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El objetivo

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una noche de pasión
HE
poderoso
mafia
drama
bxb
misterio
harem
construcción de un reino
villain
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intro-logo
Descripción

Carel Cavareli un líder de la mafia busca incansablemente vengarse de Luca Montelo un mafioso que lidera las calles de la ciudad en el tráfico de armas y lavado de dinero. El objetivo de Carel es terminar con la vida de Luca Montelo, sin saber quién es en realidad, Carel solo recuerda el color de su ojos y la forma de estos, no sabe cómo es en realidad, pero está dispuesto a descubrirlo. En su búsqueda se encontrará con un hombre que le cambiará la vida, pero puede ser que al final tenga que tomar una decisión entre el “amor o el juramento de una venganza”.

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Un día como cualquier otro
Hoy es un día como cualquier otro, mis padres preparan el desayuno, mientras discuten sobre enviarme a un internado en Europa, no están contentos con mi actitud, me han suspendido por una semana de la escuela. Estoy harto de ese lugar, el director me echó solo porque lidere una huelga. Soy un líder nato, siempre he creído que cuando tenga la edad suficiente seré presidente de este miserable país. Ansío que termine este año, salir de la escuela y entrar a la universidad, casi cumplo dieciocho años, en un par de meses y aunque para mí hacer lo que quiera nunca ha sido un impedimento, sé que podré tomar todas mi decisiones sin tener que preguntar a mis padres. —¡Georgina, basta por favor deja de pelear! —grito desesperado a mi madre, deseo que deje tranquilo a mi padre, sus constantes reclamos me causan dolor de cabeza. Mi madre me mira y guarda silencio, y no lo hace porque desee cumplir mis caprichos, lo hace porque sabe que Carlos Cavareli, mi padre, se pondrá de mi lado. —Carel hoy iremos a la oficina necesitas aprender de el negocio —menciona mi padre y levantó los ojos en señal de fastidio. Todo esto es un fastidio, debo asistir a la oficina de mi padre, y se que me espera un largo sermón de camino a su trabajo. —”Estúpida idea, no debí hacer una huelga” —replicó para mis adentros al saber que tendré el día más aburrido. Mi padre, Carlos Cavareli y mi madre Georgina Cavareli, son contadores, en realidad no sé mucho, casi nada sobre su trabajo, pero me hacen la vida fácil, mis padres están ausentes todo el día, y eso me permite no tener supervisión. Termino el jugo que mi madre me preparo, me levanto para llevarlo el vaso a la tarja, soy un idiota pero me encanta el orden, mi madre me pide que saque una caja de cereal de la alacena, la cocina de mi madre es amplia con acabados en color blanco y aunque volteo los ojos nuevamente, obedezco los deseos de mi madre. Entró a la alacena que en realidad pareciera un espacio secreto dentro de la cocina, la puerta está colocada desde pisos hasta la altura más elevada del techo, dentro hay un pasillo enorme que cuenta con víveres de todo tipo busco la caja de cereal y la puerta se cierra detrás mío, enciendo la linterna que se encuentra sobre una repisa, me detengo frente a una repisa, una caja de galletas de mis favoritas, está sobre el estante sonrió por un segundo, se que mi madre las ha comprado para mí, y aunque esté molesta por los líos escolares en los que me he involucrado, se que la noche anterior cuando fue al supermercado recordó mi botana favorita. Abro un paquete y comienzo a comerme las galletas, siento que debo comer el paquete completo antes de salir de este lugar. Escuchó las voces de mis padres como murmullos, y pienso que en verdad está alacena podría ser algún tipo de refugio nuclear, o al menos un refugio para huracanes, hago una mueca, la playa más cercana se encuentra a 10 horas de aquí, este lugar es un lugar muy lluvioso casi todo el año pero sólo hay bosque interminables y un río muy famoso que recorre toda la ciudad. Me terminó el paquete de galletas y tomo la caja de cereal que mi madre me ah pedido avanzó con cautela como si me encontrará en un lugar en el que debiera guardar silencio, supongo que la mente me juega en contra y el espacio reducido, así como la falta de luz hacen que actúe como un estúpido, a hurtadillas. Mis pupilas están dilatadas, siento como casi sin darme cuenta abro lo ojos más de lo normal mientras camino hacia la puerta, colocó mi mano sobre la puerta estoy listo para empujarla y algo detrás empuja con fuerza para que está se cierre, comienzo a escuchar los gritos de mi madre, intentó salir pero el temor no me lo permite, no se que ocurre pero estoy seguro de que no es nada bueno. —¡Espera, Antonio podemos hablar, estás en un error! —escuché gritar a mi padre y me paralizó enseguida. —¡Antonio, estás en un error, nos tendieron una trampa! —grita ahora mi madre y mi cuerpo comienza a temblar, no soy capaz de mantener de pie mis piernas comienzan a perder la fuerza, y muy despacio me tumbó sobre mis rodillas, me siento tan extraño, el miedo me ha invadido, no soy capaz de abrir la puerta no se que ocurre, no tengo idea de quién es Antonio, pero siento que algo no está bien. Un disparo rompe la puerta de la alacena y como un reflejo cubro mi cabeza, como si sirviera de algo, un disparo podría atravesar mis manos y mi craneo al menos dos veces. Mi madre grita, y de rodillas intentó abrir la puerta, quiero saber que ocurre, mis piernas tiemblan y mis movimientos son torpes. —Les daré una lección, nadie puede robarme y salirse con la suya —escucho decir, es la voz de un hombre y por lo que puedo percibir es la voz de un hombre mayor, pienso de inmediato que se trata de Antonio. —Hijo ven acá — escuchó decir al hombre del que creo su nombre es Antonio. Abro la puerta solo un poco y desde el lugar en el que me encuentro puedo observar a mis padres de rodillas detrás de la barra donde hasta hace algunos minutos recargaba mis codos mientras bebía mi jugo. Logró ver la silueta de un hombre pero desde mi posición me es difícil identificar su rostro, me siento como un cobarde, pero mi cuerpo no se mueve más allá de está puerta. —Antonio debes dejar que te pruebe que estás equivocado… jamás te traicionaría —dice mi padre y su voz se quiebra, estoy consciente de que está tan asustado como yo. —Hijo ven… acércate, quiero que te des cuenta de lo que un hombrecillo es capaz de hacer con tal de preservar su vida —dice Antonio, ahora estoy seguro de que ese es su nombre. Se acerca un hombre que probablemente tiene mi edad, tiene el cabello alborotado y viste con una chamarra que cubre su rostro, pero avanza tan cerca de mis padres que puedo ver sus ojos, son de color verde, como el color de una aceituna curtida. Puedo observar el miedo en sus ojos, él hombre de ojos verdes saca una arma de su chaqueta y la coloca en la cabeza de mi padre mi respiración se detiene, el aire se me escapa de los pulmones debo salir están a punto de asesinar a mi padre, mi madre se levanta y empuja la puerta entiendo que me está protegiendo, oigo un disparo, mi madre grita, con desesperación, bloqueo mis sentidos, mi cuerpo se ha petrificado, solo escucho un fuerte zumbido que emana de mi cerebro. Y mis lágrimas salen sin que pueda detenerlas. Percibo los gritos de mi madre y después escucho como se apagan, alguien cubre su boca creo que es mismo hombre que acaba de dispararle a mi padre, lo creo así, por qué mi madre llora desconsolada, estoy seguro de que mi padre está muerto, presionó aún más mi cabeza y encorvo mi cuerpo, en posición fetal, como un niño asustado, me maldigo por ser un cobarde, me maldigo por no haber hecho nada. Escuchó los pasos de alguien y de inmediato comprendió que se trata de Antonio. —Carlos Cavaleri, fuiste un gran amigo hasta que decidiste no serlo… esto te enseñará que a Antonio Montelo, no lo debes traicionar jamás —replica Antonio, y lo escucho alejarse, los gritos de mi madre han cesado, se han convertido en sollozos. —Luca es todo… debemos irnos —dice Antonio y ahora se que el hombre que asesinó a mi padre se llama Luca, intentó avanzar para empujar la puerta pero sigo sin poder moverme, lanzó mi mirada hacia mis pies, y me doy cuenta de que me he orinado. Las lágrimas brotan nuevamente en mis ojos, mis palabras se han silenciado, siento las venas en mi cuello exaltarse, sin control y cuando estoy a punto de abrir la puerta escuchó unos pasos nuevamente y otro disparo en seco. —Cambie de opinión Georgina, no quiero cabos sueltos —replica Antonio y el zumbido en mi cabeza retumba con mayor fuerza, no quiero abrir la puerta se que mi madre está muerta, se que mi padre está muerto, y se que un hombre del que no tengo ni puta idea acaba de arrebatarme a mis padres. Pasan algunos minutos, me siento ensordecido, mis lágrimas se han detenido, mis ojos están secos y mis jeans están mojados. Estoy en shock, y con mucho esfuerzo me obligó a salir de la alacena, la puerta esta atrancada, respiró profundo reúno todas las fuerzas que me quedan y me lanzó sobre la puerta, está se abre y logro salir, la escena es peor de lo que imaginaba, mis padres están sobre el suelo, y ambos han perdido mucha sangre, tomó el pulso de mi madre y no logro sentirlo, hago lo mismo con el pulso de mi padre sin tener éxito. Mis padres están muertos y solo puedo observar el charco inmenso que los cráneos de mis padres han dejado sobre el piso de la cocina, el piso que siempre había sido blanco ahora está manchado de sangre. Camino con cautela hasta encontrar el teléfono en la sala de estar y marco a emergencias. Un hombre irrumpe en la puerta, y mi corazón se detiene. Se trata de mi tío Lorenzo. —Suelta ese teléfono en este momento —me indica mi tío, y sin chistar cuelgo la llamada escuchando a lo lejos que me han respondido. Corro a abrazar a mi tío, me siento aliviado, por un momento, él me abraza y me pide que me tranquilice. Me quiebro por completo y caigo al suelo sobre los pies de mi tío. Y él toma su celular y hace una llamada. —El maldito de Antonio llegó primero y no pude salvar a mi hermano… ven pronto —dice Lorenzo mi tío, y se hinca sobre sus rodillas para abrazarme, me pide que sea fuerte, me dice que debo buscar una maleta que está en el cuarto de mis padres y que cuando la encuentre vaya de prisa por una segunda maleta a mi cuarto, que guarde algo de ropa. —Debemos huir, alguien más se hará cargo de tus padres… no me hagas esperar, corre —dice Lorenzo y sin chistar entiendo que el sabe de lo que habla, corro sin voltear a ver a mi padres, encuentro la maleta en su armario, es grande y de color verde, con un par de azas para sujetarse la dejo en la entrada de mi habitación tomó una maleta más pequeña meto un par de jeans, mi celular, y algo de ropa interior, sobre el buró aún lado de mi cama observó un portaretrato mis padres están en el, rompo el vidrio soltandolo con fuerza sobre el suelo, limpio los vidrios romo la foto la guardo en un libro que también pongo dentro de mi maleta y salgo del lugar tomó la maleta de mis padres bajo de prisa por las escaleras mi tío espera sobre la puerta, le hago saber con la mirada que mis padres están sobre el suelo. —Carel alguien más se ocupará de ellos y les daremos la debida sepultura, ahora debo ponerte a salvo — dice Lorenzo, y con los ojos llenos de lágrimas, y mi pantalón húmedo, salgo de la que durante diecisiete años fue mi casa subo a una camioneta de color n***o, Lorenzo mi tío arranca de prisa y yo solo puedo ver cómo me alejo del lugar que siempre conocí como mi hogar. Seco mis lágrimas y respiro profundo, y a pesar de que no entiendo nada de lo que pasó, repito para mis adentros —”Antonio Montelo, Luca…” —repito los nombres de los hombres que asesinaron a mis padres.

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