18.

2587 Palabras
Danilo’s POV Hoy era el cumpleaños número 55 de mamá y como hace medio año estuvo algo mal de salud al tener neumonía, se encontraba bastante agradecida con el universo por haber sobrevivido y quería celebrar su cumpleaños y no en Santa Marta, lo quería celebrar aquí, más para estar con los niños, a quién llevaba más de seis meses sin ver, así que todos viajaron a Barranquilla, incluyendo a mi hermana Paula, quién vino con sus dos hijos y Alfred, mi cuñado, Laura vino también, pero me costó reconocerla porque tiñó su cabello de n***o y papá vino también. Iban a quedarse por supuesto en un hotel, porque en mi apartamento no cabrían, es muy pequeño y papá, ocupa mucho espacio, siempre debe dormir en una cama doble o empieza a quejarse. Papá cargaba a Cris apenas llegó, ya que Cris lo adoraba y siempre que lo veía, pasaba todo el rato con él. Mamá por otro lado, estaba con Lucy, porque le había hecho unos vestidos a la medida y se los probaba y mis hermanas veían encantadas, los hijos de Paula estaban arrasando con todo lo que había en la nevera y por mi lado, me encontraba pensativo. Yo siempre he sido una persona de pensar muy bien las cosas antes de hacerlas, pero estos días, no he estado en mis cinco sentidos, he actuado de forma diferente y sé que me estaba equivocando, pero la frustración que sentía me estaba haciendo actuar de forma errática y hacía cosas que antes jamás se me hubiesen cruzado por la cabeza. Yo nunca fui de salir con muchas mujeres ni nada así, la idea nunca la tuve presente, es que me concentraba en otras cosas y la mayor parte de mi adolescencia y adultez, estuve enamorado siempre de la misma chica, pero… en ese momento, solo quería pensar en otra cosa, olvidar y tal vez el tema con el que tanto me insistían los chicos no era tan mala idea… decidí arriesgarme por primera vez, porque tampoco es que tuviese nada que perder y tal vez, no lo sé… podría funcionar. Había decidido al fin contestarle los mensajes a esta chica que no había dejado de escribirme, Karina y apenas empecé a responderle, fue una cosa de no acabar. Empezó a escribirme sin parar y yo le respondía, justo como en este momento, pero no lo sé… esa costumbre de estar tan apegado al teléfono, de forma casi enfermiza, nunca fue lo mío. Sólo lo había hecho antes con Mila, pero porque no podía pensar en otra cosa más que en que quería hablarle, en que necesitaba hacerlo, pero ahora todo era muy diferente, no sentía esa necesidad, ni algo ni remotamente similar, pero deseaba que fuese así, tampoco podía exigirme que empezara a sentir cosas por ella con solo una semana de estar charlando, ¿no? Supongo todo toma su tiempo y debo ser paciente. Por otro lado, después de unos días de no comunicarme en absoluto con Mila, porque no solo dejamos de escribirnos, ella se ausentó de la empresa por más de una semana, supongo que por lo ocurrido… hace unos días, me mandó un mensaje, pidiendo vernos para hablar. No sé de qué quiere hablarme… pero no le he respondido, no me nace hacerlo y al ver que no contestaba su mensaje, Mila empezó a escribirme, insistiendo en vernos con demasiada insistencia, pero no entendía nada y tampoco parecía querer detenerse porque seguía escribiéndome sin parar, a pesar de que no contestara ninguno de sus mensajes. Me preguntaba por mi día, si había estado bien o si me sentía mal por lo que pasó, alguna crisis o algo así. No me permití tener alguna crisis, me forcé a no hacerlo y sí, sé que lo hice de forma irresponsable, porque aumenté la dosis de lo que tomaba, porque mi medicación no es que fuese temporal, era para toda la vida y conocía los efectos de cada pastilla que tomaba, así que las aumenté y no me sentía mal a ratos, en lo que duraba el efecto, pero cuando este empezaba a irse, tenía que volver a tomarlas y fue como un retroceso, porque el psiquiatra me había disminuido considerablemente las dosis al mostrar efectos positivos y volví a consumirlas incluso más que antes, había retrocedido y no había marcha atrás. -Dani, ¿dónde están las copas que te pedí? Tu hermana hizo un cóctel y te ha estado llamando.-Dijo mamá, cuando me vio de pie en la cocina. Me había quedado un rato allí, en lo que respondía unos mensajes que tenía de Karina. Me hablaba sobre la posibilidad de vernos, tal vez una cita o algo así, pero lo estaba pensando. No tengo mucha idea sobre qué se debe hacer en una cita o algo así. Cuando salí con Susy, ella era la que planeaba todo y yo simplemente cumplía con asistir o con lo que me decía, nunca fui de proponer porque tampoco es que pudiese haberlo hecho, ella siempre era la que decidía todo y que esta chica, ahora me esté pidiendo ir en una cita, me deja en blanco por completo porque no sé qué debo hacer o a donde la puedo llevar. Tendré que preguntarles a mis amigos para no hacer las cosas mal. -Disculpa, ya se las llevo.-Le dije y enseguida les llevé sus copas, porque Paula hizo un coctel de frutas o algo así y se pone muy pesada si la hago esperar. Me senté en la sala, limitándome a hacer silencio porque no es que me apeteciera hablar y sentí mi teléfono vibrar de nuevo. Había conocido ciertas cosas de ella, aparte de su nombre, sabía que tenía veintiún años, es cuatro años menor que yo y estudia último semestre de artes plásticas en la universidad pública de la ciudad. Vive al sur de la ciudad y tiene creencias bastante radicales, algo similares a las de mis amigos, pero yo no comprendo mucho de eso. A veces me habla de cosas que no entiendo, como cierto golpe de estado en algún país africano o protestas a las que suele ir. A pesar de que no entiendo muchas cosas que me dice, debo aceptar que es bastante entretenido hablar con ella, no es que me aburra, me gusta. Por otro lado, físicamente como mencioné anteriormente, ella bastante delgada y es alta, casi de mi estatura, es blanca y tiene el pelo n***o, lacio. Es bonita, pero… no lo sé, creo que es posible que sí me guste pronto, es lo que espero porque sí parece bastante interesada en mí y aún no comprendo por qué. Creo que nota a veces que no entiendo de lo que me habla, tal vez en ese sentido sea un desastre cuando nos veamos. Escuché que golpeaban la puerta en ese momento, pero mi sobrino como estaba cerca de esta jugando pelota con Cris, abrió la puerta y todos voltearon a ver. -¡Tío Danilo!-Gritó muy fuerte, tanto que mis oídos por poco estallan. Él es un niño bueno en todos los sentidos, pero tiene un tono de voz tan chillón y penetrante, que a todos nos hizo retorcer. -¿Sí? -¡Te busca la tía Mila!-Exclamó y todos en el lugar me miraron. Tal vez hubiese sido mejor que yo hubiese ido a ver. Lógicamente cuando estuvimos juntos en relación, todos en mi casa supieron de eso, mamá estaba feliz, se desvivía en ese momento por nosotros, a papá le daba un poco igual y mis hermanas en un principio no lo aceptaron, porque eran amigas de Susy de mucho tiempo atrás, pero luego, aprendieron a aceptar la relación y les gustaba verme feliz, pero… cuando terminamos, al verme tan afectado y más, por la forma en que fue todo, que ella hubiese huido de esa manera, los hizo cambiar por completo la forma en que veían a Mila, es que creo que es lógico que lo hubiesen tomado a mal, por lo pésimo en que la pasé y ahora, que ella estuviese aquí, no sé cómo las iba a hacer reaccionar o bueno, “los” iba a hacer reaccionar, porque hasta papá volteó a ver anonadado y vi a Lucy correr para saludar a Mila, quién no había entrado. -Dani, ¿te has estado hablando con Mila?-Preguntó mamá, confundida y no supe qué decirle. No le había dicho que hace varios meses atrás volvimos a tener contacto y mucho menos, que apenas la vi quise volver con ella, pero… que de nuevo, todo terminó en pésimas circunstancias. -Sí, es que… es que ella regresó a la empresa y…-Iba a mentir, pero como soy el peor mentiroso del planeta, mis hermanas me fulminaron con la mirada, incrédulas de lo que decía y exhalé. -Oye, cállate y confiesa. ¿Volvieron?-Preguntó Laura y negué con la cabeza. -No, no hemos regresado. De hecho, Mila se comprometió de nuevo y yo… estoy conociendo a alguien. -Vaya, vaya. Eso sí que es algo nuevo.-Se burló Paula.-¿Y quién es la desafortunada? -No les diré nada.-Me defendí y papá me fulminó con la mirada. -Oye, ¿se te olvida que afuera te están buscando? Puede que hayan terminado, pero es de pésimo gusto ser descortés con una mujer. Ve y atiéndela.-Sentenció el viejo, asentí y me puse de pie. Caminé hasta la entrada y en el pasillo, vi a Mila charlar con Cris, Lucy y mi sobrino, Johnny, quién es también sobrino de ella. Parecían absortos en algo que ella les contaba, pero apenas me vio, sonrió, pero trató de disimularlo. Desvié la mirada. -Oigan, ¿me dejan hablar con Danilo?-Les preguntó, pero de inmediato, empezaron a rezongar. -¡No! Eres una traicionera.-Se quejó Cris.-¡Dijiste que vendrías el domingo, pero no viniste! ¡ahora eres, fea, fea, fea! -Cris, pero… es que no vine porque tu papi y yo nos peleamos, pero no olvidé nuestra cita, te lo juro.-Se excusó y Cris, me fulminó con la mirada. -Papi, ¿sabías que le había hecho un dibujo a Mila y no se lo pude dar porque tú te peleaste con ella? La había dibujado junto a los power rangers. -Tranquilo, puedes jugar ahora con ella si quieres, pero, ¿pueden dejarnos un momento a solas?-Les pregunté y a regañadientes, accedieron a dejarnos solos. Noté que Mila se puso muy nerviosa, porque reconocía cada uno de sus gestos. Cuando mueve las manos frenéticamente, es porque se siente ansiosa y quiere decir con muchas ganas algo y yo… en verdad hubiese preferido que no viniera. Por algún motivo, todo se siente más fácil si no la veo, pero… no, no, no, no quiero pensar en nada extraño ahora. Estoy bien y así voy a seguir. -Danilo, ¿cómo estás?-Me preguntó y la miré. -Estoy bien. -Genial, eso me preocupaba mucho.-Sonrió, aliviada y fruncí el ceño. -¿Por qué estás aquí? -Lo siento, no sabía que toda tu familia estaba aquí. De haber sabido, habría venido otro día. -Mmm, pero… ¿por qué viniste? -Es que… el otro día…-La interrumpí. -No tenemos por qué hablar de eso de nuevo. Ya está, ya pasó. -Danilo, pero es que…-Intentó sujetar mis manos, pero lo impedí. No quería que me tocara, eso me podría hacer ceder muy fácil y no quería, en verdad no lo quería. La noté bastante incómoda, pero más, ansiosa al rehusarme a que me tocara.-Perdón, sabes que hago las cosas a veces por impulso, pero no tengo derecho alguno de tocarte. Lo siento. -Tranquila… -Sólo quería decirte dos cosas y me voy, no te quitaré más tiempo.-Dijo y lo pensé dos segundos, asentí al final. -Yo, yo…-Su voz temblaba y tuvo que tomar aire para proseguir.-Lo que pasa es que… cuando decidí salir con Sebastián…-La interrumpí. -Mila, en verdad no quiero saber sobre eso. -No, no, no… solo escúchame, ¿sí?-Dijo y la miré.-Yo… sabes que yo soy una persona impulsiva y… cuando decidí salir con él, fue porque insistió mucho y pensé: bueno, ¿qué más da? Lo intenté, pero… en ningún momento me llegué a sentir algo ni remotamente cercano a lo que sentí contigo y él lo sabía, así que luego de que tú y yo habláramos o bueno, que me dijeras que me odiabas, yo… bueno nosotros, hablamos y él, me dijo que todo el tiempo supo que yo no estaba enamorada y… decidimos desistir con los planes de boda y todo, terminamos, pero al menos fue en muy buenos términos. Lo necesitaba en este momento, no ganarme un enemigo más, cuando estoy tan triste… -Mmm, Mila, ¿por qué me dices todo esto? -Es que… es que… con eso voy a lo segundo que te quería decir.-Se acercó un poco, pero sin llegar a tocarme y suspiré.-Sé que va a parecer demasiado cínico de mi parte, más con mi historial de malas acciones, pero, pero… con todo esto que pasó y más, con la forma en que te fuiste de mi casa, me quedó más que claro lo que sentía.-Dijo y la miré, intrigado. -¿Sí? -Yo… por más que me forcé a creer que te había olvidado, que había hecho bien en alejarme de ti porque nuestra relación se había vuelto complicada y es que en mi cabeza buscaba mil justificaciones para lo que hice, pero no… no tenía la razón, me equivoqué. Creo que podíamos solucionarlo de alguna manera, porque nos queríamos, pero como siempre, tomé una decisión impulsiva tras otra, que me costó que ahora mismo me estés odiando, pero… estoy segura, no dejé de quererte, me forcé a creer que era así, pero no. Te sigo queriendo igual y sé que lo jodí todo, nunca debí irme de tu lado y me arrepiento demasiado, pero… a pesar de que me odies ahora mismo y que no quieras saber nada de mí, no lo puedo aceptar porque no me he muerto y si sigo viviendo, lo puedo intentar. -¿Intentar?-Pregunté confundido y ella me miró. -Así como tú querías estar conmigo, yo… lo debo intentar, que me quieras de nuevo, que no me odies y tal vez así, quizá algún día, puedas querer algo más… -Mila, no. En serio, no hagas eso.-Le dije, pero hizo caso omiso a lo que le dije. -Sé que me dirás que no siempre, porque debes estar demasiado enojado conmigo y lo entiendo, sé que ahora mismo hay mucha gente detestándome, que quieren insultarme o pegarme, por defenderte a ti, porque eres tierno y bueno, pero… a pesar de que me rechaces siempre, lo intentaré. Lo prometo. Quiero estar contigo y quiero merecerlo, debo ganármelo y…-La interrumpí. -Mila, por favor. No hagas eso, no resultará en nada bueno. Yo ya decidí continuar, por favor no hagas eso. -Al menos puedo intentar recuperar algún tiempo al amor de mi vida, ¿no crees?-Preguntó y no supe qué decirle. Me había dejado en blanco y yo… no supe qué decirle. -Mila… -Mejor me voy, es que debes estar ocupado atendiendo a tu familia y yo aquí, haciéndote perder el tiempo.-Dijo y ni siquiera alcancé a decir nada cuando ella se acercó a mí, sin previo aviso y me abrazó y yo… me quedé helado, inmóvil y así de rápido cómo se acercó, se alejó y yo… solo la miré irse, apresuradamente. Solamente me dediqué a observarla, cuando se iba y sentía cómo mi corazón latía con fuerza, pero no importaba, alejaría estos sentimientos como pudiera, de la forma que fuera y no importaba nada más.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR