Capítulo 09

2387 Palabras
“Desde los confines del mundo dos almas errantes se cruzan, algo hace que su paso se detenga, al entrelazar sus manos los recuerdos del pasado estalla, hay fuego en su mirada, chispa saltan a su alrededor, ella es un misterio, él un curioso ermitaño, las cadenas que los ataban podridas en su soledad, ahora cobran vida forjando un lazo pero, van en direcciones opuestas, un solo paso los separa, pero no es posible mantenerse inmóviles… ” —Ojos Caídos— Autor: Axel Stein. Pov. Axel. Ha pasado una semana desde nuestro “acuerdo” debo admitir que no me imaginaba tener que utilizar la historia de mi madre para terminar de acercarme a ella, Archer es reservada, al final he conseguido algo de acceso pero aún no me permite conocerla a fondo, teme que pueda marcharme cuando haya alcanzado mi objetivo, debo eliminar ese miedo si quiero conseguir lo que he venido a buscar. —Hey chico, gira el letrero es todo por hoy—Me grita John desde la barra, giro el letrero antes de terminar con la mesa que estaba limpiando, suspiro satisfecho de que el día haya acabado—Me alegra ver que estás más despierto. —Solo tuve una mala semana—Me justifico encogiéndome de hombros en el momento que John se encuentra a mi lado, palmea mi hombro de forma amistosa con la fuerza excesiva que lo caracteriza y a la que aún no me acostumbro. —Suele pasarnos a todos, aquí tienes tu paga—Le resta importancia entregándome el típico sobre amarrillo con mi paga del día, lo cojo, dejando a un lado el aburrido delantal n***o me despido de Jhon caminado rumbo a mi “habitación”. —Pensé que ya te habías marchado—Pronuncio a Mara quien está de pie en medio de la cocina, no parece consciente de lo que ocurre a su alrededor, lo digo por el salto que da dado al oírme. —Me has tomado por sorpresa—Responde con pausas innecesarias como si su boca no fuese capaz de ir al ritmo de sus pensamientos lo que me llena de intriga al preguntarme que la perturba de esa manera. — ¿Todo bien? ¿Quieres hablar? —Interrogo sin muchas esperanzas de que llegue a decir alguna palabra en realidad, digamos que después de aquello Mara me trata como si fuese la peste, no sé qué habré hecho para merecerme su desprecio pero lo tengo asegurado. — ¿Iras con ella? —Susurra casi como si llegase a rezar por lo que no me queda claro lo que ha dicho. — ¿Podrías decirlo de nuevo? —Cuestiono con curiosidad al ver lo nerviosa que se ha puesto de repente. —Olvídalo, no importa—Pronuncia apresuradamente tropezándose con uno de los taburetes al salir corriendo de la cocina, no he podido detenerla, evidentemente lo que no alcance a escuchar era lo suficientemente importante para ponerla de los nervios, qué más da, está vez ha conseguido librarse. Sin darle más vueltas al asunto me dirijo al almacén, he quedado con Archer está noche, tomo mi mochila con la esperanza de que hoy se sienta lo suficientemente inspirada para hablar un poco más, por supuesto que tengo un plan para hacer que eso suceda, apago las luces y salgo de la taberna sin mucha prisa dejándome guiar por la gélida brisa nocturna, por alguna razón medito con sumo cuidado las palabras que diré con tal de memorizarlas al ritmo de cada paso que resuena por encima del absoluto silencio que se apodera de las calles completamente desiertas, sé que suena absurdo pero el tiempo parece ir más lento. — ¿Es que acaso no sientes frío? — Cuestiono de manera despreocupada cuando me encuentro lo suficientemente cerca para que pueda oírme, lleva una camiseta holgada beige de mangas largas y unos short que le llegan a la rodilla, solo eso, ropa que llevarías en verano, no es algo que se pueda llevar con este clima. —No realmente—Responde sin ganas de discutir. — ¿Realmente esperas que me crea eso? —Pregunto con un tono escéptico sacando de mi mochila un suéter que he comprado está mañana, se lo tiro sin una pizca de delicadeza, afortunadamente ha conseguido atraparlo en el aire, no sé nada de sus gusto, tampoco me esmere en buscar algo especial, solo me llamo el color escarlata que tiene se parece mucho al de su cabello. —No tenías que molestarte—Me da un pésimo agradecimiento mientras lo observa con detalle, eso me hace sentir una punzada de desagrado, no soy de dar obsequios. —Pues ya lo he hecho, póntelo de una buena vez—No me esfuerzo en sonar gentil, no quiero darle otra alternativa, sin decir más se lo pone sus ojos no dejan de observarme, su mirada es impetuosa dejando claro que lo ha hecho porque ha querido no precisamente por obedecerme. —Me queda grande, parece que no tienes tan buen ojo —Comenta arrogante pasando a mi lado mirándome por encima del hombro, sonrío con cinismo, detestando el poder que cree tener sobre mí. —Que desagradecida, si no fuera por mi estarías temblando de frío en este momento—Resoplo dejándome caer a su lado, está vez no hay neblina, solo una densa oscuridad atenuada levemente por el destello de las estrellas, es una noche sin luna. —Tú memoria es peor que la mía—Pronuncia con desinterés sumergiendo sus pies en el agua, puedo ver como su piel se eriza al contacto, su convicción es tan firme como una fortaleza, no tiene ningún sentido para mí, su entrega ciega, es una causa perdida—¿No recuerdas que no es el frío lo que me hace temblar? —No lo olvidaría—Aseguro sacando de mi mochila una pequeña vela blanca, puedo sentir sus ojos sobre mí mientras la enciendo colocándola justo en medio de nosotros, sin mirarla realmente sumerjo mis pies en el agua helada maldiciendo para mis adentros—Solo he traído dos, eres libre de apagarla si te molesta. —No dudes en que lo haré—Confirma mirando de nuevo hacia el vacío, ese punto de oscuridad donde el cielo nocturno y el oscuro mar se vuelven uno, pasan algunos minutos de silencio, sé el trance en el que se encuentra pero no estoy dispuesto a permitir que se recluya en sus memorias, quiero ver lo que ella ve, deseo hurgar en sus recuerdos. — ¿Cómo lo conociste? —Pregunto luego de un momento, tomando la primera página en blanco, el lápiz arde entre mis dedos al cabo de algunos segundos, donde su mente solo vaga por las grietas del tiempo. —Eso ya lo sabes—Responde tajante mirando de reojo mis manos, no he conseguido que se descubra, no quiero el distante panorama, necesito los detalles. —No, no lo sé—Niego sin dejar de lado mi cuaderno—No me basta con saber que fue aquí, haz memoria, dime como si lo revivieras. —Creí que te sería suficiente—Pronuncia distante volviendo a ignorarme, respiro hondo, no quiero perturbarla, pero su indiferencia es extenuante— ¿No puedes imaginarlo? —No sabes cuánto quisiera poder hacerlo—Respondo con tajante sinceridad. —Seguramente no estarías aquí de poder hacerlo—Asegura está vez mirándome a los ojos, por algunos segundos siento que mi estómago arde, algo hay en su mirada que me estremece, no sé cómo explicarlo, solo sé que es algo que no puedo controlar, es similar al deseo. —No faltaría a mi palabra—Le hago saber con certeza, disfrutando de tener su atención. —Todo comienzo tiene un final—Está vez siento que no solo se refiere a nosotros, lo sé por el temblor de sus manos. —Nada es eterno—Concuerdo con ella, sabiendo de sobra que no quiere escuchar mentiras, algo me dice que está harta de solo escuchar falsas promesas, la veo esbozar una leve sonrisa, mientras mi nerviosismo crece. —Tienes razón, que cruel es el tiempo—Comenta con nostalgia—Acababa de llegar, estaba recorriendo el pueblo, todo se sentía tan diferente, tan lleno de vida, la alegría se sentía con solo dar algunos pasos, esté muelle olvidado antes era su orgullo, sentía curiosidad por conocerlo, cuando llegue hasta aquí quedé maravillada por lo hermoso que se veía el mar nunca había visto nada igual. — ¿Él estaba aquí? — Interrogo al ver que se ha quedado en silencio. —Sí, aunque no noté su presencia hasta mucho después, quería ver todo, descuidadamente me acerque al muelle, no me percaté de que alguien se dirigía hacia mí con una tabla enorme, casi me hace caer al agua—Continua con su relato pero al tomar una pausa su sonrisa se humedece, su rostro refleja cuanto le cuesta recordarlo, sé que le es difícil, pero en algún punto debe ser liberador ¿Cierto? — ¿Qué paso después? — Cuestiono interesado en que continúe hablando, no quiero que vuelva a perderse. —Él dejo caer la tabla al suelo, está aplasto su pie derecho, sé enojo mucho conmigo por mi descuido, aunque no quise admitirlo, sé que había sido mi culpa, lo negué hasta el cansancio tratando de hacerle ver que no era para tanto, pero seguía enojado—Quiera decir que ha llegado a reír un poco pero estaría mintiendo, es increíble ver como soporta todo por él, sigo escribiendo tan rápido como me permiten mis dedos, no quiero perder ningún detalle—Ninguno de los dos quiso disculparse ese día, siempre tuvimos eso en común, ambos somos demasiado orgullosos. — ¿Qué los hizo acercarse? —Interrogo tratando de seguir el hilo de sus pensamientos, camino a oscuras porque no sé realmente que la hará cerrarse, como lo ha hecho ahora. —Ya es suficiente, no quiero seguir hablando de esto—Exclama furiosa, a tal punto de golpear la vela dejándonos de nuevo a oscuras, suspiro, entiendo que no ganaré nada presionándola así que decido tomarme un tiempo para calmarme, guardo todo en la mochila dejándola a un lado, es irónico, estar tan cerca de ella y al mismo tiempo siento que nos separa un abismo—No es tan fácil como crees. —Seré paciente, solo no te tardes demasiado—Dejó salir tratando de sonar sereno, la paciencia no es una de mis cualidades, pero en este momento es mi mejor carta a jugar, la observo de reojo en cierto punto siento envidia de su calma, parece que nada puede perturbarla, aunque su corazón sangra escoge fingir que no siente dolor, hasta he llegado a sentir un poco de lastima. —Haré lo que pueda—Responde con cierta alegría, como si se tratara de un reto para ella, quiero que me demuestre lo fuerte que puede ser, después de todo no hay peor rival que el tiempo y tal parece que ella no desconoce su fuerza. *** Ha comenzado a amanecer, el sol me ciega por algunos segundos, ya no siento las piernas, mi trasero es un cobito de hielo, parpadeo varias veces tratando de enfocar un poco mejor, no sé cuándo me he quedado dormido. —Axel, Axel vamos despierta—Su voz es tan dulce que parece una melodía, consigo abrir los ojos por completo y su acusadora mirada es lo primero que logro divisar, parece enojada. — ¡Estás loca! — Grito al sentir como las heladas gotas de agua rocían mi rostro sin compasión, me pongo de pie de un salto, todo mi cuerpo tiembla sin control, me abrazo a mí mismo mientras la veo con las manos a la cadera observarme como si el que estuviera mal de la cabeza fuera yo. — ¿Hasta cuándo planeas dormir? —Me cuestiona de manera acusatoria dejando en claro que no se arrepiente de intentar matarme de hipotermia, casi me echo a reír por pura ironía, si era ella misma quien luego de la medianoche se dejó caer sobre mi hombro. — ¿Es una broma? Pase toda la noche en vela cuidándote mientras dormías— Le recrimino limpiando con mi chaqueta el resto de gotas que han quedado sobre mi rostro, mientras que Archer solo me observa sin una pizca de arrepentimiento, esto es el colmo. —Nadie te pidió que lo hicieras—Asegura cruzándose de brazos como una niña engreída. —Tienes razón nadie lo hizo, tal vez la próxima vez debería dejar que duermas con los peces—Le lanzo una cruda amenaza que la hace retroceder, tomo mis cosas y comienzo a caminar sin molestarme en saber si me sigue. — ¿A dónde vas? —Grita detrás de mí corriendo para poder alcanzarme, cuando está a unos cuantos pasos me detengo provocando que casi choque contra mi espalda—Axel yo… — ¿Sí? — Pregunto con la intención de torturarla mostrando una de mis mejores sonrisas de triunfo. —Yo.. Yo lo. Lo siento ¡¿Sí?! —Chilla con fuerza cerrando los puños a sus costados, que bien se siente está pequeña victoria—Podrías disimular lo mucho que lo disfrutas. —No, no puedo—Niego satisfecho de haber ganado por una vez, la veo poner los ojos en blanco y sin pensarlo demasiado tomo su mano guiándola por el camino a su casa, realmente esperé que se resistiera pero no dijo nada en todo el camino, tampoco me moleste en sacar algo de conversación la verdad es que estoy exhausto—No es necesario que me la devuelvas, es tuya. —Por ahora no la necesito—Se escusa dejando en mis manos el suéter que le di ayer, no parece dispuesta a aceptarlo de nuevo así que confundido decido guardarlo—Sé que no soy de gran ayuda, aun así tu compañía no es tan mala, hasta pronto Axel. — ¿Debería tomarme eso como un cumplido? —Cuestiono escéptico alzando una de mis cejas intrigado, ella niega con la cabeza, no sé porque ya no me sorprende—Hasta luego Archer. No sé qué me causa más intriga si el sabor amago de la despedida o el porque me importan tanto.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR