One-Shot 4: Te lo dijimos ¿no?

2841 Palabras
Lea bajo su propia responsabilidad, romance oscuro, harem inverso. No lea si es sensible. Todos los derechos reservados.  Calor y placer, placer y calor. Eso fue lo que recibí toda la maldita noche. Si si, estaba en contra de mi voluntad, pero lo disfrute. En lo que llevo de vida, yo Jenna, no había experimentado esto de ninguna manera, había sido realmente follada. Pero debía volver a la realidad. Fui masilla para ellos, después de dos rondas más, estoy agotada y sin fuerzas en absoluto, sin embargo, no fui la única cansada, Luciano y Eric dormían a mi lado en la suave alfombra, y Estefan estaba echado en el sofá, las respiraciones de los 3 eran uniformes, dormían plácidamente. Como no lo iban a hacer después de tanta actividad. Se veían gloriosos y por más que quisiera quedarme y contemplar tal hermosura, no podía. Ellos eran hermanos, algo como loco a mi modo de ver, como en sus 5 sentidos se follan una misma mujer, y sobre todo como acuerdan tal cosa. Aparté esos pensamientos, necesitaba sobrevivir, no sabia con que suerte contaba una vez ellos despertaran, si me iban a matar o si me seguirán follando. Lo segundo me interesaba, pero no tenía cómo averiguar si iba a tener esa suerte.  Me desenrede de Eric, que me abrazaba protectoramente, el simple calor emanado de su cuerpo era reconfortante, Luciano tenía su pierna echada sobre mis piernas. En realidad, esta era la prueba de fuego, soltarme de ellos sin que se despierten. No tenía muchas posibilidades, pero tenía que intentar. Poco a poco fui aflojando el agarre de Eric, con movimientos suaves, los mismos que fueron aplicados a las piernas de Luciano. Poco a poco, poco a poco. Listo. Con cuidado, estaba de pie. tome mi ropa y mi bolso, podrían ser las 5 am. me puse la ropa cuidadosamente, ni me molesté en buscar zapatos, solo necesitaba el bolso, tenía mi celular, dinero y mis llaves.  La puerta tenía seguro por dentro, así que no era un problema. Lo quite tan lento y suave como pude y abrí la puerta, mirando los tres dioses que duermen tan profundamente. Salí con el mayor cuidado. Había superado dos pruebas, y ahora a ver como salía de este lugar viva, estaba oscuro pero entraba un claro de las luces de la calle por las ventanas. Bajé las escaleras rápido pero silenciosamente. La puerta delantera estaba cerrada. Mi corazón a mil, estaba atrapada. No. Recorrí el lugar, por la parte de la barra había una puerta, supuse que era una bodega o algo, la abrí. Era una bodega llena de bebidas, pero a la derecha había un pasillo escondido. Me dirigí ahí la puerta tenia seguro, pero por dentro, lo quité y abrí. El callejón trasero. Encontré la salida. salí corriendo con todo lo que tenía.  Las calles eran solitarias, si ellos no me mataban fácilmente me podrían matar los delincuentes y viciosos. “Taxi, taxi” grité a todo pulmón cuando vi el vehículo amarillo. Con un chillido sordo el carro paró y me subí. Le dije “arranque por favor señor, lléveme al edificio Altos de Chapinero”, el taxista arrancó y cuando habíamos salido a la autopista por fin me preguntó “¿está usted bien? ¿quiere mejor que la lleve a un hospital?” lo miré considerando sus palabras, pero en realidad lo que necesitaba era un baño, y dormir. Olvidarme de todo esto y lo primordial, antes de llegar a mi apartamento bloquear a Eric, desinstalar la aplicación de citas para no saber más nada de esto. Paola tenía razón y Claire me va a escuchar, le diré que deje de estar molestando con eso por su seguridad.  “Estamos aquí” me sacó el taxista de mis pensamientos, le pagué y subí, era una cosa horrorosa, me veía en el espejo del ascensor. Dios, pestañina por toda la mejilla, labios hinchados, el pelo peor que un trapero viejo, la ropa mal puesta. Con toda la razón el señor del taxi me quería llevar a un hospital. Entré a mi apartamento, solo y sin vida, como pude estar yo en la noche de hoy y como estoy hace meses, viviendo por vivir. Suspiro. miro el reloj en mi pared 4:20 a.m. pensé que era más tarde. Me quite todo, entré a la ducha caliente, me preguntaba en que me había metido, a Dios gracias que nunca le di mi dirección a Eric, ni ningún dato donde pudiera rastrearme. Mañana cambio mi numero celular y listo. Me frote tanto como pude, queriendo que se borrara todo lo de hoy como si eso fuera posible, ya lo hecho está hecho, lo disfrute y no puedo juzgarme a mí misma, simplemente debo tratar de olvidar este episodio. Me puse mis pijamas y entre a la cama, me tomé dos analgésicos para el dolor de músculos, además para dormir mejor. Me dejé llevar.  Respiro profundamente, despertando de mi sueño reparador. Vuelvo y aspiró el rico aroma de café y huevos recién hechos. Sentía un aura de hogar que hace mucho no sentía y menos en esta casa. Sonreí. Un momento. Me senté en la cama. Espera. Yo no tengo empleada ni nada que se le parezca, la única persona que tiene llave de esta casa es Paola y ella estaba en Medellín. A menos que haya tomado un vuelo en la madrugada y llegado primero a mi casa, cosa que dudo mucho. Ella llegaría primero a la casa de Claire a llevarle las miles de chucherías que le compra a los niños y después llegaría a traerme comida para que coma al menos. ¿Será Paola?. Me levanto lentamente, arreglo mi cabello en un tomate. Camino lento. Dios. Me detengo. Mi ex, ¿será él? él me tiró las llaves cuando terminamos. De hecho, me bloqueo de todas las redes, el único contacto que tenemos es porque me debe dinero, el cual tiene que devolverme a finales de este mes, lo anterior, de todo de lo que obtuvimos en nuestra fallida relación de pareja. No puede ser. Abro la puerta lentamente, y ahí estaba lo que no me imaginaría nunca aquí ni en la luna. No me lo imagine. ¿Cómo podría? no vi la magnitud de lo que me había metido. En mi apartamento estaban Luciano, Eric y Estefan. Luciano estaba sentado en mi sofá, leyendo en una tablet, Eric estaba en la cocina, frente a la estufa y Estefan estaba organizando la mesa del comedor. Mi cabeza me empezó a dar vueltas, mi mente no coordinaba nada, me habían encontrado o de pronto solo estaba alucinando. Me desmayé.  Sentí algo mojado por mi cuello, estaba volviendo de mi sueño. Tal vez solo fue un sueño. Abrí los ojos lentamente acomodandome a la luz, y ahí estaban los tres. Estefan pasaba la toalla húmeda por mi cuello. Me sonrió. Me sobresalte y me empuje hacia atrás, estaba en el sofá. “tranquila Diosa, todo está bien” dijo Eric, Estefan me tomó y me colocó en su regazo y siguió humedeciendo mi piel con la toalla, mientras que Luciano me veía “te lo dijimos ¿no? te dijimos que la noche estaba lejos de terminar, aprovechaste que dormíamos para escabullirte de nuestro lado, pagarás por eso” dijo finalmente, temblé. Se paró y yo era todo susto “desayunamos” Luciano exclamó sentándose en la mesa del comedor de cuatro puestos. Mis lagrimas empezaron a caer. “No llores amor, nada te pasará si colaboras” me dijo Estefan. Eric me ayudó a levantarme y secó mis lágrimas. Me sonrió y me indicó donde debía sentarme. En realidad estaba muerta del susto.  En la mesa había café, huevos revueltos, tostadas, frutas, queso, arepas asadas, jugo de naranja y pan, un buen desayuno. Espera, de donde sacaron todo esto, yo ni agua tengo en esa nevera. Suelo comer fuera, y en las noches que estoy aquí aparte de llorar, no hago más nada. La casa estaba limpia, no como el desorden cuando llegue en la madrugada. Esperaba que todo fuera diferente, mire a mi alrededor. “Solo dí gracias, limpie tu casa, menos tu cuarto para no despertarte, eres un poco holgazana amor” dijo Estefan riendo y con comida en la boca. “no hables con la boca llena, es de mala educación” regañó Luciano, y me miró “Eric hizo el desayuno, Estefan limpió y yo me encargue de comprar víveres, lo que me hace preguntar ¿tu no cocinas o limpias?¿cómo sobrevives?” me preguntó Luciano, no sé porqué pero le respondí sin presiones “la verdad trabajo todo el día y como por fuera siempre y los fines de semana, mmm, bueno he tenido problemas y pues no me apetece salir a supermercados y eso, compro comida” agaché la cabeza, él de verdad me intimidaba. “Bueno, debes alimentarte bien de ahora en adelante, no quiero que pierdas tus fuerzas con lo que se viene y te enfermes, por lo que me hace recordar que no te he visto tocar la comida, come” dijo Eric, me sonrió. Le sonreí. Espera porque le sonrío, ellos están aquí atormentándome, aunque Eric está preocupado por mi salud. Niego con mi cabeza, estaba aceptando ese hecho.  Comí. En realidad tenía hambre y la comida estaba buena, pero era ahora o nunca “¿ustedes que quieren conmigo? es decir, están aquí, ¿me van a matar o que?” finalmente solté. Ellos se rieron. “Diosa, lo último que haríamos sería matarte” dijo Eric. “¿por qué? pregunté, sí Jenna, presiona para que te maten. “no lo entenderías, por ahora solo se buena chica y no preguntes mas, solo déjanos estar aquí” dijo Estefan. Dejarlos estar aquí, si claro, como si yo tuviera el control. “muchachos, yo tengo una vida y ustedes no deben estar aquí, si me follaron y ya, eso a cualquiera le pasa, pero yo tengo un trabajo y una vida y ustedes aquí no encajan” dije sin medir las consecuencias.  Silencio. Todos callados. Luciano estaba masajeando sus sienes. Se veía en realidad irritado. “mira bebé, no tienes posición para decir si encajamos o no, nos tomas a todos, cuando queramos, desde que te conocimos, nos perteneciste, si quieres bien y si no, no es nuestro problema, lo querrás a la fuerza y si que va a doler” dijo Luciano con tanta ira que me asusté. ping, ping, ping. Sonó el celular de Luciano, salvada por la campana. Miró los mensajes, y pronunció unas maldiciones. “Estefan, vamos tenemos que resolver algunos pendientes” dijo Luciano mirando a Estefan, luego volteó a ver a Eric, “te quedas con ella hasta que regresemos y decidamos que hacer, mantenla en una pieza” espetó Luciano a Eric. Trague saliva.  Me dí una ducha y me vestí, me senté en el sofá. Eric terminaba de acomodar los platos en los cajones. Mi casa se veía impecable. Hacía mucho tiempo no se veía así. Eric tenía una camiseta blanca, jeans casuales, tenía un tatuaje que le cubría su brazo derecho, supongo que llegaba hasta su pecho. Sus músculos eran deliciosos, Dios porque tenía esos pensamientos. Estaba metida en una grande. No sé qué querían estos tipos, pero algo tenían en mente, no podía oponerme por mi vida.  Eric se sentó a mi lado, yo estaba un poco rígida. “Hey Diosa, Luciano suele ser temperamental a veces, más cuando le llevan la contraria, pero te acostumbraras” dijo Eric con una cara de disculpa. Él era dulce. No entendía porqué me podría entregar en varias piezas, pero bueno, se lo preguntaré más tarde. “Eric” su cara se iluminó cuando dije su nombre “si Diosa, te escucho” vacilé un poco pero hice las preguntas “Porque mentiste? ¿Por qué no simplemente dijiste la verdad? ¿Por qué ustedes tres estuvieron conmigo?” Eric suspiró. No lo entenderías, nadie entendería. Mis hermanos y yo tenemos una conexión única. Solo te puedo decir, que el día en que te vi en esa foto, supe que serías nuestra, te busque en tu trabajo, te seguí y vi lo que eras, vi como eres con tus amigas, vi el sufrimiento que padecías, todo de ti lo sé, y cada día que conocí más de tí sabía que eras perfecta” de todo lo que escuché solo supe que este tipo me siguió y yo que bloqueando y eliminando aplicación pero como supo todo? mi cara debió ser evidente y dijo “no te preocupes por saber cómo sé todo, eventualmente lo sabrás, solo ten presente que yo estaré aquí todo el tiempo que sea necesario hasta que entres en razón que eres mía, nuestra, que seremos los únicos que nos metamos en tu cama y por los únicos que respiraras, cualquier otra persona morirá, por la única razón por la que está vivo tu ex, es porque está feliz con otra mujer” soltó lo más natural posible, estos sabían todo de mí “no pelees con esto, cede ante nosotros no te arrepentirás” me dijo finalmente, no quería ser rápida pero no es que tuviera muchas opciones y que tal si esto es lo que yo esperaba y si este era mi destino.  Eric me abrazó, yo lo abrace. Aspire su aroma, era tan varonil. Estábamos en el sofá acostados, cuando sonó mi celular. Lo tomé, era un mensaje de Paola, diciéndome que mañana tomaría el último vuelo y que si podía ir a recogerla, al aeropuerto, obvio si, y que debía contarme algo sobre ella y finalmente me dijo que me extrañaba, a lo que sonreí como tonta, no pude responder nada cuando Eric me quitó el celular y leyó los mensajes. “oye que te pasa? es mi privacidad” le grite alcanzando mi celular “ya tu no tienes privacidad, eres mía y no quiero que andes escribiendo mensajes ni recibiendo de otros machos como lo hacías en esa aplicación, eres mía y nadie te toca solo yo” inmediatamente yo mojada. Su posesividad mandó un mensaje a mi centro.  Sin embargo, no podía demostrar nada y me iría a mi cuarto. Bueno eso pensé yo, pero mi cuerpo tenía vida propia, cuando ya estaba besándolo apasionadamente, con mis piernas alrededor de su cintura, él tambaleo hacia atrás y se sentó en el sofá, basándose también, chupaba mi cuello y yo molía contra su pene duro “me vuelves loco” dijo, yo me movía más, lo quería tan desesperadamente dentro de mí, él apretaba los globos de mi trasero, y acercaba mi coño a su dureza más, subió mi vestido y lo quitó, chupó mi pezón derecho y con la mano apretaba mi otro pezón, era un desastre de mujer cachonda, pidiendo que lo metiera dentro de mi “no aguanto, te quiero dentro de mí, profundamente” eso le toco algo, porque rompió mi braga y desabrochó su cinturón y sacó su polla. Dios, era tan grande, empezó a masajearla en mi clítoris. Que sensación.  Tanta era la presión que por poco me vengo solo con sentir la cabeza de su polla en mi centro, pero el lo metió, pulgada a pulgada sentí como me llenaba. Me sentía tan llena que sabía que no iba a demorar mucho, empieza a moverse y yo con él a su ritmo, Dios que rico, entra y sale su polla de mi, entra y sale, y varias veces mas, gemía y gemía, agarraba mis nalgas, y se movía y se movía, le quite su suéter, su pecho era tan excitante, su tatuaje, su flexiones por los movimientos, toda una escena erótica “eres tan apretada, tomas mi polla tan bien” me daba y me daba, entra y sale, chupaba mi pezón, seguía embistiendo, chupaba, ya no aguantaba mas, “me voy a venir” le dije a Eric “Ven conmigo” me dijo él, aceleró el paso y yo ya era un abandono de gemidos por los golpes en mi cuello uterino, finalmente me vine y grité su nombre “Ericccccc, ahhh” y lo sentí como él se vino y me llenó de su semen. Me desplome sobre él, respire y él respiraba con dificultad. “Eric, a que se refería Luciano a que me mantuvieras en una pieza” todo pensé menos lo que me iba a decir, “en nuestro trabajo me encargo de descuartizar las personas que nos fallan” dijo Eric. “es una broma?” lo mire despegándome de él “no lo es” entre en shock, mierda en realidad esto es más grave de lo que creí. Eric suspiró y dijo “debes concientizarte que tus maridos no somos un cuento de hadas” yo aun en shock, espera ¿que?¿maridos?. Nota: muchas gracias por sus comentarios, los aprecio y me motivan a seguir adelante. Cuídense todos!! Facebook: Julianne Martz Instagram: @Juliannemartz
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