Al llegar Nortung a la aldea escondida en las montañas, lo primero que quiso fue tener mujer. Le hacía falta la sensación de dominio y temor que les infligia a la mujeres. En todo la aldea existían mujeres bonitas, que le fueron presentadas a su líder. Nortung eligió a tres de las mujeres, pero ninguna parecía complacerle. Las pobres muchachas agradecían no ser del agrado de Nortung y volvían a sus casas con alivio. ¿No tienes algo mejor que ofrecerme? Acabo de salir de la cárcel más oscura... ¡Quiero un rostro que irradie luz! Como el bello rostro de tu hija... Esa es la imagen que quiero ver al amar... Señor, no existe una mujer como lo era mi hija en este pueblo... ¡Tiene que haber una, la puedo sentir! ¡Búscala para mí! Es una joven con rostro de angel, mirada tierna e inocen

