CAPÍTULO 25

1098 Palabras

SANTINO LEWIS La rubia que me observa de manera asesina me empuja fuerte hasta caer encima del sillón oscuro, no espera ningún segundo para subirse a mi regazo. Todo me da vueltas y creo que voy a vomitar. Pero el olor de esta mujer me da un golpe a la realidad, huele tan bien, casi a… -Tu Ebba- bufa. -Para ser tuya, no la veo por aquí- rodeo el cuello de la rubia y la pego a mi frente. El color de ojos es prácticamente igual. Hasta creo que es su doble. El mismo aroma, la misma forma de sus labios. Mi cuerpo reacciona a su toque. -Cierra la puta boca. El nombre de mi mujer no puede estar en la boca de una fulana como tú- una sonrisa tilda sus labios. Esta mujer es una masoquista. No le importa que mi boca solo pronuncie a otra mujer. Qué me puedo esperar de las mujeres de bar.

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