“Al final si no dejas huella es igual a que nunca pasó, el mar se tragará tus pasos, no permitirá que alguien te recuerde”. —Charlotte Archer —
POV. Charlotte.
No me molesta la luz, la verdad es que me ayuda a disipar mis pensamientos, pero estoy llena de gatillos, pasadizos que de una u otra forma me llevan a recordarlos, me recuerdan que no fui capaz de protegerlos, soy culpable de un crimen que me quita el sueño, no me deja dormir tranquila, sé que algún día debo enfrentar la verdad pero mientras suceda es hora de dormir, solo pido descansar en el vacío, aunque la merezco no quiero más pesadillas.
POV. Axel.
Solo faltan un par de horas para que la taberna deba abrir, no pierdo tiempo, motivado por el sueño sigo caminando hasta tumbarme sobre la cama, cierro mis ojos envuelto en sombras.
***
La taberna está llena hasta el tope, sorteo como puedo las mesas tratando de que todos reciban sus pedidos a tiempo, a esta hora Archer debe estar esperándome, debo salir de aquí lo antes posible.
— ¡Axel el pedido para la mesa 6! — Grita Mara desde la barra alzando la bandeja con el pedido.
— ¡Marchando!— Respondo tan fuerte como puedo dejándome oír por encima de la multitud eufórica por el juego de futbol, me dirijo hasta allí esquivando la conmoción que ha estallado en vítores al gol ganador.
Pese a lo que tenía planeado me ha tomado más tiempo de lo pensado salir de la taberna, seguro está enfadada, solo espero que no me lancé al mar helado, son pasadas la medianoche a pesar de eso no todo está en silencio se percibe aun la alegría del juego, me muevo tan rápido como puedo hasta estar de pie sobre el muelle y sé que algo no está bien al no verla sentada allí, la angustia me invade, miro a mi alrededor esperando ver alguna señal de ella pero es inútil, no está aquí, sin pensarlo hecho a correr en dirección de su casa pensado en que rayos pudo haberle sucedido tan grave para justificar su ausencia.
— ¡Archer! —Grito justo delante de su puerta golpeándola sin control, mi angustia crece cuando no consigo alguna respuesta, sigo golpeando—Charlotte abre.
—Soy yo Axel ¿Puedes oírme? — Continuo gritando sin parar azotando la puerta con fuerza, me doy por vencido 15 min después, decido recorre la casa en busca de algún sitio por donde escabullirme, aliviado al ver que la puerta trasera está abierta, decido entrar, toda la casa se encuentra a oscuras, camino por la cocina sin señales de ella, sigo el pasillo que me lleva a la sala de estar y mi pecho se contrae al no verla, ignorando los problemas que esto podría traerme subo las escaleras en dirección de su habitación, al verla mi corazón se paraliza, justo al lado de un jarrón hecho añicos Archer está tirada en el suelo inconsciente.
—Charlotte ¿Qué diablos pasó? —Corro a su lado acostándola sobre mi regazo, no consigo ninguna respuesta, palmeo gentilmente su mejilla, no consigo hacer que despierte—Vamos despierta.
No consigo hacerla reaccionar, desesperado sacó mi móvil marcando el número de emergencias, ya me las arreglaré para explicar mi presencia aquí.
***
—Familiares de la Srta. Charlotte Archer—Anuncia una de las enfermeras en medio de la sala de espera luego de casi una hora sin saber nada de ella.
— ¡Aquí! — Grito dando un salto de mi asiento dirigiéndome hacia ella— ¿Cómo está?
—Ella se encuentra fuera de peligro ¿Usted es? —Pregunta con severidad ajustando sus grandes gafas detallándome sin disimulo, me he librado antes de tener que decir como había entrado a la casa pero a este punto la preocupación no me dejó espacio para pensar en que decir ahora.
—Soy Axel Stein su novio—Dejo salir con una seguridad inquebrantable, observándola directamente a sus ojos avellana, sin decir más relleno la información en la hoja que sostiene y me sonríe.
—Excelente Sr. Stein, ha hecho bien en traerla—Me felicita dedicándome de nuevo una amable sonrisa.
— ¿Ella estará bien?—Pregunto una vez más, no puedo negar que me inquieta la respuesta.
—No se preocupe solo han sido algunos rasguños—Me tranquiliza apoyando la tabla contra su pecho.
—Quiero verla—Pido evitando que pueda marcharse.
—Por supuesto, solo espere unos minutos le llamaré cuando allá sido trasladada a una habitación—Me explica con gentileza antes de darme la espalda.
—Gracias—Le digo antes de que desaparezca por el gran pasillo, me siento de nuevo en la silla y mi cabeza no deja de darle vueltas al asunto, como ha terminado aquí tendrá que explicármelo Charlotte.
No han pasado más de 20 min cuando la misma enfermera ha venido por mí, le he seguido hasta la habitación donde ha dejado a Archer, al entrar en la habitación nuestras miradas se entrelazaron al instante y ha sido impresionante la velocidad con la que ha conseguido romper el contacto, claramente no se esperaba que estuviera allí, no ha dicho nada hasta que la enfermera ha terminado de darle indicaciones y se ha largado.
— ¿Por qué estás aquí? — Cuestiona luego de un momento mirando a la ventana evitando completamente mi mirada.
— ¿Volvemos al inicio? —Pregunto cómo contraataque tomando asiento frente a su cama.
—No tienes por qué quedarte—Pronuncia sin mirarme aun, quisiera pensar que mi presencia la incómoda, aun así me arriesgo a pensar que no quiere deberme un favor, su orgullo no deja de sorprenderme.
—Lo haré de todas formas—Aseguro cruzándome de brazos, tomo una de las revistas solo para matar el tiempo.
—No conseguirás nada de mi mientras esté aquí—Aclara volviendo su mirada hacia mí, su rostro cubierto por algunas vendas me hace enojar.
—Eso ya lo sé—Contesto tratando de dejar a un lado mi enfado—Vamos Archer que soy un poco avaricioso pero hasta me duele un poco pensar que me crees tan miserable.
—Axel—Pronuncia mi nombre con cansancio como si se rindiera a mi feroz determinación, ya era hora.
—Me quedaré contigo, a menos claro, que des aviso a seguridad para que me echen—Amenazo de forma sutil, tal vez no tan sutil pero no es mi idea manipularla, solo quiero dejarle las cosas claras.
—Jamás haría eso, por mi parte puedes hacer lo que te plazca—Su tono indiferente es tan refrescante que me hace sentir alivianado, ahora confirmo que no le ha afectado la caída.
—Puedes apostarlo—Contesto poniéndome cómodo en la pequeña silla, siento su mirada sobre mi seguramente reprochándome, tal parece que no le agrada mi forma tan despreocupada de tomar la situación.
— ¿No te interesa saber lo que pasó? —Pregunta con un nudo en la garganta, cerrando los puños en torno a las sábanas, no parece ella misma, Archer me había demostrado su capacidad para desprender serenidad en medio de un huracán pero ahora su cuerpo entero grita rabia contenida.
— ¿Quieres contármelo? —No soy de los que piden permiso, tampoco suelo pedir perdón, pero está vez prefiero que sea ella quien elija decírmelo o no, esa parte de su vida no me corresponde.
— ¿Ahora me pides permiso? —Me hace gracia que nos respondamos solo con más preguntas, eso me hace pensar que tan descabellada son las respuestas, levanto la mirada de la insípida revista enfocándome en su rostro y una pequeña sonrisa retorcida decora sus facciones, no creí que fuera capaz de sonreír así, a pesar de llevar ese asquerosa bata azul se ve tremendamente sexy.
— ¿Te parece tan extraño que sea un poco caballeroso contigo?—No me resisto a continuar con este juego de preguntas sin respuestas, me pongo un poco más cómodo si es posible dejando caer la revista sobre mi pecho mirando a los ventanales enormes que muestran un cielo atestado de nubes, tal parece que lloverá.
—No creí que esa palabra estuviera en tu vocabulario— ¡He ganado! Archer ha sido la primera en dar una respuesta, que a decir verdad no sé cómo debería tomarme.
—Hay más de donde vino eso, no soy un c*****o—Respondo con algo de cinismo arqueando una de mis cejas tomándome su comentario a broma, aunque su humor no encajará con mi elocuente actitud.
— ¿Coqueteas conmigo? —Su pregunta me ha hecho erizar la piel, vaya, se ha golpeado fuerte la cabeza, no repito el mismo error dos veces.
—Sería un tonto si no lo hiciera—Por supuesto que la verdad sería lo último que me vendría a la cabeza, Charlotte me ve como un pirata mujeriego que se divierte rompiendo corazones, ¿Quién soy yo para reventar su burbuja? La imaginación es libre.
— ¿Por eso le has dicho a la enfermera que eres mi novio? —Cuestiona fulminándome con la mirada, he quedado más que sorprendido de la velocidad con la que se ha corrido el chisme, no puedo creer que haya sido atrapado, estoy perdiendo mi toque.
—Que rápido vuelan las noticias por aquí—Pronuncio con sobrada indiferencia, después de todo es solo un detalle sin importancia, no hay que formar lío.
—Ese no es el punto ¿Creías que no lo sabría? —Refuta un poco más enojada.
—Tarde o temprano te enterarías—Digo sin molestarme en acentuar un poco mis palabras, esto es simplemente perder energía en vano.
— ¿Te burlas de mí? — Chilla provocando que los aparatos conectados a su cuerpo comiencen a pitar sin control, aturdiéndome.
— ¡Charlotte ya basta!— Grito al ver como todo el hospital terminará enterándose de nuestra pequeña pelea, me pongo de pie inclinándome sobre su cama coloco ambas manos a los lados de su cuerpo acorralándola.
— ¿Qué haces? —Interroga vacilante, me fascina ver como logro hacerla callar solo con acercarme un poco más de lo establecido.
—Te diré la verdad ya que estás tan ansiosa, he mentido porque de no haberlo hecho mi trasero estaría ahora mismo tras las rejas por entrar en tú casa sin autorización—Pronuncio al borde de mi escasa paciencia apartándome bruscamente de ella, la observo tomar una gran bocana de aire y me siento como una bestia al haber sido tan tosco—Iré por un café.
—Has lo quieras—Exclama en un extraño jadeo.
Sin decir más salgo de la habitación necesitado de un café, camino por los aburridos pasillos hasta la cafetería que se encuentra medianamente llena, al ponerme en la fila intento explicarme porque he sido tan insufrible con ella, me hubiera resultado mejor decirle la verdad sin rodeos, el recuerdo de sus ojos al verme tan cerca de ella me persigue, no debí ser tan idiota, al llegar mi turno pido mi café solo bastaron algunos minutos para poder darle el primer sorbo, aún estoy algo enfadado así que decido salir y caminar un poco por los alrededores del hospital, me siento en uno de los bancos de la entrada sintiéndome un completo imbécil.
—Seguro que su prometido se enfadará si se entera—Bromeo solo para mi soltando una breve carcajada, termino con el ultimo sorbo de mi café antes de regresar por donde he venido, ha comenzado a llover, con las manos en los bolsillos de mi chaqueta me detengo por algunos minutos frente a su puerta preguntándome si ha sido tiempo suficiente para que todo se halla calmado, no tengo tiempo de repensar cuando un rayo ha caído de repente dejando todo a oscuras, ¡Maldición! Entro a la habitación encontrándome con una aterrada Charlotte cubierta de los pies a la cabeza con las sabanas de la cama—Charlotte, no tengas miedo.
—Axel está oscuro—Afirma aferrándose a las sabanas como si su vida dependiera de ello.
—Lo sé, pero no estás sola, no pienso dejarte—Aseguro colocando mis manos sobre las suyas haciendo que ceda su agarre, me deshago de las sábanas que la cubren mirando a sus grandes y brillaste ojos, tomo asiento a su lado tomándola de la mano—No voy a soltarte.
Enciendo la linterna de mi móvil sin soltar su mano puedo ver como su pecho sube y baja sin pausa, me acerco a ella dejando que apoye su cabeza sobre mi hombro, algo cabo de algunos minutos su respiración se estabiliza volviéndose cada vez más pausada al momento que las luces regresan Charlotte duerme plácidamente sobre mi hombro, su pacifica expresión me impide despertarla, me quedó inmóvil disfrutando de la paz que me produce estar tan cerca de ella, sé que no debo pero en este momento no me importa, cierro mis ojos sumergiéndome en un profundo sueño.