atoran en mi garganta sin poder evitarlo. —Vamos se fría— Me insta en el momento que se sienta en uno de los taburetes, aun algo asombrada me siento a su lado, ha cocinado hot cakes con frutos secos, al dar el primer bocado mi estómago ha dado un salto, está delicioso, lo miro con cautela mientras sigo degustando mi desayuno, él parece ajeno a mi mirada y eso me hace sentir inquieta. —No sabía que cocinaras tan bien—Comento tan bajo que dudo si ha llegado a escucharme. —Por supuesto, debes saber que es un error subestimarme—Su respuesta es perspicaz haciéndome sentir que no se refiere solo al desayuno, sonrío con autosuficiencia, ha tocado el botón equivocado. —No deberías ser tan arrogante alguien podría hacer que te tragues tus palabras— Contraataco con malicia provocando que ría de forma cínica, debo decir que no se ve mal cuando sonríe. — ¿Alguien como tú? —Se gira para mirarme a los ojos dejando solo un pequeño margen entre nosotros, sin querer mis ojos lo examinan centrándose peligrosamente en sus labios carnosos, el recuerdo de nuestro beso se cuela en mi pensamiento haciéndome perder el juicio por algunos segundos. — Te sorprendería, no soy tan frágil como crees —Aseguro de forma retadora dejando que mi torso se incline hacia él, hay tensión en el ambiente, una tensión que provoca el sudor de mis manos. — Desde que te conocí no dejas de sorprenderme—Su aclaratoria me hace sentir acalorada, él lo nota, apoya su mano sobre la isla acortando la distancia entre nosotros. —Eres inusual. — ¿De qué hablas? —Interrogo descolocada al percibir el tono tan profundo de su voz, su sonrisa pícara me hace temblar presintiendo el desenlace. — De lo mucho que deseo devolverte el favor—Afirma colocando su mano libre por detrás de mí oreja eliminando los centímetros que nos separan con la intención de juntar nuestros labios, todo sucede en un instante, aun no comprendo como he sido capaz de colocar mi mano sobre su frente impidiendo que sus labios tocarán los míos. — Para… ¿Estás demente? —Acto seguido me pongo de pie sumamente enfadada al ver que ni siquiera se inmuta— Ese besó fue un error, solo una confusión. — ¿Confusión? —Cuestiona demasiado calmado en comparación, cuando se pone de pie doy un paso hacia atrás colocando distancia entre los dos. — No lo habría hecho de saber que no eras…—Guardo silencio al instante, realmente no puedo terminar la frase, no quería que se compadeciera de mí, mucho menos que creyera que estoy loca. — ¿Rick? —Completa, casi dándolo por hecho. — No es asunto tuyo—Contesto a la defensiva, evadiendo su mirada interrogante. — Por eso estabas esa noche en el muelle—Concluye, no tengo nada más que decir por lo que intento huir, al verlo Axel me toma del brazo impidiendo que pueda abandonarlo. — ¡Suéltame! — Chillo furiosa intentando zafarme de su agarre, él no parece dispuesto a soltarme, al contrario me retiene arrinconándome contra la pared. — Charlotte solo dime la verdad—Pide sereno, dejó de forcejear a medida que su agarre sobre mi brazo cede, no estoy segura de sí es buena idea que lo sepa, guardo silencio mientras en mi cabeza me debato que debería hacer— ¿Crees que volverá? ¿Piensas que podría estar vivo? — Pensarlo es lo único que me mantiene con vida—Confieso con la voz temblorosa deslizándome hasta que ambos terminamos sentados en el suelo —No me queda nada más a lo que aferrarme, si mi corazón aun late significa que el aún podría estar vivo. — No es posible—Niega sin lugar a dudas, su mirada es tan profunda que siento que podría desnudarme y eso me aterra por completo— ¿Lo has esperado todo este tiempo? — Lo esperaría por el resto de mi vida—Aseguro sin una pizca de duda, en mi corazón ya lo tengo claro, esté es mi destino, regresar una y otra vez, dar vueltas hasta conseguir aquello que me robaron—No tengo otra opción, mi corazón no soportaría darse por vencido. — Es extraordinario—Sus palabras contiene un tinte amargo al igual que guardan algo de asombro, no sé qué decir es la primera vez que se lo cuento a alguien— ¿Por qué no me lo habías dicho antes? — No te conozco—Le hago saber lo obvio, y es que al ver sus ojos no puedo ver más que un brillo intenso pero desconocido, ya me han roto lo suficiente no quiero una pieza más a la deriva, la verdad es que no sabría cómo manejarlo. — Podemos arreglar eso, no somos tan diferentes—Su propuesta es algo atrevida, despierta en mí una enorme curiosidad, que lastima que sus palabras me parezcan tan uniformes, carentes de diferenciación. — No caeré ante tus palabras, ¿Qué vez en mí que no vea él resto? —Mis palabras ahora son más duras, responden a la sed que siento de respuestas, a la rabia que me ciega producto de la impotencia—No tienes derecho a compararte conmigo, no sabes lo que he vivido. — Tienes razón no lo sé, pero te veo, Te veo a ti, solo a ti—Sus palabras son como una confección que me hace respirar profundo, no mentiré, no me lo esperaba, me ha sorprendido y mucho—Déjame ser tu salvavidas. — ¿Salvavidas? —No comprendo el rumbo que han tomado sus palabras, pero en mi interior algo ajeno a la rabia tiembla impaciente por la siguiente palabra que salga de su boca, tal parece que ha captado toda mi atención, algo no muy sencillo. — Soy un cobarde Charlotte, también me han lastimado— El tono tan abatido de su voz me hace perderme por algunos segundos al pensar quien podría lastimarlo, en mi momento fuera de órbita Axel se deshizo de su camiseta dejando al descubierto su esculpido abdomen, palidecí al segundo siguiente. — ¿Pero qué haces? —Lo sé soy culpable de hacer las preguntas más tontas pero, mi nerviosismo me hace comportar como una burda adolescente, rápidamente utilizo mis temblorosas manos para cubrirme los ojos, esperando que don stripper entienda el mensaje y se coloque su camiseta por puro sentido común. — Solo quiero mostrarte—Pronuncia, su voz tan grave y ronca me hace erizar la piel, niego con la cabeza frenéticamente sostenido mis ojos con fuerza, no le escucho reír ni emitir algún sonido de burla tal parece que va enserio, me resisto al sentir sus manos sobre las mías, me equivoque al pensar que habíamos superado el impulso s****l. — ¿Qué es eso? —Interrogo presa del terror al ver la enorme cicatriz que dibuja su pecho, ¿Cómo no me había dado cuenta la primera vez que lo vi? Por mero instinto mis manos siente la necesidad de tocarla, una mirada ha sido suficiente para tener su permiso, es real, al tocarla siento como se estremece— ¿Quién te hizo esto? — Mi madre—Pronuncia su nombre con dificultad como si decirlo lo llevará de vuelta al momento que lo ha dejado marcado. — ¿Tú madre? —Dudo por un momento al sentir como mi corazón se contrae, no puede ser posible que su madre lo hiciera, ¿Qué ser humano lastima algo que nació de ella? — No con sus propias manos—Aclara con falsa serenidad, sus ojos lo delatan, del bolsillo de sus jeans saca una foto diminuta, con cuidado la pone en mis manos, es él junto con una mujer muy hermosa de cabello castaño tez blanca ojos ámbar, se parecen mucho, que felices se ven en la foto—Nunca supe quien fue mi padre, siempre fuimos mi madre y yo pero cuando entre a la universidad mi madre se enamoró de un idiota que nos destrozó la vida. — Tuvo que ser muy doloroso—No sabía que podría decirle además de eso, no es que fuera experta en consolar. — No soportaba ver como la maltrataba, ese imbécil me hizo la cicatriz una vez que intente defenderla—Puedo sentir la rabia que contienen sus palabras, cierra sus puños con enfado hasta el punto que sus nudillos se tornan blancos, me debato si debo o no sentir pena por él—aun así ella me hizo a un lado, estallé y terminé dejándola con ese tipo, al cabo de una semana le propino su última golpiza. — Axel lamento por lo que has pasado —Realmente mis condolencias son sinceras, aun así no es suficiente para derribar el muro que nos separa—Pero no somos iguales, vamos en direcciones opuestas. — Te equivocas, vuelves cada noche con la esperanza de volver a verlo, le busca, yo también lo hago, cada noche sueño con ella, con el día que nos tomamos esa foto—Argumenta señalando la foto que sostengo en mis manos—Ambos vivimos estancados en un recuerdo que nos apuñala en busca de un imposible. — No sabes de lo que hablas—Niego en vano, no quiero aceptar que ha dado en el clavo, nadie nunca ha llegado a entenderme, nadie es como yo, no somos… — Déjame ser tú confidente—Pide tomando mis manos, sus ojos brillan transmitiéndome tantas emociones que me siento abrumada—Ambos estamos rotos, sanemos juntos. — No sé si…—Me cuesta formular algo coherente, mi cabeza es un lío, nadie antes había querido vivir mi infierno, ninguna de las personas que decían amarme se atrevieron a enfrentarse a mis demonios como Axel lo ha hecho. — Juro que sostendré tu mano cada noche, lo esperaremos juntos, estaremos aquí—No sé qué decir su propuesta se muestra irresistible, lo pienso, llegando a la conclusión de que no tengo nada más que perder, estoy en el suelo no hay forma de que puedan derribarme más. — No tengo porque negarme, solo te pido una cosa—Está seria mi única condición. — ¿Qué? —Pregunta incrédulo. — Escribe cada cosa que nos pase de ahora en más—Es mi única petición, al escucharlo le veo sonreír. — Pasado, presente y futuro, escribiré cada palabra que salga de tú boca, mi sirena de cabello escarlata—Río al escuchar cómo me ha llamado y de inmediato pienso un apodo para él digno de su carácter. — Sé que lo harás mi Pirata de ojos penetrantes— Compartiremos cadenas…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR