EIDAN No tardo mucho en llegarme el olor a quemado; y observar a Kiron parado en frente de Náyade y Nuna que se encontraba a un lado de la ninfa con un brazo al rededor de ella como si le estuviera dando ánimos. —¡Por la naturaleza!, te estás escuchando tan siquiera Kiron, ¿cómo pretendes que mi pobre niña reconstruya sola las casas de las ninfas? –Gritaba la ninfa mayor, mirando con ira hacia mi primo, quien le devolvía con la misma intensidad la mirada mientras se encontraba cayado escuchándola. —Y eso es muy poco por lo que hizo. –Contesté antes de que Kiron lo hiciera y Nuna le aventara un golpe. —Yo le hubiera dado un castigo más fuerte. Al escuchar mi voz los tres se voltearon a verme, trate de no sonar nervioso o mover mi mano hacia mi cuello para comprobar que en verdad me

