Capítulo 4: La Fiesta(Parte 2)

1018 Palabras
Me senté otra vez alejado del grupo pensando en cosas triviales como: ‘¿Por qué a la gente le agrada tanto el licor?’ La primera y la única vez que lo hice, me arrepentí de inmediato. Es desagradable, como les puede gustar tanto. De reojo vi un grupo de chicas que me llamó un poco la atención, se reían y mientras les observaba, vi a una de ellas señalar en mi dirección. Decidí cambiar mi lugar, para seguirles viendo y saber si en realidad era a mí al que señalaban. Disfruto más estar en una fiesta y observar a cada persona por separado, ya que se aprende mucho observando cómo actúan. Las chicas siguieron mirándome, pero con mucha menos frecuencia que antes, así que cambié mi objetivo a un chico que estaba alejado del resto y parecía no tener con quien hablar. Cavilé, pues no sabía que opción era más prudente. Hablarle o seguir observando. ¿Por qué tengo el mal hábito de observar a escondidas a las personas? Cuando eres una persona solitaria, te acostumbras a hacerlo. Aprender a leer la atmosfera, a saber cuándo las personas están incomodas pero principalmente, aprendes a escuchar al resto para después hablar. No es muy difícil saber cuándo hablan de ti si aprendes a observar, es fácil distinguir hacía donde miran si se presta solo un poquito de atención. Ya que no tenía nada que hacer, fui a la mesa y tomé un vaso con agua, prefiero mil veces estar cuerdo, que andar borracho… -Hola, ¿Tu eres amigo de Jessica? ¿Hmmm? Me gire hacía la persona que me hablaba y pude ver a una de las chicas que me estaba observando desde hace rato. -Hola, sí, yo soy Rafael, puedes llamarme Rafa si así lo prefieres. -Ra. Fa.- ¿Por qué lo dice de esa manera? Es como si se hubiera confundido de persona. -De casualidad ¿Pensaste que era otra persona? Ella sonrió y negó suavemente. -No, no lo hice. Ya sabía que serías tú… es solo… mmm… como decirlo. ¿Desde hace cuánto eres amigo de Jessica? -Veamos, fue como en el 2do año de bachillerato, así que puede que unos 5 o 6 años. -Ya… veo… Me parece que ella está evitando decir el motivo de su visita. Sí es así, no tengo más que hacer, no es que me importe o algo, simplemente, siento que no debería indagar en algo que no me concierne. -Bueno, chica, hasta luego, me tengo que retirar. -Sí, hasta luego. Me fui aparte donde estuviera menos expuesto para relajarme un rato. De inmediato empecé a recordar algunas cosas sobre mi infancia. ‘Cada vez que jugué con mis amigos.’ ‘Cuando nos divertíamos por horas sin necesidad de trabajar.’ Yo solía jugar con mis primos y un amiguito. Todos teníamos casi la misma edad, y a menudo nos veían inventando cosas nuevas. Jugábamos al gato y al ratón, policías y ladrones, el pisé, el toqui-toqui, las frutas, etc. Tantos juegos que son costumbre en mi país, pero añoro realmente jugar canicas y volar cometas. Qué tiempos aquellos. Creo que estuve pensando por al menos una media hora y deje de hacerlo cuando vi venir a Aria hacia mí, con el ceño ligeramente fruncido. Casi me reí de lo que vi ¿Aria molesta? Ni cuando se le enreda el cabello en el peine lo hace, parece tener un perfecto autocontrol sobre sus emociones, y cuando vislumbramos un poco de su mal genio, es en realidad una forma de ella hacernos reír con alguna ocurrencia. ¿Qué sucedió? O ¿Qué está planeando? -¿Bromearás o dirás algo serio? No se me ocurrió otra cosa que decir, era algo tan común verla alegre que imaginársela molesta simplemente era casi impensable. Después de escucharme sonrió para decirme. -Me preocupa un poco Danna, y estoy segura que tiene algo que ver contigo. Si Danna no ha comentado nada, significa que mantendrá su promesa. Y si Aria notó el cambio no es muy difícil imaginarse que lo descubrirá preguntándoselo. -Tal vez, pero hicimos un apuesta y si se lo preguntas, consideraré que ella perdió la apuesta. Quedó confundida un momento y luego se puso a pensar. -Solo si le pregunto a ella, eso quiere decir, que si te pregunto no hay ningún problema. -Sí lo hay, tampoco pienso perder la apuesta diciéndote lo que ella quiere saber. Ya con eso me he librado de Aria, pero seguramente se lo dirá al resto. Y si eso sucediera serían 6 vs 1. 5 trabajarían a escondidas para no hacerle perder a Danna la apuesta, 1 trabajaría directamente conmigo para intentar ganarla. Ups, olvidé algo importante al hacer el trato… …no le he puesto límite de tiempo a Danna. Mi error. Ya no hay vuelta atrás, ya el trato se cerró, así que supongo que será durante muchísimo tiempo. “¿Oh? Tengo la solución.” Caminé decidido hasta el rincón donde estaba Danna, y al llegar le pregunté sin muchos rodeos. -¿Danna, cuanto tiempo considerarías que ha sido una derrota el trato de esta tarde? Ella no se lo pensó mucho y me lo dijo directamente. -Eso es lo que pensaba. Supuse que jugarías con mi mente haciéndome creer que tenía menos tiempo del pensé originalmente. Si, se vería algo parecido así que no me retractaré. Fue un error no poner tiempo, pero el mayor error ha sido de Danna al no imaginarse que en realidad yo no pensaba lo mismo que ella. -¿Cuánto entonces? -Una semana, si en una semana no he logrado sacarte nada, eres libre de considerarlo tu victoria. Qué. Alivio. Por un momento me imaginé un mes o dos, pero una semana es fácil. Pero… -No dejarás que pase tan fácil esta semana sin contestarte mensajes ni llamadas, ¿Verdad? -Exactamente, si eso sucediera me vería obligada a continuar el tiempo que lo desee. Cerró la única escapatoria posible, solo tengo que esperar que no indague demasiado. Porque viniendo de Danna, es posible que lo descubra en tan solo cuatro días. Esperemos que no suceda.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR