7.

1094 Palabras
Danilo’s POV Me encontraba en una situación horrible, incómoda y deseaba con todas mis fuerzas poder arrancarme la piel, pero no podía evadir la situación por más que quisiera. Estaba en la empresa, en la sala de juntas con los padres de Mila y también estaba Hinestroza, quién se mostraba igual o más incómodo que yo, porque no le agradaban ninguno de los dos y en especial la madre, él decía que no le agradaba esa mujer porque siempre se le alejaba, no se le acercaba para nada, pero creo que es algo razonable, es que últimamente no solo huele a comino, sino que también apesta como a calcetines sudados y yo no es que pueda hacer nada al respecto, soy su ilustrador personal y aunque trabajo para otros autores, siempre debo tener prioridad con él, así que básicamente me he tenido que acostumbrar a ese hedor. Estábamos reunidos porque el papá de Mila, es decir, el dueño legal de la compañía quería hablar sobre la estrategia publicitaria de la saga de Hinestroza, a lo cual yo debía intervenir con los diseños en la página web y en especial, los dos nuevos tomos que vendrían y además, que se estaba discutiendo una posible adaptación hacia una película del primer libro, lo cual era algo asombroso y sin precedentes, jamás había ocurrido algo así en la editorial antes. -Si todo sale bien, para el viernes nos reuniríamos con los productores y si nos gustan las condiciones, sería oficial, habría una película de tu obra.-Le dijo el padre de Mila a Hinestroza, el cual acababa de encender tremendo cigarrillo enorme y se puso unos enormes lentes de sol. -¿Qué clase de cigarrillo es ese?-Le pregunté y él me fulminó con la mirada. -Es un habano, corroncho. -Perdón. -Pero qué grosero eres.-Dijo el papá de Mila entre risas.-Y tú, no deberías fumar algo así en un espacio cerrado. -Mi empresa, mis reglas.-Respondió, y ambos lo miraron anonadados. -¿Tu empresa?-Replicó la madre de Mila y él asintió. -Sin mí ustedes no son nadie y si no me creen, la Mila lo sabe. Nunca se queja de mis desastres y me deja hacer lo que quiera, me consciente mucho porque sabe que soy el mejor escritor de la historia de su editorial, así que trátenme con cariño. -¡No puede ser cierto!-Se quejó de nuevo la mujer. -Es cierto, tiene razón.-Dijo el padre y yo asentí. -Es cierto, hasta lo deja traer a sus pitbulls.-Comenté, pero ella me miró de una forma tan… no sé, parecía detestarme y no me sorprendía, desde que salía con Mila, me odiaba y creo entenderla, supongo quería a alguien mejor para ella, pero lo que no comprendo, es por qué me sigue detestando si no seguimos juntos, aunque… sí, debo aceptarlo, me bastó con verla solo dos veces para saber que sí quería mantener la esperanza, sí quería regresar con ella, pero no tengo claro cómo, pero supongo lo pensaré. -Primero, no quiero perros salvajes en mi empresa y segundo, estamos hablando aquí con el hombre.-Dijo de forma bastante agresiva y me quedé en blanco. -Si no quieren que Danilo hable, ¿para qué lo invitaron?-Se quejó Hinestroza y me lamenté por dentro, creo que se había generado una discusión por mi culpa. -Porque estaba hablando contigo, no con él. Odio a los entrometidos.-Se quejó de nuevo la mujer y rodé los ojos. -Bueno, me voy.-Me iba a poner de pie, pero Hinestroza me sentó de un fuerte jalón y apagó su habano. -No me gusta que maltraten a mis compadres. Danilo no es solo el ilustrador de mis obras, es mi amigo y si le salen con groserías y desplantes a uno de mis amigos, lo hacen conmigo. -Rebeca, cálmate.-Le dijo el padre de Mila a la mujer y ella, enojada, prefirió callar, pero estaba tan molesta que su rostro se había enrojecido. No comprendo por qué tanto enojo hacia mí, no le hice nada malo.-Perdónala Danilo. -Tranquilo. Me dejó un poco desanimado esa discusión durante todo el día, es que claro, a nadie le va a gustar saber que existe una persona en el planeta que te deteste y más, la madre de Mila. No entiendo cómo es que me sigue detestando, qué pude haber hecho para que ahora sienta incluso mucho más rencor que antes, en que no le había hecho nada, pero lo podía entender. Más tarde, cuando salía, esperaba a Mila afuera de su oficina, quería al menos acompañarla hasta su auto para pasar al menos un par de minutos con ella, pero luego de mucho esperar, vi a Adrián, quién ya se iba y se detuvo a mi lado. -Hey, ¿qué haces aquí? ¿nos vamos al billar? -Espero a tu hermana. -¿Por? -Quería verla. -Mmm, ella se fue a la una, tenía que reunirse con una gente. -Oh, bueno…-Desvié la mirada, algo triste y sentí que él me miró extraño. -Danilo ¿es que de nada te sirvió la salida al prostíbulo? Aunque bueno, ¿de qué te iba a servir si huiste? ¿es que te dijo algo malo o es que eres marica? -¡No! Es que no me gusta que una desconocida me ande manoseando, no sirvo para eso. -¿Sí? ¿es porque es mujer o porque prefieres a un hombre?-Preguntó enarcando una ceja y me horroricé. -¿Qué? ¡no! Yo… he seguido pensando en Mila, creo que quiero volver con ella, aún cuando ella no lo quiera y creo que lo voy a intentar. -Es que eres bien idiota, a lo bien. -Sin insultos. -No puedes salir con Mila, no te puedo dar motivos, pero por favor, entiéndelo. Te lo digo como amigo, para evitarte decepciones mas adelante. Olvídala. -Pero… creo que es posible. Es decir, sé que no será fácil, pero ahora que la puedo ver a diario, creo que lo puedo intentar y es que en verdad, me encantaría regresar con ella. La sigo queriendo de la misma manera. -Oh.-Dijo y pareció algo triste.-¿Dónde se consigue a uno como tú? -No entiendo. -Es mejor que no entiendas.-Sonrió.-Vamos a echarnos unas frías, ¿te parece? Me quiero embriagar hoy. -¿Cuándo no? -¿Qué dices? -No puedo, tengo que buscar a mis hijos en la escuela y si llego apestando a alcohol, me van a demandar. -Mmm bueno, entonces vamos a ver fútbol en tu casa. -Bueno, le diré a mis amigos, igual hoy iban a ir. -Mmm.-Pareció dudoso y al final asintió.-Bien, vamos.
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