Sacudo la cabeza de lado a lado esperando que eso me despeje la mente. Los dolorosos recuerdos de hace cinco años siempre regresan a mí en está época sin que pueda evitarlo. Detengo el auto en la parada de la escuela, observo hacia la entrada. Las puertas se abren y una pequeña figura camina apresuradamente a mi dirección tratando de no tropezar. Se dibuja una sonrisa en mi rostro mientras lo veo acercarse con orgullo. Alaric abre la puerta del copiloto y entra con ciertas dificultades para alcanzar el asiento. Levanta la mirada con sus preciosos ojos grises observándome satisfechos ya que logró subirse sin ayuda. Estiro la mano para tocarle la mejilla ruborizada por el calor. - ¿Cómo estuvo la escuela? – pregunto con ternura. - Aburrida, como siempre – afirma poniendo los ojos en bl

