"A mi lado nada malo te sucederá"

1060 Palabras
Mateo molesto se marchó a su despacho, realmente él no iba a ningún viaje, estaría en casa, solo que, en otra propiedad ahí mismo, sus ocupaciones lo tienen el día entero full y desde que Natalia llegó a casa el solo esta pendiente de que no le suceda nada malo. Pero hoy se dio cuenta de algo, ella siente repulsión por él, pero no entiende aún el motivo, sabe que ella no puede verlo físicamente, pero es que le da tanta molestia su actitud, ella es una mujer de un carácter fuerte y seco, mientras estaba sumergido en sus pensamientos Tomasa se acercó hasta el despacho. —Señor, lo están necesitando afuera— Mateo sintió estrés, no había querido salir de la propiedad, pero el trabajo lo llama a gritos. —Por favor no la pierdan de vista, ella podría perderse si sale de casa— Mateo le dejó bien claro a su empleada de dentro de la casa que tenía que cuidar de su esposa y nueva señora, ella podría sufrir cualquier peligro fuera de casa, no era un lugar seguro para ella. Pero lo menos que ahora Natalia quiere es salir de la casa, ella aún ni me imagina en el lugar que estaba viviendo, pero su instinto se lo hará saber muy pronto. Tomasa asintió y Mateo salió a hacer su trabajo, fuera de casa estaba un peón esperando por él. —¿Qué sucede? Les dije que no saldría de aun de casa— El obrero se asustó mucho al ver cómo Mateo se molesta al ver su presencia. —Señor, la yegua esta en trabajo de parto desde anoche, no se a dejado asistir por ninguno, esta arisca— Mateo respiro hondo y decidió ir personalmente hasta el lugar, miro al cielo y nada bueno saldría de esa tormenta que se avecina, sabe que si no actúa rápido podría quedar del otro lado del río y sin comunicación. —Vamos apúrate— Aunque ella no sea aún importante en su corazón, se siente responsable de su seguridad y sabe muy bien que en su condición podría perderse o peor aún, algún animal podría lastimarla, empezando por las serpientes que con muy abundantes en la zona. Ellos cogieron cada uno un caballo y salieron desesperados hacia los corrales, esa yegua le estaba causando muchos problemas desde que era una potra, no le queda más que sacrificarla, porque no había manera de poder controlarla. Ellos cabalgaron hasta llegar a las caballerizas, encontrándose al animal molesto y arisco, el decidió quitarse la camisa para trabajar con ella, tendría que controlar su mal genio. —Retrocedan todos, iré despacio, pase lo que pase no quiero a nadie dentro del área— Mateo suspiro hondo hasta entrar al área de peligro, el toco con cuidado a la yegua que se veía lo mucho que estaba sufriendo, su pelaje marrón brilla con intensidad, Mateo le habló hasta que la logró tumbar en el pasto que ya los peones habían preparado, el volteo para dar la señal de que le entregaran los guantes, así podría introducir sus manos y las herramientas necesarias para ayudarla. Por al menos diez minutos Mateo estuvo ayudando a la yegua y al fin había podido parir, todos en el lugar se sintieron impresionados, era una potra blanca la que había nacido, muchos se alegraron, puesto que al vivir rodeado de muchas supersticiones, ellos aseguraron que a la finca había llegado una gran bendición, Mateo estaba agotado por toda fuerza que había hecho, pero aún no podría retirarse, tenía que asegurarse que el animal viniera en buen estado, la yegua lo lamió y ínsito a que se levantara, la lluvia empezó a caer, los truenos alumbran todo el lugar con cada estallido. Los peones no eran capaz de regresar a sus casas, ellos prefieren dormir en las caballerizas, saben que el río crece y podría quedar atrapados, sus esposas están acostumbradas a estos días, pero Mateo no se quedaría ahí y dejaría a Natalia dormir sola en una noche oscura como estas, aunque ella esté ciega, puede percibir más de lo que muchos imaginan y Mateo no estaba equivocado, salió como alma que lleva el diablo, pasando el gran río que apenas empezaba a recoger más agua de lo debido, sin mirar atrás y acostumbrado a este clima desastroso, él llegó a casa directo a tomar una ducha, su cuerpo estaba lleno de sangre y excremento de la yegua, ni hablar que se había mojado y lleno de barro. En casa estaba una Natalia espantada por el sonido del exterior, ella jamás había experimentado algo similar a esto, asustado por las vibraciones que empezó a sentir, ella se encerró en el armario a llorar del miedo. Mateo lo sabía desde un principio, ella sufriría en un lugar así, no dejaría que la historia se volviera a repetir, mientras estaba en su habitación vistiéndose, escucho un grito espantoso de Natalia junto con un estallido que sonó detrás de su voz, ella tenía el poder de sentir el relámpago mucho antes. —Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa— Mateo corrió aun sin camisa y descalzo hasta la habitación en donde estaba ella, pero no logro encontrarla en ella, asustado abrió la ventana pensando que algo malo pudo haber sucedido, pero al escuchar el llanto de la mujer se percató que ella estaba en el armario escondida, al abrir la puerta chocó con una montaña de sabanas y debajo de ella una Natalia temblando y llorando al mismo tiempo. —Calma ya estoy aquí— él cogió el cuerpo de la mujer y la abrazo. Natalia tenía mucho miedo, desde adentro se puede escuchar la tormenta espantosa, el agua caer con fuertes golpes. —¿Qué lugar es este? ¿Dónde me ha traído mi padre? — ella sollozaba en medio de los escalofríos que siente su cuerpo, siendo más sensible a todo lo del exterior, su mente estaba por colapsar. —Calma, te voy a proteger, nada mala podrá sucederte a mi lado— Mateo la cargó y llevó hasta la cama en donde la abrazó con fuerza para empezar a acariciar su cabellera y lograr dormirla, era su destino domar yeguas ariscas, y esta era una de las más difíciles, Natalia se olvidó de quién era Mateo en su vida, ella se sintió segura en sus brazos hasta el punto de quedarse dormida.
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