Mónica ha decidido estar en paz del lado de su hijo, sabe que estar en su contra no le beneficia y aunque no es de su agrado el casamiento, pretende demostrar a todos que está en total acuerdo y que les da bendición. La verdad es que, aunque no le guste no puede impedirlo y ama tanto a su hijo que prefiere tragar el sabor amargo de aguantarse y frenar sus comentarios nocivos, antes que la guerra con Luis. En cierto sentido hasta lo admira porque ha visto en el mucha determinación y actitud, cualidades que le enamoraron de su fallecido esposo, en su interior se ha estado convenciendo de que, aunque no le guste y no le hacen caso, esa actitud es exactamente la que se necesita para liderar la fortuna Germosén. Luis está en el dormitorio de huéspedes, ha dejado a la novia la habitación para

