Me giro hacia Kendall. —Dame de tu cerveza. —Le pido intentando agarrar la botella pero ella la aleja de mí. —¿Estás segura? —Pregunta con una ceja alzada. Seguramente mañana me arrepentiré, pero por lo pronto necesito enloquecerme atragantada de alcohol. Asiento con la cabeza. Ella sonríe de lado. —Eso quería. —Finaliza entregándome la botella. La sujeto para luego acercar mis labios al pico de esta y beber casi media botella de un sorbo. Se sintió un poco amargo al comienzo pero ya después me supo normal. Las chicas me observan expectantes. —Aparte de un sabor amargo en mi garganta. —Hago un gesto de asco.— No siento nada. Todas intercambian miradas. —Necesitas algo más fuerte. —Propone Lauren. —No creo que sea una buena idea. —Reprocha Kendall.— Mel no está acostum

