Emilia Me cuesta abrir los ojos para levantarme en el momento que suena la alarma del despertador. Parpadeo varias veces para despejarme mientras Alaric se mueve inquieto a mi lado. - Es hora de levantarse – susurro en su oído mientras beso su frente. Después de prepararnos, salimos de la habitación para desayunar. En la mesa, Daisy tiene listo el desayuno así que solo tenemos que sentarnos para comer. La escucho tararear en el cuarto de lavado mientras siento a Alaric en su silla equipada con un asiento elevado para que sea capaz de alcanzar los cubiertos. Tomo la taza de té frente a mi plato, al olerlo percibo un aroma extraño y diferente al té que usualmente bebo pero aún así le doy un sorbo. Lo primero que golpea mi lengua al tragar es el sabor amargo del té y no puedo evitar tos

