Capítulo 55.- Amaia Domínguez García León, Guanajuato, México Pasó lo que quedaba de nuestro hermoso domingo con un sabor agridulce, yo ya no quise reclamar absolutamente nada a Axel, pues sabía que en caso de que lo hiciera se iba a hacer otro problema, así que mejor hice lo que mejor sabía hacer evadir el problema y ya no decir nada, porque todo me salía mal. Al día siguiente, como todo lunes, tuve que irme al Tec como siempre, por lo que, al levantarme sin la necesidad de que me despertaran, cómo era la costumbre, hice café para Axel y para la güera y tomé una taza con ellos, antes de irme a clases. —Chicos, vamos a tomar café—Les dije a ambos—Antes de que me vaya al Tec. —Claro que sí, mi hermosa Amaia—Axel me miraba desde la puerta de la recámara desarmándome, con sus ojos ver

