Sally sonreía brillantemente siempre, su tés era suave, su sonrisa era hermosa. Su cuerpo, su cara su manera de ser, de pensar. Era muy libre y abierta, y, hasta cierto punto muy inocente. Era un alma relativamente, libre. Jacob se fijó inconscientemente en la chica, era como una versión femenina de el Norman que conoció en su infancia. Aunque él era un niño diminuto y tonto en ese momento, Norman podría parecerle un dios debido a su inocente y joven mente. Pero no había otro para él, sin importar cuanto buscara, o se esforzara en compararlo con alguien más. No había nadie. Ya lo había intentado a lo largo de su estadía en las fuerzas especiales, desde el inicio hasta el final, al contrario de olvidar, se obsesionaba cada vez más con él. Llegando a pensar modos de obtenerlo de la

