CAPÍTULO 6

1306 Palabras
Tocan la puerta de la habitación y me encojo por dentro, pensando en mis padres. La enfermera que atendió mi parto entra para llevarse al bebé. Una vez sale, Freya se levanta de la cama para comprobar el pasillo y cerrar la puerta con seguro. - No están en el pasillo. Me dejo caer en la cama aliviada. - ¿Qué puedo hacer? – digo mirando al techo. Ella se lo piensa un momento. - Firmaste algún documento de consentimiento para la adopción. - No, nuestros padres querían que lo hiciera pero me negué a hacerlo hasta que naciera y los Thompson aceptaron. - Esa es una buena noticia, debemos apresurarnos y registrarlo antes. - Sé que debo hacer, pero ese no es el problema ¿Qué voy a hacer con lo demás? No puedo pagar la cuenta del hospital o mantenerme después – digo con vergüenza. Freya me mira decidida. - ¿Tienes alguna cuenta bancaria de la que no sepa el abuelo? Asiento y le doy los datos. Después de teclear en su propio teléfono me muestra la pantalla. Hizo una transferencia, abro mucho los ojos al ver el monto. - Freya, es demasiado dinero. Si se enteran que me ayudaste… - No lo harán – me interrumpe – es una cuenta separada y ese dinero es totalmente mío. Levanto una ceja impresionada. - ¿Cómo hiciste para obtener todo ese dinero por tu cuenta? Me guiña un ojo mientras me sonríe. - Todos tenemos nuestros secretos. … - ¿Estás segura que Freya lo aceptó? – pregunta mi mamá por décima vez desde que Freya se fue. Asiento tratando de sonar convincente. - Le pedí que respetará mi decisión y aceptó, obviamente está molesta pero terminará por entenderlo. - Esa niña es demasiado testaruda para rendirse a la primera – añade mi padre. Me encojo de hombros restándole importancia. - Sé que continuará viniendo para tratar de convencerme pero ya le di mi palabra a los Thompson, les entregaré al niño. No deben preocuparse. La mentira parece funcionar, mis padres se miran satisfechos. Horas más tarde, Freya regresa después de reunir los documentos necesarios para el registro y con la complicidad de mi médico, pude salir del hospital durante unas horas. El bebé quedó legalmente registrado como Alaric Denson. … - Tanto tu salud como la de tu hijo parecen estar bien, firmaré para darte el alta hoy. El pediatra ya lo hizo con el bebé, así que podrás llevártelo tan pronto salgas. Asiento aliviada mientras miro a mi hermana. Estos últimos días hemos estado ocupadas planeando mi salida de la ciudad. - Todo está casi listo, tendré que salir unos días para revisar la casa donde se instalarán y pagar todo en efectivo para no dejar rastros. Será mejor que mantengas un bajo perfil durante un tiempo por si la familia intenta buscarte, después pensarás en conseguir un trabajo. - De acuerdo – confirmo más animada. - Toma – dice entregándome un teléfono nuevo – compré otro para mí, el tuyo ya tiene registrado mi número, comenzaremos a usarlos para hablar entre nosotras a partir de ahora. … Me levanto de la cama, tomo algo de ropa de la maleta y me doy una ducha rápida. Al salir del baño veo a una enfermera en la habitación con Alaric en brazos, lo tomo y coloco en la cama para cambiarlo. - Nos iremos pronto de aquí cariño - digo mirando la cara de Alaric con ternura y pasando la mano por su escaso cabello rubio. La enfermera sale dejando la puerta abierta. Una vez listo, reviso la conversación con mi hermana. Tengo un mensaje. “Estoy abajo, en el auto ¿Necesitas que suba?” “No, ya tengo a Alaric, voy para allá” tecleo. Tomo mi maleta y al bebé. - ¿Vas a algún lado? Volteo hacia la puerta. Mis padres entran con los Thompson y un hombre desconocido detrás. Sus rostros alegres se congelan al verme lista para salir. - ¿Qué significa esto, Emilia? – pregunta mi padre con una mirada acusadora. No respondo, me limito a observarlos a todos. Maldigo para mis adentros, si hubiera salido unos minutos antes. - Quería dar un paseo con el bebé antes de entregarlo. Acordamos que firmaríamos los documentos mañana. Es evidente que ninguno de los presentes se cree mi historia pero deciden dejarlo pasar. Tanto Freya como yo coincidimos que era mejor que actuará según lo acordado con los Thompson, eso nos permitió establecer una fecha para firmar los documentos de adopción y poder desaparecer un día antes. Al sentirse tranquilos dejaron de venir al hospital y solo me llamaban para ver como estaba al igual que mis padres. - El médico nos informó que fueron dados de alta y como mi esposa y yo estamos ansiosos por llevarlo a casa – comenta Gabriel a modo de disculpa – pensamos que no habría problema en hacerlo antes de lo acordado. Mi madre camina hacia a mi y toma a Alaric en sus brazos, se detiene un momento para mirarlo, titubea un segundo pero se recompone al instante y se lo entrega a Samantha mientras observo la escena congelada. Mi padre me toma del brazo y guía hasta el desconocido instalado en la sala de la habitación. Me siento frente a él, el hombre me extiende su mano. - Matteo Bloom, abogado de la familia Thompson. Me muestra los papeles de consentimiento para la adopción. Mi mano tiembla cuando tomo la pluma mientras mi padre me da suaves apretones en los hombros. “¡Qué hago!” pienso. Tocan la puerta una vez y entran sin esperar respuesta. - Lamento interrumpir – anuncia mi médico desde la puerta junto a una enfermera – pero necesito hacerle a Emilia un último chequeo antes de marcharse. Todos se congelan en el acto. Yo no podría estar más feliz de verla. - Creí que eso ya estaba hecho – intervine mi padre. - Es el protocolo del hospital Sr. Denson, si me permiten – añade señalando la puerta. Acceden a regañadientes, dejándonos a solas. Es la enfermera quien toma a Alaric de los brazos de Samantha. - Lo lamento, fue el pediatra quien informó a tu familia – se disculpa mientras la enfermera me tiende al bebé. - Eso no importa ahora, solo necesito salir de aquí. Ella asiente indicándole a la enfermera que los guíe hasta su consultorio con alguna excusa. Esperamos varios minutos hasta que escuchamos como se alejan del pasillo. Una vez lo consideramos seguro salimos de la habitación. - Te guiaré por las escaleras de servicio. La sigo por los pasillos hasta detenernos en una puerta. Ella la abre revelando las escaleras. - Sigue hasta la última planta. El código de acceso es 41H23, saldrás directamente al estacionamiento. - Le agradezco todo esto. Ella me sonríe. - Cuídate y suerte. Bajo las escaleras despacio hasta salir al estacionamiento. Recorro el lugar con la mirada, una vez localizo el auto de Freya, camino hacia él apresuradamente y entro. - ¿Sucedió algo? Tardaste demasiado. - Te lo explicaré en el camino, solo conduce. Nuestros padres están arriba. Salimos del estacionamiento del hospital hacia el aeropuerto. En el camino, le explico lo sucedido. Aparcamos cerca. Nos sentamos juntas para esperar el abordaje. Horas después, llaman a los pasajeros del vuelo que tomaré. Freya me da un fuerte abrazo y besa la frente de Alaric. Miro nerviosa el bolso de Freya, su teléfono no ha dejado de sonar desde que llegamos. - No te preocupes por eso – añade siguiendo la dirección de mi mirada – Todo estará bien. Me pondré en contacto contigo tan pronto como pueda. Sonrió por primera vez en meses. Me despido dejando atrás a mi hermana mientras subo al avión que me llevará a mi nueva vida.
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