Hay unos que dicen que las casualidades no existen, mientras que hay otros que lo afirman. Pero, hay otro grupo en los cuales están aquellos que no saben si afirmarlo o negarlo.
La casualidad es algo que consideramos como una coincidencia solamente, algo que ocurrió porque sí, mientras que aquellos que no lo creen, dicen que ya todo estuvo predestinado, que no es una casualidad, sino un evento planificado (No por nosotros) desde antes. Que antes de que decidieras ir a algún lugar, ya se sabía que estarías en ese lugar. Algo así.
Soy una persona de mentalidad abierta, no me gusta aplicar una sola mentalidad, me gusta un poco la actitud de ‘Desaprender, para poder Aprender’. No es malo, al contrario, me enseñó muchas cosas de las cuales no me arrepiento de haber aprendido.
Así es como yo, Rafael Ricardo Meléndez, encontré lo que me devolvió a la realidad, me hubiese perdido sin reaccionar sino hasta tener varios años más; conocí a la persona que se convertiría en los más importante para mí, pero también se convertiría en aquello que destruiría parcialmente mi confianza, no solo hacia mí mismo, sino hacia los que me rodeaban.
Ya terminé mi segundo día de trabajo, puedo asegurar que si sigue así será una rutina que se va a repetir durante mucho tiempo, hasta que alguien se digne a romper el hielo que me congela en la actualidad.
Esa rutina se rompió un viernes 27 de septiembre, un mes después de haber empezado a trabajar, conocí a una chica mientras viajaba en autobús, ya no me hacía mucho efecto el trabajo, ya era normal para mí, trabajar mientras estoy en la oficina, bromear en los almuerzos con mi secretaria, quedar los sábados en la noche con mis amigos, etc.
Cuando la vi, me sentí identificado con ella, ¿Por qué? No tengo la menor idea.
-¿Necesitas ayuda?
Volteo a verme y me ignoró.
-¿Sabes? Puedo ayudarte.
-Sí, lo sé, pero no me fío de desconocidos, y más cuando no conozco tus verdaderas intenciones. Te agradezco el gesto.
-Bueno, me sinceraré contigo, ni yo mismo se lo que me llevo a hablarte a ti, y a ayudarte, menos.
-Ah sí, dime dos cosas ¿Por qué sigues hablándome cuando claramente no te estoy prestando atención? Y ¿Qué te hace pensar que aceptaré tu ayuda? No eres normal, lo sabías. -Soltó sus palabras calmada y calculadamente.
-Ya, respondiendo a tus preguntas, sigo hablándote porque no encuentro nada interesante o productivo que hacer, y estoy muy, pero muy seguro que te ayudaré, y siendo ese el caso, sí pudiese hacer que confíes un poco en mí, ¿Me permites ayudarte?
-Sí, haz tu mejor esfuerzo.
-Ten… -Y le extendí mi tarjeta de contacto de la empresa.
-Entonces, me quieres decir, que esta es la manera de contactarte, puede ser falsa.
-Pero no lo es. -Y le mostré mi Identificación.- Si no me crees así, creo que verdaderamente me tengo rendir.
-… -Se quedó pensando unos segundos para luego sonreír y decirme…- No te mortifiques, no tengo problema con que me ayudes. Solo necesito me ayudes un poco, al llegar al Hospital Universitario me bajaré, si puedes ayudarme a embarcar lo que llevó en el bus de la ruta que tomaré, te lo agradecería grandemente.
-Ok, no tengo problemas con eso.