Lissa ayudó a levantar a Aron del suelo, él tenía la frente rota y le dolía su costilla. Lissa observó a su alrededor, seguramente si caminaban derecho podían tomar un taxi e ir a la casa de ella. —Siento mucho lo que te hicieron —ella pronuncia, mientras él pone su mano en la frente. —No quiero ni imaginar de donde conoces a esas personas. ¿Te has dado cuenta que son unos matones? —Puede ser —ella sonríe tímidamente, al ver la forma en la que él se expresa—. La verdad no es que los conozca mucho, pero es algo en lo que no quiero entrometerme mucho. —Él la observa, luego niega con su cabeza—. En verdad lo siento mucho, no quería que esto te sucediera y que te involucraste de más en mi vida. Por favor no lo hagas de nuevo, realmente no quiero eso. —Quisiera saber de donde los conoces

