Mónica se levanta muy temprano en la mañana y se dirige a la regadera, no ha resuelto qué hacer con Bianca y por lo pronto su apetito no es el mismo de antes, las noches se han vuelto más largas y sabe que tendrá un largo día. Le ha pedido a Lucy un café fuerte para prepararse, mientras lo espera baña su cuerpo con agua caliente meditando en el futuro de su familia, la que tanto le preocupa y por la que es capaz de lo que sea. —Señora, he dejado su café en la mesita de noche, me retiro. —Gracias Lucy. El traje espera en la cama, Mónica seca su cuerpo y con prisa se viste. Los nervios aumentan, decide pasar a ver a Bianca antes de salir, pero ella está dormida aun. Con cada sorbo de café camina entre la casa recordando como era Luis de niño y convenciéndose de que es capaz de hacer lo q

