Lissa llegó a la universidad, su amiga estaba sentada mientras dormía, Lissa sonrió y le tocó el hombro. —Estoy segura que si te llega a ver el profesor gruñón, tendrás problemas —Lissa dijo en tono de broma, mientras ella se tapaba los ojos. —Estoy cansada, tuve una noche agotadora. —Ella mira a Lissa achicando sus ojos—. Ayer no te vi en el bar, me tocó hacer turno y no te vi. —Es una historia larga, te prometo que cuando pueda contarla lo haré. —Con tal de que no estés en problemas. Te conozco Lissa, sé que eres capaz de hacer muchas cosas, no se si sentirme asustada u orgullosa —ella habla con broma. —Gracias, sé que puedo contar contigo para todo y al menos es un alivio que una persona a la que quiero tanto, esté enterada de la verdad. Lissa se sentó, miró el reloj y se l

