KIRON Ya en la mansión Kiron y yo estuvimos muy ocupados indicándole a las ninfas cuáles serían sus habitaciones por el momento. Cuando le indique a la última ninfa en que habitación le tocaba, intente sentir un pequeño alivio, sin embargo, este nunca llego a mí. Las ninfas habían perdido sus casas, todo por culpa de Náyade. ¿¡Qué clase de ninfa hacía algo así!? Mire a hacia abajo y vi a Eidan recargado del inicio de las escaleras. Me pregunté nuevamente si había pasado algo con Ginge como lo dijo Nuna en la mesa del comedor. No podía ponerme celoso, sin embargo, no pude evitar apretar el barandal de las escaleras, hasta que mis manos se volvieron blancas y las venas se notaron. —Aeta fue la última –Dije al darme cuenta de como cabeceaba Eidan con los ojos medio cerrados. —Deber

