Ya estoy esperando a que falten 30 minutos para irme, leí un buen rato sin interrupciones. Internamente agradecí que nadie me hubiese escrito o llamado, pues no me hubiera dado el tiempo justo para leer…
Ya faltan 30 minutos para la hora acordada, prefiero irme en transporte debido a que solo son 10 minutos de viaje.
Suspire brevemente.
Hoy no sé qué me espera cuando me encuentre a Sami, sinceramente creo que no le agradará mucho la idea de saber que uno de sus aliados y compañeros de equipo se volvió un adicto a los libros.
Tomo la ruta para llegar más rápido a mi destino, Las Mercedes.
Desde pequeño siempre me agrado recorrer la vereda del lago, una de las mejores atracciones turísticas que tiene ‘La tierra del sol amada’.
Es increíble saber que el puente más largo del mundo se encuentra aquí… ‘El puente Rafael Urdaneta’. No dejo de agradecer a Dios saber que nací en una tierra tan hermosa y única. Y con mucho orgullo puedo decir, soy zuliano (en otros estados nos llaman, ‘maracuchos’).
Hoy día no salgo mucho debido al trabajo, pero si tuviera tanto tiempo libre para hacerlo, agradecidamente lo hiciera, aún no conozco todo lo que el Zulia tiene para ofrecer, aún a pesar de haber nacido aquí.
A veces me imagino lo hermoso que sería visitar cada atracción turística del país…
Detuve mis pensamientos por algo que llamó mi atención. Al borde de la carretera había un accidente, y al parecer solo hubieron heridos (me sentí aliviado). Un vehículo impactó al otro por lo que puedo ver, tal vez no fuera mirando hacia el frente y chocó al que estaba parado en un semáforo.
De reojo vi cómo el transporte se iba alejando lentamente del lugar.
Tengo que concentrarme para no pasar de largo el lugar al que voy.
Cuando ya iba llegando hice señas al colector para que detuviese el autobús. Me bajo y miro a los lados. Me tomaré mi tiempo, ya que llegué unos minutos antes a la zona donde se supone que nos reuniríamos. Decido buscar un lugar en el que sentarme para esperarlos.
Ya sentado, recuerdo que había pasado unos libros digitales al teléfono, quise ahorrarme el problema de cuando esperé a Danna. Ya no me vuelve a pasar, como siempre me han dicho ‘Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata es por descuidado’ y como no soy tan tonto para hacer la misma locura, me preparé de antemano.
Iba a empezar a leer, pero parece que no será necesario pues llegaron a tiempo (Que suerte la mía).
-Hola Sami…
Se acerca a mí con una sonrisa y tristemente, me digo a mi mismo ‘Ya no sirve de nada llamarle Sami si no le va a afectar.’
-Hola Raf, me traje a uno de los muchachos solamente, el resto nos espera a donde jugaremos-No quiero arruinarle la diversión diciéndole que no tengo interés en jugar, pero tampoco quiero quedarme por fuera. En ocasiones es necesario un cambio de ritmo. Y hoy siento que es el día indicado para hacerlo.
-Ok, no le veo problema a eso. Entonces vámonos, si no, se nos hará demasiado tarde.
Accedió a mi petición y nos encaminamos al lugar de ‘encuentro’.
-Cuenta Sami, ¿Qué fue de tu vida en Colombia?
-Trabajo, trabajo y más trabajo. No es muy difícil imaginar que tú has tenido más tiempo libre que yo.
-Tiempo libre, si no me equivoco tú debes ser el más vago en tu lugar de trabajo.
-Eso fue antes viejo, ahora soy un chico responsable y trabajador. Solo me quedaré esta semana, y por eso decidí pedirte que jugaras con nosotros al menos un día.
-Ajá sí, y yo como un buen amigo te creí.
-Raf, que no me creas es algo cruel, estoy siendo sincero…-me mostró las manos levantadas para darme a entender que no está cruzando los dedos.
-Los dedos de los pies…
Puso los ojos en blanco, pues sabe que no me echaré para atrás una vez lo he dicho aun si esté bromeando prefiero seguir hasta no tener argumentos sólidos en los que basarme. Quien sabe, tal vez pueda encontrar algo que me haga ganar cuando en realidad no tenía posibilidades desde un principio.
-Raf, no me vengas con tus falsas acusaciones, ¿eh? No me quito los zapatos porque…
-…El mal olor nos mataría.-No le dejé terminar la frase y lo interrumpí con una broma (No estoy seguro que sea cierto, pero de igual manera lo dije)
-No es la razón, al menos deja a uno terminar sus frases.
-Nah, mejor no. Quizá que excusas hubieses sacado., la mía es más creíble y en definitiva, mejor.
-Tonterías, hubiera sido mejor la mía.
-Como tú digas, a fin de cuentas sabes que tengo toda la razón.
Seguimos intercambiando bromas tontas como lo solíamos hacer hace muchísimo tiempo. Hace mucho que él viaja constantemente, no se sabe en qué fecha regresará y normalmente ya tiene fecha para irse otra vez… pero lo que me sorprende en esta ocasión sea que él no va a durar más de una semana en el país. No es que me entristezca ni nada, solo que siempre se quedaba durante dos semanas como mínimo.
En poco tiempo llegamos al lugar designado por Samuel y debo agregar que para haberlo planificado en dos horas, lo preparó muy bien…
-Ponte la camiseta.
Me lanzó una camiseta…
“¿Cómo se supone que debo reaccionar aquí? ¿Alegre? ¿Confundido? En mi opinión… ¿Una mezcla de ambos?... Sé que siempre decíamos que nos compraríamos unas camisetas para jugar, pero esto es demasiado.”
Me quedé como un tonto viendo la camiseta en mis manos… no sé si ponérmela o rechazar la invitación… y si no me equivoco, no es todo. Miré hacia un lado y vi que traía dos pares de zapatos deportivos y un short que hacia juego con mi camiseta.
Bien, no tengo otra opción, me acorraló al sacar los uniformes…
“Uniformes”
Repetí la palabra en mi mente, consciente de que algo no encajaba… bajé mi vista a la camiseta y le di la vuelta…
“Sí, es ‘algo’ que haría Sami en realidad.”
Junto al número ‘8’ estaba estampado ‘Meléndez R.’.
Se salió con la suya… no me quejo, es el uniforme de nuestro equipo favorito.