Busco sus labios, los que tanto he anhelado desde que lo vi arrodillado frente a mi, mientras intentaba no perder sus vida. Beso despacio tratando de saborear sus labios, tomo su cintura y me hace sentir como su piel se estremece con mi tacto, siento el deseo de tomarlo ahora mismo y que sea mil y yo de él —Espera detente —replica Luciano, aparta dose de mis labios. Y debo decir que la textura es increíblemente deliciosa, sus labios saben a gloria, Luciano es un hombre como hace mucho no conocía uno. —Acaso… ¿No te gustó qué te besará? —pregunto mientras relamo el sabor de su saliva en mis labios. —Carel, ¿Que pretendes con esto?.. hace tan solo unas horas me apuntabas con un arma llamándome por el nombre de otra persona y ahora me besas —responde Luciano sin contestar mi pregunta.

