Prólogo

513 Palabras
Constantemente nos preparamos para emprender un trabajo, pero tarde o temprano llega el momento en que nos despiden o cuando llega el caso en el que un gran amigo, una novia o un familiar viajan repentinamente, y sucede que no estamos preparados para ello, solamente porque nunca nos prepararon para lo peor, y es entendible, ¿Quién diría que te iban a despedir? O ¿En qué momento te preparaste para ver partir a alguien importante? Sea cual sea la situación ¡No estaremos ni física, ni mentalmente preparados! Cuando esto comenzó, jamás, pero jamás imaginé lo que vendría, solo esperaba que siempre fuera ‘Como sobre ruedas’, pero obvié una gran y triste verdad, ‘Hay baches en el camino’. ¿Irónico, no? Es fácil ignorar lo que vendrá, y más cuando no es algo que quieras ver. Te pregunto, ¿Sabías que es más fácil llorar que reír? Y que lo será ¿Siempre y cuando estés solo? Exacto, si lo pensaste te darás cuenta, nuestro orgullo no nos permite ver que sucederá, y luego lo lamentamos. Si eres alguien que muestra sus sentimientos (Reales) frente a quien sea, te felicito, porque ya has superado una barrera que yo no he podido superar. Ya has entrado al camino de la humildad, y eso es algo que merece, total y completa admiración. Me pregunto, ¿Es que somos tan débiles que nos da miedo revelar nuestra naturaleza? Sí, no somos más que meros cobardes cuando no revelamos lo que somos, sentimos y sobre todo cuando aparentamos ser fuertes. Una cosa que jamás olvidaré, es que aprendí a ser un poco más fuerte por las cosas que pasé, cosas que me han hecho cambiar mi forma de ver la vida, si antes era orgulloso, ahora soy menos orgulloso, solo porque está en nuestra naturaleza ser así, porque somos tontos cuando creemos ser mejores que alguien, ya que no podemos ver más allá de lo que tenemos a unos centímetros de distancia. Y cuando hablo de que aprendí a ser fuerte, me refiero a que he dejado atrás una parte mi orgullo. Y no es que esté orgulloso de ello pero tengo que reconocer que no ha sido nada fácil. Hay altibajos, así como hay momentos a los que se les puede considerar “Intermedios”. ¿Qué te quiero decir? Que nunca nos enseñaron cuando es el momento de decir adiós ni la mejor manera de hacerlo, y que sin importar si estás preparado o no, llegará el momento en el cual te tocará. Nos enseñaron a dar la bienvenida desde niños y mientras asistíamos a la escuela reforzamos esas enseñanzas. Con una sonrisa para dejar una buena impresión y manteniendo los modales para que no piensen que eres maleducado. Pero sabemos que cuando toca despedirse normalmente lloramos porque nos duele hacerlo y nos olvidamos de los modales y de mantener la sonrisa. Si no lo has hecho, ha sido para no entristecer a la persona, pero estoy seguro que cuando nadie te está viendo, lloras como un niño e incluso más.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR