Amar
Bianca se aferra a la vida, en su desesperación escucha muchas voces creando un ambiente lleno de murmullos que le irritan bastante. Lo intenta, pero no puede abrir los ojos y siente como un fuerte dolor en la parte baja de su vientre hace acto de presencia, así como en su espalda.
Quiere mover los brazos, lo intenta con todas sus fuerzas y no puedo, trata de mover las piernas y tampoco le responden, pero escucha todo y está consciente de que algo muy malo está pasando.
Ahora mismo su mayor preocupación es su bebé, lleva hoy seis meses de embarazo y la pequeña Lucía está moviéndose con mucha fuerza, la puede sentir y la espera con ansias, es su sueño ser mamá y con esta bebé lo está cumpliendo.
A lo lejos escucha una voz que grita —¿Es que nadie llamará a emergencias? —esa voz inconfundible es la de su novio Edward, está conmocionado y triste. A Edward le conoció mientras terminaba la universidad, en pocos días se hicieron amigos y en meses ya eran novios, al año decidieron mudarse y tras dos años de relación deciden tener un hijo, aunque para su sorpresa conforme avanza el embarazo Edward se torna algo frío y distante. Por esa razón Bianca intenta siempre avivar la llama del amor entre ellos, a veces piensa que se trata de los cambios que trae consigo ser padres, pero es un hombre tan amoroso que no puede ni imaginarse perderlo y debe hacer lo que sea por mantenerlo feliz, sería algo imposible de entender para una mujer como ella, piensa que sólo es un momento que pasará y por fortuna justo hoy ha estado muy amable y atento.
—Resiste mi amor ¡Lo siento tanto! Bianca, no me dejes por favor ¡Resiste! —exclama Edward con voz triste en tono desesperado.
Justo al escuchar sus palabras, al sentir su rostro entre sus brazos Bianca logra recordar cómo llegó a estar inmóvil en el suelo y sin poder emitir ningún comentario, justo llega a su memoria que se cayó de la colina, recuerda haber salido temprano de la mañana con Edward a tener un día desconectados de todo para reconectar con la naturaleza, recuerda incluso el sabor del café antes de salir y todo deja de ser borroso. Intenta comprender por qué se cayó, pero el dolor en su vientre es cada vez más fuerte.
En la mañana de hoy los enamorados se dispusieron a pasear y eligieron un bonito lugar para comer. A Edward se le ocurrió que se tomarán fotos cuando en medio de una selfie Bianca resbaló y no recuerda más nada después de ahí. Edward y Bianca tienen una relación de años, se conocieron y de inmediato fueron inseparables. Edward no es muy adinerado y Bianca había logrado estudiar por el gran sacrificio que hace su familia, pero definitivamente enamorarse ha sido por mucho lo mejor que les ha pasado.
Bianca sigue escuchando a Edward y un frío descontrolado arropa cada fibra de su ser, de momento no siente a su bebe a quien piensan llamar Lucia y recuerda que la vida de su bebé podría estar en peligro.
El sonido de la ambulancia y patrullas de policía llaman la atención de todos, los paramédicos encuentran a una mujer embarazada inmóvil y a un hombre a su lado sufriendo con desesperación, las preguntas de qué pasó y cómo ha caído esta mujer recaen sobre Edward, mientras la multitud de personas se avecina a curiosear en cuestión de segundos.
—¿Quién es usted? ¿Conoce a esta mujer? —pregunta un oficial.
—Es mi prometida, nos vamos a casar, estamos esperando a nuestra hija —responde Edward acongojado.
—Soy el oficial Collins, dígame ¿Qué paso?
—Oficial, hablemos de eso cuando Bianca este a salvo, le llamo y no contesta.
—Los paramédicos están verificando que todo esté bien, le llevaremos al hospital más cercano, puede calmarse, comprendo su preocupación, pero no podemos esperar para saber los hechos ¿Qué ocurrió? —insiste el oficial.
—Ha sido un accidente, mi futura esposa tiene unos días de mucha tristeza, se la ha pasado muy difícil con esto del embarazo y cometí el grave error de tratar de levantarle el ánimo trayéndola a caminar, sólo quería un día bonito con ella para agradarle, pero resbalo y se cayó.
—¿Se cayó? ¿Dónde estaba usted cuando pasó?
—A su lado, le quería tomar una foto y ella se lanzó.
—¿Se lanzó? ¿Voluntariamente?
—No lo creo, entiendo que resbaló, pero no sé oficial, sólo quiero que este bien ella y mi bebé.
Edward corre a ver qué pasa, los paramédicos levantan a Bianca para llevarle en la ambulancia, tan pronto este se acerca y se identifica como el padre del bebé que Bianca lleva en el vientre y el prometido de ella los paramédicos le permiten acompañarlos en la ambulancia.
Camino al hospital, todo lo que Bianca quiere es poder apretar la mano de Edward y decirle que le ama, decirle que lamenta su torpeza y jurarle que hará hasta lo imposible porque mantener con vida a la bebé. Los dolores de Bianca son cada vez más intensos, lo que antes era dolor ahora son contracciones.
—¿Ella está sufriendo? La veo moverse con queja —Edward cuestiona a un paramédico de los dos que le acompañan al hospital.
—Ya casi llegamos señor, esté quieto —le responde uno de los paramédicos.
Llegando a la emergencia del hospital Bianca puede escuchar a la perfección cuando el paramédico dice “Mujer embarazada con contracciones, cayó de gran altura”. En ese momento con todas sus fuerzas intenta hablar y moverse hasta que es vencida y queda en estado total de inconciencia.
Minutos más tarde Bianca abre los ojos y se encuentra en una habitación, lo primero que sale de sus labios al ver a Edward es preguntar por Lucia, en su rostro él refleja que no parece tener buenas noticias, aunque lo intenta disimular, Bianca rompe en llanto sin escucharlo pronunciar una palabra.
—Dime ¿Mi bebé? ¿Dónde está mi bebé, Edward?
—Estás algo estresada por la caída, la bebé está bien.
Coloca sus manos sobre su abdomen y no siente movimientos.
—Si está bien ¿Por qué no le siento?