Antonio bajo su cubierto cuando terminó de comer. Sus ojos en Allan quien parecía tener mucho apetito. Sintió la ira regresar con violencia al verlo charlar con Emma con total inocencia, aclaró su garganta y decidió detenerlo. —Allan —lo llamó— Acompáñame al baño. Este lo miró antes de ver que su mirada asesina había regresado. Tragó el nudo en su garganta y asintió con nerviosismo. —Ahora volvemos —dijo a sus hijas. Silvia detuvo su acción ya que sabía perfectamente cuando su padre estaba enfurecido, miró a Allan con compasión, pero no dijo nada. Una mirada a Emma la tranquilizó, ya que ella mantenía una charla con su hijo. Antonio avanzó hacia el baño con Allan caminando tras él, sentía que era un animal entrando al matadero. Llegaron al baño, por suerte no había nadie dentro, Antoni

