Es en la seguridad de mi departamento donde compruebo el estado de mi muñeca. Durante el tiempo que me tomó llegar se hinchó y su tonalidad roja pasó a una morada. Tardo un segundo en darme cuenta que no tengo puesto el anillo de compromiso mientras me seco las lágrimas. “Debió caerse durante el forcejeo” pienso alterada. Voy hasta el refrigerador para tomar unos hielos y los envuelvo en un paño para colocarlos en mi muñeca. Tras unos minutos vuelvo a comprobar su estado pero la hinchazón no ha bajado. “Probablemente sea un esguince” Me dejo caer en el sofá de la sala derrotada. No podré conducir hasta un hospital con la mano en ese estado. Un estremecimiento recorre mi cuerpo cuando tocan el timbre de la puerta. Me levanto con temor para observar por la mirilla y comprobar quien

