Caín recreó absolutamente todo, todo lo que ella escribió, hasta el mas mínimo detalle. El aroma era cereza, cada cosa que lo rodeaba era referente a ella. Entonces, ése libro... Cuando lo escuchó leerlo era tan vivido y casi palpable, como si fuera capaz de sentir la brisa del atardecer mientras las cortinas bailaban delicadamente. Él estaba perdidamente enamorado, la amaba tanto... Algo en su pecho se estrujaba con cada respiración, al grado incluso de provocarle un fuerte dolor de cabeza. El ahogo era incontenible, pero aun así... Si él la estaba forzando a quedarse, tal vez ése amor, jamás sería reciproco. Al mismo tiempo una pequeña voz se comenzaba a escuchar en su cabeza, era desesperada y ansiosa rogándole retirarse. ¿Como sería capaz de arrebatársela así? Demonios.

