Mila’s POV
Venía en el auto de Sebastián, porque el mío estaba en el taller por un problema con los frenos y en el camino, iba pensando en muchas cosas, estaba distraída y me costaba prestarle atención a lo que él me estaba diciendo, es que… sé que voy a ver a Danilo ahora y no es tanto el hecho de que lo vaya a ver, porque he pensado en eso todo el fin de semana, pero es más porque ahora que lo pienso, creo que él no tiene idea de que mantengo una relación con Sebastián y mucho menos sabe que vamos a casarnos. No sé cómo vaya a reaccionar cuando lo sepa, es que sé que se sentirá muy mal y es precisamente eso lo que quiero evitar, más por las advertencias que me dieron Carlos y Milton, quiénes habían quedado en ir a verme, pero jamás fueron y no sé si fue porque estaban molestos conmigo o no… dios, es que no tengo idea de qué debo hacer.
Sebastián actualmente va muy poco a la empresa, hace tiempo iba por lo de su novela, pero siguió en su profesión que era ser docente y además, estaba en una de las mejores universidades de la ciudad y del país, así que sólo me dejaría en la empresa y se iría, pero… ¿será que debería decirle hoy a Danilo sobre mi compromiso? ¿seré capaz de decirle? Es que… puede salir realmente lastimado y no quiero eso, así que creo… no, por ahora no puedo decirle, al menos hasta que esté segura por completo de que no siente nada por mí, no puedo lastimarlo de nuevo.
-Mila, ¿en qué mundo andas?-Preguntó Sebastián entre risas, nos habíamos detenido. Ya estábamos en la empresa y ni siquiera me había dado cuenta.-Llevo rato hablándote, pero estás ida.
-Lo lamento, es que llevo mucho sin venir y ya como que se siente extraño.-Mentí, es que no podía decirle descaradamente que estaba pensando en Danilo. Él sabe que fuimos novios, que estuvimos comprometidos y todo, éramos amigos en ese momento y ahora que lo pienso, no sé que opina él sobre Danilo, si es que algún día nos llega a ver hablando o algo, no sé si reaccione mal o algo así, es que no lo he conocido en ese sentido, estando celoso, pero vaya que sí lo iba a conocer.
-Está bien, que te vaya genial hoy.-Dijo con una sonrisa y besó mi mejilla.
Entré a la empresa por el parqueadero y sí, fue bastante raro regresar, llevaba muchísimo sin venir y creo que lo extrañaba, siempre me gustó estar aquí, se sentía como mi lugar, aunque bueno, sé que me esperaba muchísimo trabajo porque las cosas andaban muy mal, espero poder hallar al menos un punto de equilibrio similar a como se encontraba antes. Saludé a todas las chicas, quienes me abrazaron y fue muy grato verlas después de tanto tiempo y luego, fui a mi oficina, pero lo que vi, me sacó de quicio por completo. Estaba el malnacido de Adrián, junto a Alberto y veían la liga europea con cervezas, cuando se suponía que debían estar trabajando. Se alteraron apenas me vieron y bajaron los pies del escritorio, esto era un verdadero descaro, son increíbles.
-Vaya, cuidado se matan de tanto trabajar.-Les dije y cuando vi que rieron, los fulminé con la mirada y dejaron de reírse.
-Perdón, es que están las semifinales y es muy importante.-Dijo Adrián y lo miré aún peor, es que en su mente eso era una excusa válida.
-Claro, por poner como prioridad partidos extranjeros es que la empresa está como está.
-No hermanita, es tu culpa, por estar ausente.
-Oye, no le eches la culpa a Mila, hay que aceptar la verdad. Tú no sirves para nada y yo, sirvo un poco más que tú, así que asume tu culpa, infeliz.-Dijo Alberto y exhalé.
-Bueno Adrián, saca todas tus porquerías, la basura, las cervezas y demás, porque empiezo a trabajar desde ya.
-Bueno, déjame sacar también los condones.-Dijo poniéndose de pie y lo vi sacar su paquete del escritorio, esto era demasiado increíble.-Perdón, no los he usado aquí, es que esos me quedaron del sábado, los encontré en mi billetera y ni me acordaba de la borrachera, me fui de putas con el Danilo y los amigos.
-¿Qué? deja tus excusas baratas para justificar tus cochinadas.
-Pero es en serio.-Dijo entre risas.-Nos fuimos a la 38 y el Danilo se levantó a tremenda morena de 1,90 cm. Quién lo ve y tiene altos estándares.
-Si es así, ¿por qué se metió con la Mila?-Dijo Alberto y cuando notó que lo miraba desconcertada, notó que la había cagado y Adrián reía hasta más no poder.
-No pues gracias.-Me quejé.-Pero… ¿en serio Danilo se fue a un lugar de esos contigo y estuvo con una prostituta?
-Pues sí y no. Es decir, sí fue conmigo, también el Carlos y Milton, pero Danilo huyó antes de consumar el acto, cuando la morena lo manoseaba. Creo que se aterró y es que salió corriendo, literalmente. Me dio pesar, yo como que soy de lo peor al corromper a un ser bueno como él.
-Oh.-Rodé los ojos, me sentí mal de repente al escuchar eso, es que… no me imaginaba a Danilo en esas, ni mucho menos con alguna mujer…
-¿Y por qué no me invitaste? Sabías que estaba en la ciudad, qué falso eres.-Se quejó Alberto y los escuché discutir sobre el tema un rato, pero me forcé a pensar en otra cosa.
Luego de que se fueran organicé todo, porque Adrián tenía basura por todos lados y no entendía cómo, hay empleados de aseo, pero como que aquí no entraban por miedo a encontrase alguna rata o cosas así, había un basural, unas 200 latas de cerveza, envoltorios de frituras y otras cosas horribles más. Tardé una media hora y cuando ya todo se veía mejor, fue que pude al fin sentarme. Tenía demasiado para hacer, tardaré días en ponerme al tanto de todo y solo me bastó esa mañana para ver los numerosos errores, los descuidos de mis hermanos en todo y llegué a tiempo, porque no han pagado impuestos y por eso, podrían habernos hecho una auditoria, lo cual sería fatal para la empresa.
A eso del mediodía, salí de la oficina porque iba a ir a almorzar a la cafetería y justo cuando salí, me crucé a Danilo y él, sonrió al verme. Suspiré. Se sentía extraño volver a verlo tan seguido, justo como antes, el verlo aquí en la empresa me resultaba tan extraño que… me recordó en ese momento buenas épocas, a cuando aún no salíamos y yo, buscaba excusas tontas para verlo, lo buscaba en todos lados y cuando lo veía, siempre lo mimaba, le hablaba de la forma más cursi del planeta y aún cuando no fuésemos nada, me hacía sentir muy feliz y yo… dios, eso que sentía en esos momentos, es algo que no he sentido en mucho tiempo, no puedo ni recordar cuando fue la última vez que me sentí así.
-¿Cómo estás?-Preguntó cuando se detuvo a mi lado.
-Bien, algo agotada, es que he tenido muchísimo trabajo hoy. Mis hermanos no sirven para ni mierda.
-Mmm, estoy algo enterado del estado de la empresa, corren rumores muy feos, que va a quebrar y cosas así.
-No, no lo voy a permitir.
-Lo sé, en tus manos es difícil que eso ocurra.-Dijo y sonrió.-¿Vas a ir a almorzar?
-Sí, acá en la cafetería, ¿y tú?
-También, ¿vamos juntos?-Preguntó con una leve sonrisa y yo… bien, no creo que tenga nada de malo que almuerce junto a él.
Bajamos y pedimos algo de comer, luego nos sentamos en la mesa, es que acá es tipo buffet, pero cuando nos sentamos, noté que él había escogido una combinación muy extraña, casi todo era dulce y fruncí el ceño. Tomó arroz, carne, pudín, yogurt, gelatina, una malteada y gomitas. Yo tomé comida normal, lo que se come en un almuerzo, pero él parecía más una merienda y de esas que dan diarrea.
-¿Vas a comer eso?-Le pregunté y asintió, no me miraba, es que estaba muy concentrado en lo que comía. Me dejó desconcertada verlo comer carne con gomitas, al mismo tiempo. Reí.-Deberías hacerte algún examen del estómago, comes mucha azúcar.
-Estoy bien, ya mi cuerpo se acostumbró. Ayer compré cinco cajas de cereal, pero para mí solito, los niños no comen azúcar por motivos de salud.
-Lo recuerdo, tenían los dientes arruinados, pero vi que Cris ya no tiene ni un diente, no sé ni cómo mastica.
-Sí, se le cayeron y se puso feliz, me dijo que su profesora le pegó y le partió los dientes, quería ausentarse una semana de la escuela por eso, pero Lucy lo vio cuando se le cayeron los dientes.
-Es increíble que él no cambie en nada.-Dije entre risas.
-Sí, hasta en la escuela le dijo a todos que la profesora le pegó puñetazos hasta que le sacó todos los dientes.
-Algún día hará apresar a alguien por eso.
-Sí, es justo lo que creo.
Seguimos charlando por un rato mientras comíamos y lo noté, Danilo no había cambiado en nada y fue algo fortuito, que pudiésemos llevarnos bien, es que en ese sentido nada había cambiado, siempre fuimos buenos amigos dentro de todo, incluso en el momento en que salimos, siempre fuimos amigos y me gustaba que aún pudiese ser así, pero… no lo puedo negar, sí se siente extraño estar junto a él ahora, pero en circunstancias tan diferentes, porque no era como antes cuando fuimos amigos, nosotros pasamos por mucho y sería imposible omitir ese hecho, más con lo intenso que fue, nuestra relación, pero lo debíamos intentar, es que hasta por los niños. La otra ocasión en que fui a verlo, me alegró mucho poder saludar a Lucy, se alegró muchísimo al verme, es que ella siempre fue una pequeña descomplicada, jamás fue rencorosa, pero con Cris sabía que no iba a ser fácil, aunque no tenía idea de lo difícil que sería. Me habló con mucho enojo y huyó, eso me dolió demasiado, pero sabía que lo merecía. Dios, había estado tan equivocada, ¿cómo es que me atreví a huir así sin pensarlo bien? Fue algo que decidí en una noche, no me detuve a pensarlo si quiera unos días o a recibir consejos de alguien, de mis hermanos, mis amigos o yo que sé, actué sin pensar y había causado mucho daño por mi maldita decisión, pero lo que no sabía en ese momento, es que remediar el daño, iba a ser imposible.
Tuve que hablar con Cris, pedirle disculpas y después de mucho insistir, accedió a perdonarme por mi ausencia, pero puso sus condiciones y no estaba en condiciones de negarme, quería recuperar su amistad. Me pidió tres cosas: que fuera al parque con él una vez cada mes y allí comería el helado que quisiera, lo segundo fue que pintáramos paisajes con sus temperas, porque hacíamos eso siempre y lo tercero que pidió, me conmovió muchísimo y fue que no volviera a irme, es que se le notaba demasiado dolido porque creía que me había olvidado de él, que ya no lo quería y yo… me sentí horrible, como el peor ser humano del planeta y fue peor todo, al saber que Danilo también estuvo muy mal, estaba bastante molesto por la forma en que me fui y tiene la razón, no debí hacerlo o no de esa manera, no sé por qué tuve que actuar por un impulso, que me cambió la vida por completo y no solo a mí, también a esos tres, Danilo y sus pequeños, quienes me adoraban y yo… los abandoné, pero creo que podría intentar enmendarlo, al menos un poco.
Cuando terminamos de comer, subimos y por algún motivo que desconozco, Danilo me acompañó hasta mi oficina, como si pudiese sucederme algo dentro de la empresa y fue como un dejavú, porque antes sucedía exactamente lo mismo, me acompañaba hasta mi apartamento cuando vivía junto a él y nada podría pasarme. Se sintió… bien.
-Que te vaya genial hoy con tus toneladas de trabajo.-Dijo esbozando una sonrisa y sonreí también.
-Igual a ti.-Asintió y lo vi alejarse. Bien, al menos todo salió bien con él hoy y creo que… podría sobrevivirlo.