Capítulo 1: El principio

2167 Palabras
Parte 1 Hoy es mi primer día de trabajo, me han dicho que se me va a hacer complicado durante la primera semana, no estoy muy seguro de si creerles o no porque ya en muchas ocasiones me han dicho mentiras, pero tal vez si sea cierto, porque no han sido ni dos o tres personas, sino hasta unas veinte. No he visto a mi jefe, según tengo entendido es un poco joven, no quiero hacerme ideas locas al imaginarme a dicha persona, y cuando llegue el momento me vaya a reír por solo porque mis ideas estaban muy alejadas de la realidad. -Buenos días--Saludé nada más entrar a mi nueva oficina, y aunque piense que es nueva, es la primera y única oficina en la que he estado a la que puedo llamar “mía”. -Buenos días- Me respondió una joven alta que tiene el cabello castaño oscuro y la piel blanca.- Usted debe ser el señor Meléndez, ¿Cierto? -Sí, y ¿usted cómo se llama? Si se me permite preguntar obviamente. Se ríe inocentemente y me responde con una sonrisa. -No hay problema, después de todo yo seré su secretaria. Me llamo Tatiana Ramos. Acompáñeme para mostrarle el edificio y su nueva oficina. Tiene una personalidad bastante carismática. En medio del tour pude intercambiar información tanto de trabajo como de ella. Así descubrí que ella tiene la misma edad que tengo, y solo lleva un mes trabajando en este lugar. -Tatiana, no sé si es un poco atrevido de mi parte preguntarlo pero… ¿Qué te llevó a trabajar teniendo tan solo 19 años? Cuando se lo pregunté, desapareció lentamente la sonrisa de su rostro y me quedó mirando unos segundos. Cuando iba a responder la interrumpí con una sonrisa. -Tranquila, no es necesario que respondas, y discúlpame si te molestó, no era mi intención incomodarte. ¿Empezamos a trabajar? Porque según tengo entendido nadie va a hacer nuestro trabajo. Sonrió ligeramente y se despidió. Cuando se fue y estuve solo, me molesté conmigo mismo por hacerle esa pregunta y empecé a murmurar. -¿Porque rayos habré hecho esa pregunta? Como si fuera a responderme llevando solo unas horas como mucho de habernos conocido. Mientras murmuraba me tomé la simple tarea de observar mi oficina. No es ni muy grande ni muy pequeña, y aun así da la sensación de ser bastante espaciosa, también es bonito el color de las paredes, hace que me sienta más relajado. Toda la mañana me la pasé reflexionando mientras trabajaba, sobre aquello que no debería hacer para perder una amistad que ni siquiera ha empezado. Ya es casi mediodía y eso solo significa, descanso. Tanto mental como físico. Han sido un tanto agotadoras las horas que trabajé, más cuando no me pude concentrar del todo dándole vueltas a lo antes mencionado. Mientras pensaba eso, sonó el intercomunicador. -Diga. -Señor Meléndez, le solicita el señor Hernández en la oficina principal. -“¿El jefe? Que hice para que me llame.” Ok, dígale que en 10 minutos estoy allá, señorita Ramos. Entré en pánico cuando me dijo que el jefe me solicitó. Y aunque aparenté calma al responderle a ella, en estos momento puedo decir con total certeza, estoy hecho un manojo de nervios, no sé si es algo común que el jefe llame a todos los empleados en su primer día o solo le sucede a algunas personas. Lo cierto es que me llamó. Cuando salí, la mirada que me dedicó Tatiana no me permitió descubrir si es algo normal o no. Solo pude saber que está sonriente de nuevo, y que si aún está afectada por lo que le había dicho más temprano, no se le nota para nada. Estoy frente a la oficina de mi jefe, y sinceramente estoy casi que salgo corriendo. Ya la recepcionista me dijo que el señor Hernández me está esperando, que sea lo que Dios quiera. Golpeé ligeramente con los nudillos y recibí el típico ‘Adelante’. Cuando entré contemplé a un hombre de unos 30 años, reclinado en su asiento. -Buenos días Señor Hernández. -Buenos días señor Meléndez, por favor tome asiento. Hice lo que me pidió. Y me senté con el corazón latiendo a alta velocidad por la expectativa y la confusión al no saber por qué exactamente estaba allí. No sé si notó mi estado anímico o no. Pero sé que si hubiera tardado unos segundos más en comentar la razón de mi visita a ese lugar, muy probablemente la agonía me habría hecho actuar imprudentemente. -Se preguntará por qué lo llame aquí- Sonrió después de decirlo, asentí de acuerdo con lo que dijo. “Sí, no sabe cuántas veces me lo he preguntado” -No se preocupé, no le quitaré mucho de su tiempo después de todo ya casi es hora del almuerzo. Le he llamado para preguntarle si le ha gustado la oficina y decirle que si siente incómodo con la secretaria que he puesto a trabajar para usted, me informe de inmediato, necesitamos tener personas competentes y atentas para ese trabajo. -“Haberlo dicho antes” Hasta ahora ninguna queja señor Hernández. Es muy cómoda la oficina y con la secretaria no hay ningún problema. -Muy bien, veo que ya se relajó. Y otra cosa, no me llame señor Hernández, me hace pensar que estoy más viejo de lo que soy y aparento. Si quiere llámeme Jefe. -Está bien se… -Interrumpí lo que venía- Jefe. -Bien, si necesito decirle algo le haré llamar nuevamente, que tenga un buen día y disfrute su almuerzo. -Entonces con su permiso, e igualmente para usted -Me levanté y salí de la oficina con esas palabras. Cuando iba pasando frente a la recepción escuche a la recepcionista llamarme. -Disculpe, usted es nuevo en este lugar ¿Cierto? -Sí, hoy es mi primer día. -Me lo pareció ya que no le había visto antes por aquí, hasta luego. -Hasta luego señorita. Parte 2 Ya terminé de almorzar, afortunadamente no tuve que salir del edificio hoy porque me había preparado el almuerzo en casa. No es que me desagrade salir afuera sino que prefiero estar en la oficina la mayor parte del tiempo. También me ahorro tener que caminar y tengo un poco más de tiempo. Suena el intercomunicador. -Sí, dime. -señor, ¿hoy no salió a almorzar? -No, no quise tomarme la molestia de caminar, además traje mi almuerzo. -Pensé que era porque no conocía los lugares alrededor. -“También es una de las razones, pero prefiero dejarlo así” Le hubiese pedido el favor si ese fuera el caso.-Y me excusé de la manera más fácil y creíble que se me ocurrió. -Cierto. -Y la escuché reír unos segundos. ¿Sabes? Duele un poco que te recuerden que no conoces el lugar y luego se rían como si no fuera la gran cosa. -Ah, otra cosa. Ya que por lo visto no le desagrada la idea de acompañarme si se lo pido, ¿qué le parece ir conmigo mañana? -Genial, así tengo oportunidad de conocer a mí jefe. -Tal vez… -Pero siento que soy yo el que más interés tiene en este caso. -Entonces, ¿Mañana, señorita Ramos? -Sí, mañana, espero que no cambie de opinión. -No, al contrario, espero que no sea usted la que cambie de opinión, hasta luego, tengo que continuar mi trabajo. ¿Qué me pasó? No me puedo creer que de verdad estuviera tonteando con mi secretaria. Estoy loco, mejor no invento a meterme donde no debo. Está bien crear amistades entre compañeros de trabajo, pero siento que mezclar amor y trabajo está de más. -Necesito enfocarme en trabajar. No sé por qué elegí ser editor en primer lugar, hubiese buscado otro trabajo… Aunque no tengo problemas con este tipo de trabajo, si lo tengo con lo que me toca hacer, tal vez trabaje durante unos 3 meses. Me aceptaron por mis calificaciones, sino no sé cómo iba a encontrar un buen trabajo sin siquiera haberme graduado. Transcurrió todo el horario de trabajo sin incidentes fuera de lo común. Y cuando fue hora de salir se lo notifiqué a mi secretaria. -Ya solo queda recoger e irme. Salí tranquilamente del edificio y me dirigí a la parada de buses de Maracaibo, no sé por qué pero tuve la sensación de que me estaban observando, mire a todos lados pero no logré ver quien lo hacía, así que seguí hacia mi destino. ++++++ -Hogar, dulce hogar. Es relajante vivir solo, y cuando te gusta la lectura, es lo mejor que puede haber, pues nadie va a molestar e interrumpir tu tiempo de lectura. Voy llegando, y así como llegué, entré a bañarme. Ya limpio, solo me queda una cosa, sí, eso es, ¡DORMIR! Envié un mensaje al grupo de amigos que tengo informando que hoy no podré ir a la fiesta que tienen planificada. Sinceramente no recuerdo cuál de los 7 que componemos el grupo le dio nombre, solo sé que fue una ocurrencia cuando bromeábamos, y al final quedó como decisión grupal. De inmediato respondieron. Jessica: Que mal, pensaba que estarías allí. Francisco: Tu tranquilo mi amigo ya nos las arreglaremos sin ti. Andrés: No hay problema amigo, descansa, ya nos veremos otro día. Jorge: Tú, descansa, no quiero que te despidan por nuestra culpa. Ariadna: ¿Que dices? Siempre has ido, por una vez que no vayas no va a hacer mucha diferencia. Dayana: Por mí, no hay problema, aunque es un poco raro que no vayas con nosotros, pero entiendo que es por tu trabajo. Si alguien se opone a que descanses, me avisas y ya me las arreglaré con esa persona. ;) Me reí un poco cuando me llego la respuesta de cada uno. Tú: Jess, no te preocupes, será en otra ocasión. Franco, sé que no soy muy activo en el grupo, pero intenta que no se note tanto el sarcasmo, Jjjjj, Ariadna, sabes que me gusta mantener mi palabra en la medida de lo posible. Chao chicos tengo sueño y no creo aguantar mucho más tiempo. Bye. Luego de escribir me iba a quedar dormido, pero llego otro mensaje por privado de parte de Danna. Dayana: Rafa, No será que no vas a ir porque ya tienes preparada una cita con una chica. ¿Eh? Te conozco y sé que no acostumbras cancelar a último minuto. Tú: Danna, sabes que si algo así sucediera se los diría, ¿Porque tendría que guardarme algo así? No soy muy bueno guardando secretos cuando se bastante bien que tú y Jess disciernen fácilmente si les están escondiendo algo. Dayana: Como nos conoces, pero por si no lo sabías, hay cositas que se nos escapan, ya sabes, como me entere que estas saliendo una chica y no me lo cuentes a mi primero, te vas a llevar una buena reprimenda Rafa. Tu: Yaaa, sí, sí, supéralo Danna. ¡BYE! Después de eso no me escribió más, de todos mis amigos, la única de la que no se decir con certeza que es lo que piensa, es un misterio, pero también es la primera de mis amigas. Antes de formar amistad con los demás me hice amigo de ella, fue un tipo de casualidad, quedar el uno al lado del otro cuando se hizo la distribución de asientos en nuestro 3er año de bachillerato, cuando me mudé a esa institución, recuerdo que fue algo incómodo el primer día, solo hasta al final del día que descubrí que éramos considerados los ‘cerebritos’ de la clase, me hizo un poco de gracia que la trataran de esa forma, y más considerando que es una chica hermosa. Los demás chicos se volvieron mis amigos al momento de elegir los integrantes de un grupo de exposición, nos dividieron en grupos de 8, de los cuales una chica falleció hace aprox. 2 años y medio, no ha sido nada fácil volver a ser lo que fuimos, ya que la que unió al grupo fue Clarisa, y nuestro grupo estuvo casi a punto de desmoronarse por faltarnos ella. +++++ Cuando me desperté, recordé que mi sueño fue uno en el que estaban todos los miembros de mi grupo de amigos hace 3 años, fue cuando se hizo la fiesta del cumpleaños número 15 de Jess, ese día nos reímos, pero sobre todo compartimos como los grandes amigos que somos. Envíe un mensaje a los chicos con una sola frase que identificó al grupo desde sus inicios. “Los divinos”. Que nombre tan tonto, no recuerdo quien lo creó, fue una sugerencia un tanto descabellada, estábamos buscando como nombrar a nuestro grupo y alguien sugirió ese nombre, nos reímos pensando la reacción de las personas al escucharlo, pero al usarlo durante una semana, se podría decir que fue tomado como una decisión grupal de tener ese nombre, como lo que nos identificaba. Me alisté y salí rápidamente a trabajar, porque apenas es mi segundo día de trabajo, y voy llegando ligeramente tarde.
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