Un hermoso sueño, hecho realidad.

1033 Palabras
Caín jaló delicadamente a Sally hacia él, comenzó a acariciarla mientras la admiraba sin perder detalle. Ella al sentir su toque comenzó a estremecerse, mientras trataba de contener sus dulces gemidos. Él quitó la mano que tapaba su boca y la guío hacia su pecho, Sally sintió con todo el placer y sus sentidos, su firme y caliente pecho. Caín sonrió al ver su nada disimulado deseo, era casi como si estuviera a punto de salivar por algún manjar. - ¿Quieres tocar más? Preguntó él con una sonrisa. Sally tragó y mientras se retorcía ante sus caricias, se inclinó sobre él y comenzó a besar su cuello así como el se lo hacía. - Mmm, aprendes rápido. Las vibraciones provocadas por su ronca voz casi la volvían loca. Sin darse cuenta se le hizo agua la boca mientras recorría cada parte de su cuerpo. Se sentía tan firme y suave que parecía un delicioso caramelo, Caín sonrió y la dejó hacer lo que quería. Era tan expresiva, que era irresistiblemente, tierna y encantadora. Sally tocó con sus manos y lengua tanto como quiso. Hasta que cerca de su estómago sintió el rose de algo firme y palpitante. Su embriaguez, poco a poco fue reemplazada por el deseo y el hambre de la chica sobre él. Cuando la delicada punta de sus senos rozó el m*****o, se emocionó y palpitó aún más. Haciendo que Caín soltara un ligero gemido que casi provocaba que Sally quisiera saltar como loca sobre el. Sally tomó su p**e suavemente y lo roso con la punta de sus pechos. Caín la miró y sus ojos parecían los de una bestia hambrienta. Dejó los juegos y subió a Sally sobre el, incrustandose profundamente en ella, mientras besaba y mordía sus pechos y su cuello como si no pudiera tener suficiente. Sally arqueó la espalda dejando todo su cuerpo a su merced. - Mmmnngh!!! Ah! Caín!!! Ah! Ah!! Después de unos minutos, Caín como si no estuviera conforme la recostó en el sofá de volviendo su piernas en él y dejando su entrada directamente frente a su frenético amigo. - Aaahhhh!! Las embestidas se volvieron desenfrenadas y salvajes, Sally enterró las uñas en el respaldo del sillón tras ella y la posición les permitió a ambos tener una vista perfecta de sus reacciones y movimientos. El hermoso rostro sonrojado y lasivo de Sally casi lo hacía perder la razón que le quedaba. Ella apretó sus piernas en su cadera y comenzó a gritar, sin una pizca de decoro. Caín con una sonrisa lamió su labio inferior saboreando cada segundo, toque y acción. La besó y mordió sus labios tan descaradamente que podía sonrojar a quién los viera, los gemidos de Sally fueron ahogados en sus bocas haciendo más morbosa la acción. Ella puso su mano en el pecho de Caín y se separó de él, ante su inconformidad, volvió a recargarse en el sofá pero ahora boca abajo. Dejándole ver, su hermosa y delineada espalda, Caín tragó y con una sonrisa aún más marcada, delineó su suave y rosada espalda. Cuando llegó a sus caderas, apretó su carnosa y esponjosa zona, Sally disfrutó y memorizo cada acción, así como casi inconscientemente, se alejó un poco al sentír su más grueso m*****o en su entrada mojada. La sensación le erizó la piel, pero Caín la tomó de sus caderas y se incrustó profundamente de una sola estocada. - Mmmgh. Sí sigues provocándome así, no voy a dejarte ir jamás. Sally se sintió tan extasiada, tanto física como emocionalmente, que todo perdió el sentido para ella. No le importó absolutamente nada, todo podía irse volando, mientras tuviera a ése hombre, nada más le importaría. Ambos se entregaron completamente esa noche, ése. Se volvió el sitio, más hermoso, cálido y sofocantemente embriagante de la tierra. Después de varias horas, Caín cayó sobre el pecho de Sally, ella con una sonrisa acarició su espalda delicadamente con sus dedos, mientras trataban de recuperar el aliento. Cuando la respiración de Caín, se volvió uniforme, se dió cuenta que se había quedado dormido. Con cuidado se puso de pie y fue por unas batas, Tal vez porque había bebido, seguía sudando, con una toalla húmeda comenzó a limpiarlo delicadamente. Su expresión al dormir era relativamente relajada, su belleza era arrolladora. Era imposible que ninguna mujer lo notara. Entre sueños, Caín vio un rostro hermoso y gentil. Acarició sus mejillas. Y con una expresión dolorosa susurró: - Lo siento Mireya. Sally, sintió como si en su estómago se hubiera formado un gran hueco, que amenazaba con tragarla. Tragó y con una fea sonrisa y lágrimas en sus mejillas respondió suavemente: - No te preocupes, todo está bien amor. Lo besó suavemente, y comenzó a llorar silenciosamente, junto a él. Al día siguiente, Caín despertó buscó a su alrededor pero no había nadie. Con un ligero sentimiento de abandono, se puso de pie y se acercó a su ropa perfectamente doblada y acomodada. Con una ligera sonrisa de desprecio se vistió y salió del lugar. - Sally... ¿Estás bien? Amanda, abrió la puerta y trató de hablar lo más confortablemente posible. Con una mirada de tristeza de acercó a Sally sentada en uno de los rincones de los casilleros. Un triste sentimiento de culpa la invadió, y se sentó junto a ella. - Sally... - Va a casarse. Cualquier sentimiento o sensación, fue reemplazada por el shock. - ¡¿Qué dijiste?! - ¡Que tiene esposa! ¡Vi su anillo! ¡Lo tenía en su ropa cuando la lavé! Siendo imposible reemplazar el shock, Amanda miró con incredulidad a la chica. "¿No es para ella...? ¿... O sí?" ************** Mientras cerraba la pesada puerta, Caín se sentó en el sofá, al tratar de calmarse y suspirar, aroma fresco de la ropa lo hicieron exsperase de nuevo. Se quitó todo y lo arrojó lejos. Subió a la habitación, y se bañó. Hasta que se sintió completamente limpio, se acercó a la mujer en la cama, acarició su rostro con una sonrisa besó su frente tan delicadamente, que parecía que temía romperla con un toque. Tomó su silla y se sentó tranquilamente a leerle como siempre.
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