"Nuestro primer encuentro"
—Padre no por favor, no quiero casarme con ese hombre—
Los gritos de Natalia eran desgarradores mientras le pide a su padre no ser entregada a un hombre mucho mayor que ella, diez años de diferencia exactamente.
Las otras chicas a su alrededor sentían pena por ella, la belleza no lo era todo, aunque fuese la más hermosas de todas, tenía una condición muy significativa.
—Ya estás casada con él, te he hecho firmar los documentos, agradece que conseguí un esposo para ti, eres muy hermosa para vivir aquí encerrada—
Natalia no sabe que hacer, quisiera huir, pero siendo ciega era un impedimento tan grande.
Arrodillándose en el frio piso, ella pide clemencia a su padre, sin conseguir su objetivo.
—Te lo suplico, no me entregues a ese hombre—
Pero ya era tarde, dos hombres la sujetaron y sacaron a la fuerza del convento, siendo llevada a una gran mansión, en ella vive su esposo Mateo, quien la espera para consumar el matrimonio, así sellarían un trato entre hombres.
Solo si la joven aún era pura, Mateo cumpliría con la parte de su trato, Natalia quien estaba estudiando mientras fue sorprendida por la noticia, desde el mismo instante ella no dejo de llorar, al llegar a la mansión un grupo de mujeres la bañaron y alistaron para cumplir con su deber, sus ojos siempre estuvieron cerrados mientras desborda lágrimas de tristeza y odio hacia la vida que su padre la está arrojando.
Las mujeres por más que aplicaron el maquillaje, el mismo se corre por las constantes lágrimas de la joven, decidieron dejarla al natural, su belleza era tan deslumbrante que Mateo no se molestaría.
Empujada hacia una habitación, ella fue dejada ahí mientras que la puerta detrás de ella a sido cerrada con llave.
Con un hermoso vestido blanco de seda y sus pies descalzos, ella fue lanzada hacia el león que busca devorarla, ella aún con sus ojos cerrados y sus lágrimas cayendo como cascadas, sintió las manos del hombre deslizarse por todo su cuerpo.
—No llores prometo ser cuidadoso— Dice Mateo mientras huele su cuello, era la primera vez que hace este tipo de tratos.
Pero esas palabras no eran consuelo para ella, quien al escuchar la voz ronca del hombre se imaginó a un anciano consumiendo su cuerpo, ella pensó entregar su vida al servicio, pero ahora su pureza sería manchada.
Sin fuerzas para responder, ella solo tenso su cuerpo y no pudo evitar soltar un quejido que ahoga su llanto.
Mateo no se preocupó por el llanto de la joven, ya que era hermosa y su cuerpo huele a pureza, fue una debilidad que lo llevo a poseerla.
La cargo hasta depositarla en la cama, él beso cada rincón de su cuerpo, pero ella no sintió nada en absoluto, en su mente solo había espacio para una oración mientras llora, su cuerpo estaba tenso y muerto a la vez.
Cansado del llanto de la joven, él empezó a entrar suavemente hasta darse cuenta de que era pura, sintió como su hombría crece al saber que será el primero en poseerla, olvidándose por un momento en que era su primera vez, consumando el matrimonio con total brutalidad hasta llegar al éxtasis.
—Eres todo lo que deseaba, me he llevado tu pureza Natalia, eso solo significa que serás solo mía, mírame y deja de llorar— Mateo no deja de admirarla.
Pero ella aún no dejaba de derramar lágrimas de dolor, él no fue amable con ella, habiendo besado todo su cuerpo con fuerza, sus caderas le duelen de lo fuerte que él las apretaba.
Natalia volteó su rostro, no quería mirar al hombre, aunque ella no podría de igual manera.
Pero él no estaba ahí para complacerla a ella, por lo que la sujeto fuerte a su barbilla y la hizo abrir sus ojos poco a poco.
Eran los ojos más hermosos que Mateo había visto en su vida, ella era el amanecer más dulce y la caricia más tierna, la casualidad más hermosa, ella era una perfección de mujer, ¿Pero por qué ella no lo mira fijamente?
—Natalia, ¿Estás bien?—
—Acaso, ¿no soy lo que esperabas? ¿mi padre también te ha engaño?—
De pronto la hermosa mujer perdió el brillo en sus ojos, haciendo que ellos se vieran vacíos, Mateo se levantó de la cama rápidamente al darse cuenta de que desposo a una mujer ciega, maldita sea su suerte.
Pero, para Natalia no era nada nuevo, acostumbrada a ser rechazada, ella cerró nuevamente sus ojos, estaba acostumbrada a vivir en la oscuridad, así como era su vida desde que nació y su madre murió en el parto, por esa razón su padre tiene una relación de amor y odio hacia ella.
—No te preocupes, no hago daño, el que te alejes no me hiere, ya estoy acostumbrada al desprecio de personas como tú, vacías—
Mateo cubrió el cuerpo de la mujer y sin decir más, salió de la habitación para arremeter en contra de Guillermo quien lo engaño.
Bajando las escaleras con solo una toalla rodeando su cintura, Mateo golpeó el rostro del hombre mayor.
—¿Qué pasa Mateo? ? ¿Acaso mi hija no supo complacerte?—
—Eres un desgraciado, me engañaste, ella está ciega—
Guillermo se levantó del piso y enfrento al hombre.
—Te ofrecí la pureza de mi hija y eso te di, agradece que es hermosa y podrás alardear de ella.—
—Puedes llevártela, no quiero saber nada de ella— dijo Mateo con molestia
—Ja, ja, ja has consumado el matrimonio, el trato fue claro y he cumplido, deja de lloriquear—
Dichas las palabras Guillermo se marchó de la mansión, Mateo enojado se fue a otra habitación, lo menos que quería en estos momentos era enfrentar a esa mujer.
Por su parte Natalia no pudo evitar enrollarse en las sábanas y llorar desconsoladamente por la vida triste a la que su padre la estaba arrojando, su hermoso rostro estaba rojo e hinchado de tanto haber llorado.
Dos horas después ella se levantó mientras empieza a tocar cada parte de la habitación para conocerla, se sintió feliz hasta el momento en que consiguió el baño, mientras el agua cae sobre su cuerpo el dolor vuelve a golpear su vida, los dolores en su zona baja eran fuertes, para haber sido su primera vez, el fue muy brusco, ahora todo lo debe hacer con Calma, por qué no conoce nada allí.
Con solo una toalla rodeando su cuerpo, ella empezó a buscar algo de ropa para colocarse, consiguiendo en una gaveta las camisetas del hombre, se dio cuenta de que Mateo era grande, por qué al colocarse la camiseta le quedó como un vestido.
Mientras que Mateo descarga su ira sobre un saco de boxeo, maldice la hora en que su esposa murió y ahora que sintió encontar a la correcta, su vida se vino abajo al ver que Guillermo lo engaño trayendo a su hija ciega, el no la quiere en su vida, por lo que decide echarle a la calle.