5.

947 Palabras
Danilo’s POV Me encontraba en un parque en verdad espantoso, era de lo peor que había visto jamás. Daba mala espina, sentía que todos podrían robarme y es que no había nadie decente cerca. Vi a unos metros, a tres mujeres transexuales con ropa demasiado corta, escotes, minifaldas, que no dejaban nada a la imaginación, ofreciendo sus servicios, si saben a lo que me refiero y por donde mirara, a lo lejos, había trabajadoras sexuales y lo peor por lejos, es que apestaba a droga y no sé qué era ese olor, era una mezcla de varias drogas y sentía que me estaba deshaciendo por dentro al tener que aspirar esta porquería. Mierda, tal vez me de clamidia y si eso sucede, tendré que encerrarme por las próximas dos generaciones. Mejor me voy. Me disponía a irme lo más rápido que podía, pero una mano familiar me detuvo y me aterré, creí que me iban a atracar y eso sí que me jodería la noche, es que acabo de comprar este celular y al girar, me di cuenta de que era Adrián, quién venía un poco pasado de tragos. Vestía bastante formal, como cuando va a la empresa y ahora que lo pienso, siempre viste así, con trajes o ropa demasiado elegante. -¿A dónde crees que vas? Tú no te vas para ningún lado. Te dije que hoy iríamos adonde las cariñosas y así será. -Me puede dar sida de solo tener a cualquier persona al lado. -Al lugar al que vamos, todas las suripantas tienen control de sanidad, es decir, mensualmente se hacen exámenes de sangre. Puedes estar con cualquiera, excepto Cassandra, me dijeron por ahí en el bajo mundo que tiene herpes y gonorrea, eso sí que no es bonito. Ella es bien linda, pero yo como que quiero conservar la poronga. -¿Eso hace que se caiga?-Pregunté aterrado y él asintió. -Sí, un amigo mío el otro día que estábamos en siglo 21, estuvo con dos viejas y en medio del acto, la poronga se le cayó al piso y la recogió en medio de la desesperación, fue al médico a que se la pegaran, pero era muy tarde. Ahora es un hombre que vive solo, encerrado en la oscuridad, con muchos gatos y sí, es el hombre sin poronga. Es toda una leyenda local. -Qué mierda.-Me lamenté y él estalló en risas. -Danilo, no me digas que me creíste. -No sé distinguir cuando alguien habla en serio a cuando bromean. -Eso veo, me parece lindo.-Dijo con una sonrisa y desvié la mirada, incómodo. -¿Llevaban rato esperándonos? Lamento la tardanza, es que salimos tarde de la obra y me jodí la mano, un imbécil accidentalmente me metió un clavo en la mano y temo que ahora me de tétano, sería horrible.-Dijo Carlos lamentándose, mientras llegaba junto a Milton, quiénes vestían casual como yo, excepto Adrián, con su traje. -Bueno, ya son las nueve, mejor nos vamos donde las cariñosas antes de que se llenen los antros y se lleven a las mejores.-Dijo Milton y Carlos lo fulminó con la mirada. -Calláte, eso no lo digas pero ni en broma.-Dijo Carlos mientras se persignaba, exhalé. No sé cómo me iba a librar de esta. La noche pasó y todo fue muy confuso, me aturdían las luces, el lugar y me sentía realmente intimidado, más con la cantidad de mujeres y porque el maldito de Carlos, llamó a una mujer para que se pusiera a mi lado y pensaba en mente un plan de escape, porque no me quedaría aquí, ni hablaría con ella, es que ni la miraría y sí que menos, bebería nada de lo que dieran en este lugar, es que no sé si pueda venir con escopolamina o con sida, no sé qué sería peor. Veía a mis amigos charlar alegremente con varias mujeres y les brindaban tragos, yo solo estaba callado, queriendo morirme y veía a Adrián haciéndome señas de que le hablara a la morena que tenía a mi lado, pero ni loco lo haría, esta mujer era mucho más grande que yo y eso que yo mido 1,83cm, creo que podría darme una paliza si eso quisiera. Más tarde, cuando Milton ya se había ido con una mujer, Carlos se besaba con otra y veía  a Adrián, charlar con dos chicas embelesado, supe que era el perfecto momento para huir. Iba a ponerme de pie cuando sentí una mano deslizarse en mi pierna y miré alterado, era la morena, quién me miraba con una sonrisa y yo, me quedé helado. -Papi, como veo que eres tímido, si quieres vamos a mi habitación y te sientes así más cómodo. Seré buena contigo, te lo prometo. -¿Buena?-Repetí confundido. -Puedo ser muy mala si eso quieres.-Dijo y acto seguido, empezó a lamer mi oreja y de inmediato, me alteré aún más y me quedé paralizado, pensando en cómo huir, correr, es que esto no me gustaba, ni sabía qué era lo que sentía, pero lo que sí sabía, es que quería irme. Veía a Adrián mirarme entre risas de aprobación, mientras esta mujer besaba mi cuello y agarraba mi pierna, pero en un impulso tomé valor y alejé su mano, me puse de pie y salí lo más rápido que pude del lugar, es que ni me detuve, caminé y caminé por varias calles, como si me estuviesen persiguiendo, pero lógicamente no era así. Miré alrededor y lógicamente el centro a esta hora está completamente solo, así que tomé el primer taxi que vi y me fui. Sentía mi corazón latir con fuerza y me sentía mal conmigo mismo, con el mundo y con todos. 
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