Meredith, se sorprendió al no saber nada de Caín o alguno de los zoquetes que lo seguían. Esteban desde el principio se preocupó bastante por su hija, y peor por como Caín la seguía. Pero como la veía y lo mucho que la conocía. Ya se sentía perdido. De las dos ella era la más necia y caprichosa. Trató de enviarla con su madre varias veces y en todas se negó rotundamente. Su esposa le había demandado el divorcio y pese a todo seguía deseando lo mejor para ambas. Pero Meredith, seguía tan confundida y absurdamente aferrada en hacer pagar al asesino de su hermana que ambos bastante preocupados a su manera trataron de detenerla ya fuera desapareciendo lo poco que quedaba o molestándola al punto en el que regresaba furiosa a casa. Los hombres que la cuidaban a la distancia ya estaban ta

