La recostó en el suelo, y casi como si estuviera fuera de sí, entró nuevamente a la bodega. Vio al hombre en el suelo, que al parecer seguí vivo, se acercó y comenzó a golpearlo sin detener un segundo, sus manos terminaron hinchadas y las cara del hombre irreconocible. Regresó por ella y la llevó adentro. Parecía sin vida y sus ojos indiferentes eran inquietantes. Se quedó de pie en el segundo piso y vio más detenidamente la escena, el hombre que ya estaba muerto cuando llegó tenía varias heridas y rasguños. Y un disparo en el pecho. El otro también estaba herido, y parecía que también se había torcido el pie. Caín observó atentamente durante un tiempo indeterminado, hasta que paso su mirada por cada detalle. Con calma, bajó, y comenzó a limpiar. El tiempo pasó en el mas asfix

